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Cómo cazar a un infiel en las redes sociales

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No se equivocaban las predicciones sobre lo que sucedería a muchas parejas durante los meses de confinamiento. Desde su término, los abogados están recibiendo más llamadas para iniciar los trámites de divorcio.

En países como Reino Unido se espera que el crecimiento sea del 50% respecto a los años anteriores y en otros como Chile o Argentina hay un 30% más de solicitudes.

Estar todo el día con la pareja en un espacio reducido puede agravar una relación que estaba desgastada o no iba bien, sobre todo si han tenido que gestionar la educación telemática de los hijos.

Estos repuntes son típicos de los periodos postvacacionales, ya que durante los días de ocio también se incrementan los roces por la mayor convivencia.

Lo que no ha sido capaz de aventurar nadie es el auge de la infidelidad online. Debido a las circunstancias, la tecnología ha sustituido al contacto físico de todo tipo.

Cómo afectan las redes sociales a las parejas

El año pasado, un estudio de Yougov Omnibus demostró que el 7% de las personas en una relación monógama utilizaban apps o webs para engañar a su pareja.

En dichas apps se busca principalmente un encuentro físico sexual, lo que ha resultado imposible durante los últimos meses.

Desde el principio de la pandemia hay mucha menos vida fuera de casa y ha aumentado el tiempo en internet, sobre todo en las redes sociales, que son una forma habitual de entablar relaciones con desconocidos.

El anonimato lleva a mostrarnos más atrevidos de lo que seríamos cara a cara, y también existe una sensación de que no es real lo que se está viviendo al no tener al otro delante ni, en la mayoría de los casos, haberlo conocido en persona. Dicho de otro modo: no se percibe un peligro real para nuestra relación.

Esto hace que se inicien coqueteos y relaciones virtuales con una sensación de impunidad y de autoindulgencia, aunque no hace falta que haya sexo real para que se trate de una infidelidad.

A esto hay que añadir que es bastante frecuente enviar fotos íntimas, lo que se acerca bastante a un engaño a la pareja.

¿Qué son las 'microinfidelidades'?

Aquellas situaciones en las que entablándose una relación virtual no se llega al contacto físico se han denominado 'microinfidelidades'. El concepto lo gestó el psicólogo Martin Graff con el nombre de 'microcheating' y hace referencia a cuando alguien 'flirtea' con otra persona de forma virtual.

En el mundo real serían el equivalente a las miradas furtivas, o a quitarse el anillo de matrimonio antes de entrar en un bar.

Esto, en las redes sociales, se plasma de múltiples formas: desde dar 'me gusta' a todos los comentarios de alguien sin tener una relación de amistad con éste, hasta ocultar que se tiene pareja estable en Facebook y similares.

Entre estas infidelidades contamos el 'sexting' (escribir mensajes o enviar fotos de contenido erótico), el cibersexo o realizarlo con avatares en mundos virtuales.

En el artículo 'Infidelidad en los tiempos del Covid-19' publicado en la revista Family Process, las psicólogas Kristina Coop Gordon y Erica Mitchell establecen que el estrés motivado por la pandemia aumenta el riesgo de infidelidad entre las parejas:

«Los datos recopilados durante la pandemia han demostrado que en Estados Unidos se están produciendo comportamientos asociados a una alta probabilidad de ser infiel» lo que, a su vez, agrava la situación de la pareja. La situación provocada por el Covid-19 es para mucha gente el momento más estresante de su vida, y el estrés alto se asocia a disminuciones de la satisfacción sexual y afecta de forma negativa a las relaciones de pareja. Según las psicólogas, las personas que tienen una relación poco satisfactoria tienen más probabilidades de explorar otras opciones y de percibir a su pareja, y su relación, de forma negativa.Las expertas apuntan a que el auge de los sitios de citas para casados puede deberse al deseo de hablar con una persona nueva, con la que no se conviva: «Los susodichos buscan validación emocional o tienen la fantasía de una relación sexual secreta».

Cómo detectar una infidelidad por el comportamiento del otro en redes sociales

Aunque no hay que violar la privacidad de las conversaciones de la pareja, hay algunas señales que pueden hacer pensar que ha establecido alguna relación más allá de la amistad.

Que tenga mucho cuidado de no dejar el móvil en cualquier sitio; que interactúe repetidamente con las entradas en las redes sociales o tweets de una persona en concreto; si ha abierto una segunda cuenta en alguna red social o si asigna un nombre 'raro' a un contacto de su agenda.

También se interpreta como una señal cuando en sus posts en las redes sociales etiqueta a una persona determinada con frecuencia.

No obstante, para ver muchas de estas señales es necesario vigilar la actividad de la pareja en las redes sociales o entrar en su teléfono, invadiendo su privacidad, algo incorrecto éticamente y hasta punible.

El hecho de que la otra persona esté constantemente en redes sociales y con el móvil ya puede indicar que algo falla en la pareja, haya o no infidelidad.

Que nuestro compañero tenga activo un perfil en una red social de ligue es ya una bandera roja de manual.

En el ordenador, sobre todo si es compartido, es más fácil detectar una posible infidelidad si, por ejemplo, la otra persona borra el historial del navegador con frecuencia.

También puede ser indicador si no entra en las redes sociales delante de su compañero o compañera -sobre todo si antes no lo hacía-.

Una de las situaciones que se ha potenciado durante el confinamiento es ponerse en contacto con alguna expareja.

Esta mirada al pasado suele ser indicativo de que la relación actual no funciona bien: si la pareja sigue a una antigua relación (o ésta sigue a nuestra pareja) puede ser indicativo de que han retomado un contacto que no existía antes de la pandemia.

El Kinsey Institute está llevando a cabo el estudio 'Sex and Relationships in the Time of Covid-19' y los primeros resultados muestran que el 13% de los participantes con pareja se ha puesto en contacto estos meses con algún ex.

Además, un 25% dijeron que un antiguo amor les había escrito y la mayoría respondieron, ya fuera para saber cómo estaba llevando la situación, porque estaban aburridos o porque ansiaban algún tipo de interacción de carácter sexual.

Fuente: El Correo