Salud

3 claves para frenar los contagios por COVID-19 

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Tan solo una semana atrás, el experto en química ambiental José Luis Jiménez advirtió que “la enfermedad COVID-19 también se puede transmitir a través de los sistemas de ventilación". La dura observación proviene de un importante equipo de investigación encabezado por Jiménez, profesor de la Universidad de Colorado Boulder desde el año 2002nacido en Zaragoza, España; quien con 52 años tiene una amplia trayectoria en el estudio de las partículas en suspensión, los estudios en el campo atmosféricoel desarrollo de instrumentosaerosoles nubesatmósferas planetarias, trazas de gases y radicales.

En una entrevista exclusiva con Infobae se refirió a la tesis que impulsan desde el Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales (Cires). De acuerdo a Jiménez, además de quedarse en lo posible cada uno en su casala forma más eficiente para frenar los contagios por COVID-19 se compone de 3 pilares básicos y sumamente importantesprimero estar afuera, es decir al aire libre, la mayor cantidad de tiempo posible, tratando de evitar los espacios o ambientes cerrados y con poca ventilación; segundo utilizar en todo momento la mascarilla o barbijo casero incluso cuando estamos por ejemplo en parques y tercero y no menos importante mantener la distancia social de al menos dos metros entre las personas.

Ya son más de 30 millones los casos confirmados por COVID-19 en todo el mundo y 954 mil los fallecidos (EFE/Paolo Aguilar/Archivo)

A su vez, el especialista definió al SARS-CoV-2: “desde el punto de vista técnico es un virus que se transmite por esta vía de los aerosoles y un poco por las superficies; es difícil de entender ya que no es super contagioso. La medicina y los epidemiólogos tienen la creencia de que si un virus se transmite por el aire tiene que ser muy contagioso y esto es un error de la historia, han negado que las enfermedades o los virus se transmiten por el aire y sólo se han demostrado las que eran muy contagiosas”. Esta tesis refuerza el hecho de que existe la transmisión aérea del nuevo coronavirus y es más importante de lo que se creía.

Los aerosoles “son pequeñas partículas, pequeñas bolitas de material, o saliva o fluído respiratorio, -el fluido que moja nuestros pulmones que es básicamente mucina y cloruro sódico- y salen al hablar o al respirar y flotan en el aire -salen también las gotas más grandes que caen al suelo en uno o dos metros-, pero también salen partículas mucho más pequeñas que no vemos y ahí puede haber un virus, y entonces esas se quedan flotando en el aire, y otra persona la puede respirar y así infectarse”, especificó el químico, que según la Universidad de Colorado es el quinto científico más citado a nivel mundial en geociencias durante los últimos 10 años.

Los aerosoles “son pequeñas partículas, pequeñas bolitas de material, o saliva o fluído respiratorio, -el fluido que moja nuestros pulmones que es básicamente mucina y cloruro sódico- y salen al hablar o al respirar y flotan y perduran en el aire en el tiempo" (REUTERS/Aly Song)

Infobae lo entrevistó en las últimas horas, por Google Meet, para conocer en profundidad y explicado por él y su equipo de trabajo los alcances de este nuevo e impactante hallazgo: “la COVID-19 se transmite a través de aerosoles (micropartículas suspendidas en el aire), sistemas de ventilación que no cuenten con los filtros adecuados, y que estar al aire libre es 20 veces más seguro que estar en espacios cerrados”.

—¿Qué son los aerosoles? ¿Cómo llegaron a la conclusión con su equipo de trabajo, de investigadores y científicos, de que son una de las vías más importantes de propagación del virus SARS-CoV-2?

Los aerosoles son pequeñas partículas, pequeñas bolitas de material, o saliva o fluído respiratorio, -el fluido que moja nuestros pulmones que es básicamente mucina y cloruro sódico- y salen al hablar o al respirar y flotan en el aire. Salen también las gotas más grandes que caen al suelo en uno o dos metros, pero también salen partículas mucho más pequeñas que no vemos y ahí puede haber un virus, y entonces esas se quedan flotando en el aire, y otra persona la puede respirar y así infectarse.

