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COVID-19 y sus similitudes con el segundo brote de la gripe española

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La pandemia de gripe de 1918, también conocida como gripe española, comparte características básicas con el COVID-19 en su forma de transmisión: a través de las pequeñas gotas respiratorias cuando exhalamos aire y por las superficies en las que aterrizan.

Pero, además de estas cualidades, hay otras similitudes entre la situación provocada por el coronavirus con la segunda ola de la gripe española, el período más mortífero de esa pandemia.

Esta enfermedad tuvo tres brotes principales. El primero ocurrió entre mayo y junio, durante el verano; el segundo entre septiembre y diciembre, con la entrada de la temporada fría en el hemisferio norte del planeta; y el tercero entre enero y junio de 1919, según recoge Infobae en una nota.

A pesar de su nombre, los primeros casos registrados y las muertes por gripe española se produjeron en Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido en 1918. De acuerdo al estudio El otoño de 1918: las repercusiones de la pandemia de gripe en la ciudad de México, la epidemia se originó en Estados Unidos en el Fuerte Riley, el 11 de marzo de 1918, cuando un soldado mostró signos de fiebre, tos y dolor de cabeza, lo que parecía una simple gripe. Esa misma noche se registraron 107 enfermos en el Fuerte y al final de la semana 522 presentaban los mismos síntomas.

Con la segunda ola, el virus se extendería a muchos mas países.

Durante la pandemia de influenza española de 1918, las ciudades cerraron iglesias, escuelas, salones de baile, boleras, salas de billar para prevenir la propagación de la mortal enfermedad, al igual que sucedió en varios países al decretarse cuarentena. En Ecuador también tuvo su presencia, primero en Guayaquil, pero luego en Quito, donde su impacto fue mayor, un panorama similar al actual del COVID-19.

Sin embargo, a diferencia de la actualidad, el mundo se encontraba en medio de un evento global que permitió una mayor dispersión del virus: la Primera Guerra Mundial. La movilización de soldados crearon una situación adecuada para la dispersión de la influenza.

Jóvenes abandonaron sus hogares (granjas rurales, pueblos pequeños, ciudades abarrotadas) y viajaron por todo el mundo. Se reunieron por miles en campos de entrenamiento militar y en barcos de tropas, y luego en el frente en Europa, de acuerdo a The Conversation.

En Europa, África y Asia occidental, los soldados se mezclaron con sus compatriotas globales. Cuando se desmovilizaron, pasaron por los principales centros de tránsito de regreso a sus hogares en todo el mundo, interactuando con más personas. Asimismo, los cuarteles militares solían tener hacinamiento y una separación espacial deficiente, reseña la revista de salud Health. Todos estos factores incrementaron la propagación.

Si bien se estima que entre 20 y 40 millones de personas fallecieron por esta enfermedad, la cifra pudo llegar hasta 50 millones de víctimas, menciona el estudio "Actualización de las cuentas: Mortalidad global de la pandemia de influenza "española" de 1918-1920" (nombre traducido al español), que data del 2002.

La CDC (Centros de Estudio para el Control y Prevención de Enfermedades) considera que un tercio de la población mundial estuvo infectada de la gripe española, es decir, alrededor de 500 millones de personas en esa época 

Fuente: El Universo