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Jefferson Pérez: ‘Ecuador debería superar las dos medallas olímpicas en Tokio’

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Jefferson Pérez, campeón olímpico en Atlanta 1996. Foto: EFE

El mítico marchista Jefferson Pérez considera natural que Ecuador llegue a Tokio 2020 con la delegación más grande de su historia, 48 atletas, y se desea a sí mismo dejar de ser el medallista olímpico “huérfano” del país.

Considerado el mejor atleta tricolor de todos los tiempos, medallista olímpico en dos ocasiones y tres veces mundial de 20 km marcha, Pérez cree que su país tiene opciones en los próximos Juegos y que “superar las dos medallas olímpicas debería ser el objetivo”, dijo a Efe desde su natal Cuenca, donde ahora se dedica a los negocios.

Y asegura que ha llegado el momento de que “otro deportista obtenga una medalla, o dos deportistas” para que ya no tengamos “al huerfanito pobrecito” qué es él, el único medallista olímpico de Ecuador.

Nacido hace 47 años, este especialista de la marcha cosechó el oro en Atlanta 1996 y la plata en Pekín 2008 y sigue siendo la primera gran figura del deporte nacional que dio alas a sus compatriotas y la confianza al país de que se podían alcanzar los laureles del éxito.

Entre las disciplinas que ve con mayor posibilidades de podio en estos juegos destaca el atletismo, halterofilia, boxeo y ciclismo, incluido el bicicrós, y espera que “vengan más medallas” para compartir el reconocimiento con sus “hermanos”.

Aunque ha transcurrido más de una década desde que colgó las zapatillas, Pérez aún tiene muy presente su paso por cinco Juegos Olímpicos, dado que también estuvo en los de Barcelona (1992), Sídney (2000) y Atenas (2004), en los dos últimos quedando en cuarta posición.

Hoy, el deporte ecuatoriano tiene nuevos héroes como Richard Carapaz, que ha ganado la última edición de la Vuelta a Suiza y tiene en su haber el Giro de 2019 y un honorable segundo lugar en la Vuelta a España el año pasado.

“Está entre los cinco mejores”, comentó sobre el carchense, a quien también ve “peleando por un podio” olímpico.

Pero también cree con opciones de triunfo al velocista Álex Quiñónez, a quien considera en “su período de madurez máxima”, y a otros ecuatorianos, para asegurar que existe un 85% de posibilidad de obtener de cinco a seis medallas.

De su propia experiencia, Pérez opina que, aunque se pueden producir sorpresas entre jóvenes promesas, la madurez del deportista determina a la postre cómo este asume la experiencia olímpica y sus probabilidades de éxito.

Al rememorar algunas de las sensaciones de su paso por las Olimpiadas comenta cómo con 18 años, en Barcelona, lo que le quedó “marcado en la mente fue el equipo del Dream Team de Estados Unidos parado en la puerta de entrada de la maratón”.

También y, a su pesar, tiene muy presente la mala experiencia de Atenas, donde se fue de vacío por “la cantidad gigantesca de desaciertos” y “el dolor y la angustia” de no pisar el podio, actuación para la que no reserva responsabilidad a los medios que, según él, no le dejaron concentrarse en lo importante: los entrenamientos.

Por ello, les asegura a los atletas que representarán a Ecuador en Tokio que “van a sentir todas las sensaciones: positivas y negativas”, y califica de “mujeres extraordinarias” a las deportistas de una delegación en la que representan alrededor de dos tercios.

Pérez cuenta también en su palmarés tres preseas doradas en los Panamericanos de Mar Del Plata 95 (que fue la única para Ecuador en la competición), Santo Domingo 2003 y Río de Janeiro 2007.

Gracias a su impulso inicial, la marcha es una de las disciplinas fuertes del país y Ecuador ha cosechado varios podios en competiciones regionales y mundiales con reconocidos marchistas como Glenda Morejón, Karla Jaramillo, Paola Pérez, Jonathan Amores y Andrés Chocho.

Si bien se han añadido recientemente disciplinas como el surf, que es la primera vez que compite como deporte olímpico, gracias a la ecuatoriana Dominic ‘Mimi’ Barona.

“Nuestro país es diverso y esa riqueza de la diversidad nos da más opciones de todo”, sostiene Pérez, impulsor del deporte de alto rendimiento en un país donde su ejemplo sirvió para concienciar a patrocinadores y políticos de la necesidad de inversión.

Por eso, defiende que el hecho de que Ecuador acuda a la cita olímpica “con el mayor número de participantes es lo mínimo que se tiene que esperar”.

Tras su retiro, el exmarchista se dedica a administrar sus empresas e incluso fue candidato a alcalde en las municipales de 2019.

Como “hermano mayor” del deporte ecuatoriano recomienda a sus compatriotas “tener mucha paz” en los Juegos Olímpicos, para finalmente poder derramar “esas lágrimas de alegría, felicidad y agradecimiento a la vida, a Dios, a tu equipo, porque te dieron la ‘chance’ de estar ahí”. (D)

Fuente: El Universo