—¿Qué diferencia a un aerosol de una gotícula viral que expedimos a la hora de toser, estornudar, hablar fuerte, gritar o cantar?

Las gotículas son grandes, entonces vuelan como proyectiles balísticos e infectan impactando. Sale una gotícula y le impacta a alguien en el ojo o en los agujeros de la nariz y la boca y así infectan. Los aerosoles no, los aerosoles flotan e infectan cuando los respiramos, o tal vez si se depositan en los ojos. Pero pensamos que es más importante cuando lo respiras, entonces se depositan en la nariz, en la tráquea o en los pulmones y allí inician la infección.

Los sistemas de ventilación con los filtros adecuados ayudan a captar las pequeñas partículas de virus (Shutterstock)

—¿Cómo podemos hacer para frenar los contagios por COVID-19 ahora que sabemos que las micro partículas denominadas aerosoles y la transmisión aérea es tan importante en la propagación de los casos?

—Hay que entender que simplemente la distancia no sirve en interiores. Es útil y ayuda mucho, hay que mantenerla. Pero no es suficiente. Sólo con la distancia no estamos a salvo. O sólo con la distancia, mascarilla y lavándonos las manos tampoco estamos a salvo, hemos reducido el riesgo. Para reducir el riesgo más habría que hacer las cosas afuera, aumentar la ventilación y hacer más cosas.

-Cuando uno sale afuera, la transmisión se reduce mucho. Esto es una cosa que es fácil de explicar con aerosoles porque se diluyen, es como el humo, que es un símil que usamos. No que el humo contenga el virus, no pensamos que sea real. Pero el humo es un aerosol que se mezcla en el aire de la misma manera, y así nos permite ver que pasa. Sabemos que afuera el humo se va a diluir mucho más rápido y también sube porque está más caliente que el aire ambiente. Entonces es muy fácil explicar lo que se ve: que es mucho más difícil que se transmita esta enfermedad (COVID-19) afuera que en espacios interiores. Se explica muy fácil con aerosoles.

El profesor José Luis Jiménez es español, oriundo de Zaragosa. En 1993 fue a estudiar un doctorado a Boston, Estados Unidos y desde el 2002 es profesor en la Universidad de Colorado, "la mejor del mundo en química atmosférica", sostuvo a Infobae

—¿Y con las gotículas o gotas qué sucede?

—Y por gotas ninguno de los científicos dice una hipótesis de porqué, no hemos encontrado una manera que se pudiera explicar. Se ve que cuando uno sale afuera, la probabilidad de transmisión igual se reduce 20 veces o 100 veces; entonces si fuera una enfermedad que se transmite por gotas, pues irías afuera y la transmisión sería la misma; si fuera mitad y mitad la transmisión bajaría a lo mejor a la mitad. Al ser la transmisión muy muy difícil afuera, quiere decir que es una enfermedad dominada por aerosoles. Hay más evidencia: se ha demostrado que se transmite por aerosoles en hurones, hámster, podría estar hablando una hora hablando de la evidencia, porque hay muchísima.

—¿Cuál sería la estrategia a adoptar a la hora de proceder en espacios exteriores y en ambientes cerrados?

—Si estamos en un contexto restrictivo la única alternativa en donde es prácticamente imposible contagiarse es reunirse afuera, con una mascarilla y manteniendo la distancia. Estoy seguro que ahí habría muy pocos casos. Pero ya luego si uno está afuera y uno está hablando muy cerca de otra persona y está hablando fuerte ahí sí que hay casos de contagios -no son tan frecuentes como en interiores pero también pasa-, entonces estar afuera con mascarilla y con distancia es muy seguro. Luego si hay que ir adentro, adentro siempre va a haber más peligro.

