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¿Bailar hasta la muerte? La epidemia de baile de 1518

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Mover el cuerpo al ritmo de la música puede llevarte a la muerte. Hubo incluso una epidemia, donde la gente se contagiaba bailando.

Según data la historia, la Edad Media fue una época con falta de salubridad y muchas enfermedades emergentes. que acabaron con la vida de millones de personas, especialmente en Europa.

El escenario es Estrasburgo, actual ciudad de Francia, pero sin embargo, en aquel entonces pertenecía al Sacro Imperio Romano Germánico.

Un día en 1518, una mujer salió a la calle y comenzó a bailar durante varios días sin parar; en una semana, unas 100 personas habían sido consumidas por el mismo impulso irresistible de bailar.

Troffea, la pionera en el suceso, eventualmente logró detenerse, sin embargo, los demás habitantes ya se habían “contagiado” y nadie podía dejar de moverse.

Según recoge la BBC, las autoridades estaban convencidas de que los afligidos solo se recuperarían si seguían bailando día y noche, así que los separaron. Incluso, suministraron bailarines profesionales y hasta una orquesta para acompañar a los lugareños.

El portal web Culturizando, acota que el hecho de que estas personas no pudieran dejar de bailar, eventualmente les ocasionó terribles lesiones y hasta infartos, lo que se tradujo a alrededor de 15 muertes por día; ya para final del mes pasaban las 500 víctimas.

A fines de agosto de 1518, alrededor de 400 personas habían experimentado la locura. Finalmente fueron cargados en vagones y llevados a un santuario de curación.

No fue sino hasta principios de septiembre que la epidemia empezó a desaparecer.

Al respecto se crearon varias teorías. Algunos decían que los bailarines eran miembros de un culto herético. Otros por su lado, sugerían que los contagiados habían ingerido cornezuelo o ergot (Claviceps purpurea), un hongo psicotrópico que crece en tallos de centeno. O, que el suceso fue un estallido de histeria colectiva.

Finalmente, la Iglesia vio la plaga del baile como una especie de castigo divino del santo siciliano San Vito, figura católica que penalizaba a través de lo que ahora conocemos como epilepsia. Como solución se propuso realizar una gran procesión a la capilla dedicada al santo y, según los registros, hasta este momento duró la plaga del baile.