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Hugh Jackman y los beneficios sexuales de ser Wolverine

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Aunque Hugh Jackman era muy conocido en Australia, su país natal, la gran fama le llegó en 1999, cuando consiguió el papel de Lobezno para la trilogía de X-Men.

Conseguir el papel no fue fácil. Los productores tenían en mente a Russell CroweKeanu Reeves y Edward Norton, pero no los consiguieron, porque eran caros o bien estaban trabajando en otros proyectos. Alguien propuso a Jackman, pero había un pequeño gran escollo.

El actor mide 1,88, una altura que la mayoría de los varones desean, pero que resultó un problema. En el comic original, Wolverine es talla small. Mide 1,60. Para solucionar el exceso de altura decidieron filmar al artista en ángulos que lo hicieran parecer más bajo y obligaron a sus compañeros de escena a usar zapatos con plataforma.

Jackman consiguió el papel y no ahorró en esfuerzos para convertirse en el héroe mutante. Venía de bajar 6 kilos para su papel en Los Miserables, y para este nuevo rol debió aumentar 12. Para lograrlo se sometió a una dieta y a entrenamientos estrictos que le permitieron aumentar su masa muscular. Entrenaba cuatro días a la semana, primero 90 minutos de rutinas físicas a los que sumaba otros 20 de ejercicio cardiovascular.

Su entrenador le había aconsejado hacerlo a primera hora de la mañana. Se despertaba a las 4 y entraba al gimnasio a las 6. Tanto sacrificio valió la pena. Logró pectorales amplios y brazos marcados que lo hicieron lucir como un auténtico superhéroe para los chicos y un sex symbol para los grandes.

Para su papel de mutante se sometió a una estricta rutina de ejercicios

Pero si la mayoría de la gente prefiere no llevar el trabajo a su casa, el actor logró darle un uso extraordinario a las garras de su personaje más allá del film. Jackman esta casado hace dos décadas con Deborra-Lee Furness. Sabe que luego de tanto tiempo, para que la “llama de la pasión” se mantenga encendida, se necesita mucha creatividad y, sobre todo, garra. Y si algo le podía aportar su personaje era justamente lo último.

Durante una entrevista le consultaron a su esposa cómo era vivir con el hombre lobo más popular del mundo, y respondió: “Es horrible. Siempre con las garras. Aprovecho para pedirle que mezcle la ensalada, que las use para algo”. Acto seguido, Jackman completó la respuesta con un poco más de picardía: “Y las llevamos también a las sábanas”. Su mujer lejos de desmentirlo dijo que era así.

Hugh Jackman y las "garras del amor"

Sin embargo, la esposa del australiano confesó que si bien las garras de Wolverine traen sus beneficios, le cuestan una fortuna en sábanas. “Es que está todo rasgado”. Sin tapujos, el australiano contó más intimidades, y así se supo que su kit de lobezno incluye las famosas garras y el disfraz.

Quizá la clave del amor de esta pareja -que este año festejó los 24 años juntos- no está en la garra que le ponen sino en esta respuesta de Hugh. En la misma entrevista, cuando le preguntaron sobre la influencia de su esposa, no dejó dudas: “No sería la cuarta parte del hombre que soy sin ella”.

Deborra, su esposa, es 12 años mayor (@thehughjackman)

No fue su primera ni única declaración de amor. En el pasado mes de abril y para celebrar un nuevo aniversario, el actor mostró su amor en redes sociales. Subió una foto del inicio de su relación.

“Estos 24 años están siendo los mejores de mi vida”, escribió el actor junto a la imagen. “Y por lo que puedo ver, cada vez estamos mejor. Te amo con cada fibra de mi alma, Deb. Feliz aniversario”, concluía el mensaje que recibió miles de me gusta y unos cuantos gestos de sana envidia.

La imagen que subió para recordar sus 24 años de casado (@thehughjackman)

Y si todavía quedan dudas del amor del australiano por su pareja, en el Festival Internacional de Cine de Santa Bárbara le dedicó estas palabras.“Tú me has empujado y animado cuando tenía miedo de aventurarme. Me has sonreído para enseñarme a sonreír. Tú me has cantado para enseñarme a cantar. Tú me has amado para enseñarme a amar. Y como hago con todo lo que sucede en mi vida, quiero compartir este premio contigo. Te amo”. Cómo dirían por ahí ¡qué lindo que la gente se quiera!

Pero paremos un poco con tanto romanticismo y volvamos a las garras. Si los adminículos le propiciaron momentos de placer y humor, también casi casi le cuestan su gran tesoro. Durante una entrevista en televisión, Jackman contó cómo fue el accidente que por poco termina en castración.

El actor asegura: "La familia es lo que hace que la vida merezca la pena" (Reuters)

“Teníamos que rodar una primera escena bastante subida de tono e insistí en que hubiese la menor cantidad de gente posible. Sin embargo, cuando giré en un rincón del set me encontré con todas las mujeres del equipo que se habían reunido allí”, relató el actor. Fue entonces que, incómodo, intentó cubrirse con las manos, y, agregó: “Acabé cortándome en la cara interior del muslo, y menos mal que fue solo eso. Tuvieron que quitarme las garras metálicas, no se puede ir por ahí cortando las cosas en pedacitos”, aseguró.

Por suerte para el actor, su esposa y la compañía aseguradora, el corte no fue grave. Con el tiempo pudo reírse sobre un episodio que casi le cuesta un testículo. Aunque se ve que no aprendió a ser cuidadoso, porque en un partido benéfico de cricket, calculó mal un pelotazo que le dio de lleno en el mismo y sensible lugar. Parece que de todos los insultos el que se niega a proferir, por los malos recuerdos que le trae, es el conocido “no me rompan las p...”. Con garras o sin garras, lo preferimos así...

Hugh Jackman

Fuente: Infobae