—Es importante entender, la gente pregunta ‘bueno yo voy adentro pero como voy con mascarilla ya estoy seguro’. No, eso no es verdad. Tu vas adentro y si llevas la mascarilla depende de lo buena que sea y de lo bien puesta que la lleves a lo mejor el peligro es la cuarta parte. Pero no es un peligro ceroPara realmente reducir el riesgo de contagio hay que hacer lo que se llama capas de protecciónque haya buena ventilación, si es posible poner filtros de aire, que todo el mundo lleve mascarilla y que se la ajusten bien para que no tenga ningún hueco, para que no puedan entrar ni salir los aerosoles por huecos por ejemplo alrededor de la nariz y hay que estar el menor tiempo posible, la menor gente posible y también hay que hablar más bajo, porque cuando hablamos más alto, gritamos o cantamos, salen muchos más aerosoles.

Ilustración representativa del virus SARS-CoV-2 (Foto: Shutterstock)

—¿Los edificios enfermos podrían facilitar la transmisión aérea del virus SARS-CoV-2? ¿Qué rol juegan las edificaciones y los sistemas de ventilación en el contagio del COVID-19?

—La ventilación en el sentido que la usamos quiere decir tomar el aire que está adentro y ponerlo afuera, tomar aire limpio de afuera y no un ventilador que es mover el aire pero no ventilar. En lo que respecta a la transmisión del virus lo que nos preocupa es que si una persona está exhalando virus en ese espacio y hay poca ventilación, el virus se acumula y las otras personas que comparten el aire de la habitación pueden respirar mucho virus e infectarse. En el caso de los edificios enfermos es similar pero con productos químicos, si hay algún tipo de material en el edificio que esté produciendo ciertos gases tóxicos pasa lo mismo, es exactamente igual el riesgo: si hay poca ventilación, poco cambio de aire, esos compuestos se acumulan y alguien puede respirar una gran cantidad y enfermarse de otras maneras, como sucede con el asbesto por ejemplo.

—¿Qué se debería hacer para que los sistemas de ventilación eviten el contagio por aerosoles?

—La ventilación es una asignatura pendiente en casi todo el mundo. No se le ha prestado suficiente atención. Lo que estamos diciendo los científicos es que debería haber un sistema de inspección, en donde los gobiernos fiscalicen las construcciones, las obras y los edificios ya habilitados y garanticen que tengan un sistema de ventilación adecuado. El problema es que esta decisión implica un coste, por lo cual no ha sido una prioridad hasta ahora, que con la pandemia haga que se convierta en un punto a tratar.

—¿Cómo deberían ser estos filtros en los sistemas de ventilación?

Una alternativa es tomar aire de afuera, ponerlo dentro y el aire que está adentro echarlo fuera. Existen filtros especiales para que si hay humo o cualquier partícula extraña adentro no entre dentro de los espacios interiores. Esto se puede hacer también abriendo las ventanas, o a través de un sistema de tubos en hospitales o centros comerciales por ejemplo. La otra manera -que no se puede hacer a gran escala- es limpiar el aire con filtros, pero son locales, ya que están en cada habitación. Por ejemplo un filtro EPA es una caja que se enchufa a la pared a la corriente eléctrica, tiene un ventilador que chupa aire de la habitación, pasa ese aire por un filtro de alta eficiencia que básicamente si hay cualquier virus lo elimina y sale el aire libre a la habitación. Este tipo de desarrollos funcionan muy bien pero tienen la desventaja que son caros, los sistemas comerciales. Sin embargo, con un ventilador y un filtro se pueden hacer sistemas más baratos y asequibles.

—¿Qué papel juega en la transmisión aérea por aerosoles el factor climático?

Los factores climáticos que permiten estar afuera o permiten que la gente esté dentro de los espacios son muy importantes porque la transmisión del virus SARS-CoV-2 es muy fácil en lugares interiores y muy difíciles en exteriores. Si la gente en una cierta región pasa más tiempo afuera y adentro va a afectar la transmisión. Esto se ve en sitios en donde hace frío pero también en sitios por ejemplo en el sur de los Estados Unidos, en donde hace mucho calor en verano, la gente pasa más tiempo en espacios cerrados con aire acondicionado y también se ha visto que hay muchos casos de transmisión por el nuevo coronavirus.

La humedad podría ayudar a que el virus no permanezca tanto tiempo en el aire, ya que el SARS-CoV-2 se encuentra envuelto en lípidos que sobreviven mejor cuando el aire está más seco (Foto: Shutterstock)

—¿Es importante el efecto de la humedad sobre el virus?

—A pesar de que se entiende menos bien, se sabe que estos virus que están envueltos en lípidos, sobreviven mejor cuando el aire está más seco y en invierno generalmente el aire dentro de los hogares es más seco, entonces esto se piensa que ayudaría a que el SARS-CoV-2 sobreviva más e infecte más, pero en realidad pensamos que el hecho de que la gente pase más tiempo dentro es más importante a la hora de generar más contagios.

—¿Cómo definiría al virus SARS-CoV-2?

—Desde el punto de vista técnico es un virus que se transmite por esta vía de los aerosoles, un poco por las superficies; es difícil de entender ya que no es super contagioso. La medicina y los epidemiólogos tienen esta creencia de que si un virus se transmite por el aire tiene que ser muy contagioso y esto en realidad es un error de la historia, han negado que las enfermedades o los virus se transmiten por el aire, entonces sólo se han demostrado las que eran muy contagiosas. Están confundiendo un error de la historia con que esto sea ley de la naturaleza, que solo pueda hacer enfermedades que se transmitan por el aire, que son muy contagiosas, que no tiene ninguna lógica, esto es totalmente falso.

Según Jiménez, se puede medir el CO2 -dióxido de carbono- por ejemplo, a partir de un aparato que lo mide e y cuesta 150 dólares, y permite ver dónde hay mayor cantidad de este compuesto en el aire, que es el que exhalamos al respirar (Fotógrafo: Luke Sharrett / Bloomberg)

—Están desarrollando distintos proyectos entre los cuales se destaca un aplicación para estimar el riesgo de transmisión por aerosol de COVID-19 en ambientes interiores y un medidor de dióxido de carbono, ¿Qué nos puede comentar?

—Estamos con varios proyectos de investigación y también para dar al público: una de ellas es un modelo matemático, uno puede entrar los parámetros de la situación, qué tan grande es la habitación, cuánta gente hay, qué están haciendo y a partir de ahí y de cuántos enfermos llevamos en tu región, en Buenos Aires, o en Colorado, estima cuál es la probabilidad de infección en una situación determinada. Esto está disponible en Internet, cualquiera lo puede usar.

—También estamos diciendo que se puede medir el CO2, el dióxido de carbono. Por ejemplo, este es un aparato que mide el dióxido de carbono, que cuesta 150 dólares, y pues ahora yo tengo 881 partes por millón de CO2. Si lo pusiera fuera tendríamos 400. Esto quiere decir que yo estoy aquí respirando y cómo estoy exhalando CO2, y la habitación no está muy abierta pues tengo 881 partes por millón. Esto te permite ver en un espacio interior que estás compartiendo con otras personas cuánto del aire que estás respirando es aire que han exhalado otras personas, que pueden tener el virus. Esto es muy útil, porque en una escuela, en una oficina -lo de la ventilación es un tema muy técnico y es difícil de medir para la gente en su casa, en sus oficinas- y lo del CO2 es una manera muy útil, porque uno lo puede llevar a la oficina, a la clase y ver muy rápidamente si es un sitio peligroso o no. Aunque sea por 150 dólares aún es caro, pero una escuela puede decidir comprar uno y con ello mide todas las clases y a lo mejor puede ver que hay 4 o 5 clases que por la razón que sea -por ejemplo por no tener ventanas- están mucho peor y ahí es donde hay que poner los filtros primero.

Infobae