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“La falta de empatía viene de ahí”: Edgar Vivar habló sobre “El Chavo del 8″

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Pocas figuras hay tan emblemáticas en la comedia como quienes formaron parte del proyecto de uno de los programas que revolucionaron la televisión mexicana y que además lo proyectaron a nivel internacional como “El Chavo del 8″, y una de la figuras más representativas fue encarnada por el actor Edgar Vivar.

En una charla con Infobae México,  el legendario comediante, quien encarnó a personajes como “El Señor Barriga” y “Ñoño”, nos habla de la importancia de la comedia en los tiempos de crisis como la pandemia y de su regreso a la pantalla chica, pues ahora se encuentra contento de regresar a la televisión de manera regular en la tercera temporada del programa “Mi Querida Herencia”, junto a Roxana Castellanos y Paul Stanley.

Es una responsabilidad muy grande para el actor cómico, (estamos) en un estado anímico que no es el mejor, no es luminoso, que vamos del gris hacia el negro. Qué no puede uno salir, que las noticias que salen... a través de la comedia llegas a un estado mucho más luminoso, un poco más agradable, no tan adverso ni burdo, al final de la vida lo importante es reír

Edgar Vivar consideraba a Roberto Gómez Bolaños y a Ramón Valdés como dos de sus mejores amigos (Captura de Pantalla: El Chavo del 8)

Edgar Vivar se había decantado por la medicina, pero en su camino por los hospitales le invitaron a participar en el teatro, donde encontró su verdadera vocación, aunque no dejó de lado su compromiso hipocrático y se especializó en la obstetricia, por lo que ayudó a venir al mundo a muchos bebés, así como el teatro le permitió dar a luz a muchos personajes. Ahora se da cuenta de que la comedia es medicina para el alma:

Es lo mismo que el factor médico, (la comedia) es una terapia social de la que estoy muy agradecido... Todo esto ha desencadenado un montón de cosas, que ya no puedes abrazar a tu gente, nos enseña a revalorizar y ves un programa de tele ahora y como no pueden salir, lo toman con más atención y se interesan más en la pantalla, crece la oferta y uno como proveedor de risas pues tiene un reto mayor... me ha tocado que tengo que ser mi propia competencia en la televisión, uno con el chavo y otro con otros proyectos

Y es que el actor afirmó que adaptarse a los malos tiempos también es una cualidad que debemos tener como personas, asegurando a que pesar de que se han presentado pérdidas de personas queridas, pero la vida sigue y lo que más nos conviene hacer es vivir con la risa, sobre todo de nosotros mismos y de nuestros errores, pues esa es una forma de querernos también:

Venimos a aprender, a intentar un ensayo y error. No tenemos la razón todo el tiempo y cuando queremos fingir que sí la tenemos pues nos frustramos, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es reírnos de nosotros mismos. Así es como demostramos que nos queremos tanto que podemos bromear. A veces la falta de empatía viene de ahí, de no admitir que uno se equivoca

Edgar Vivar consideró a Chespirito como un visionario pues supo dirigir un programa a través de la censura y de diversos problemas (Foto: Twitter Edgar Vivar)

Sobre la popularidad del Chavo en países de Sudamérica, el actor habló sobre porqué se dio un boom tardío sobre el programa, pues aseguró que lo que retardó la llegada del proyecto fue la barrera del idioma. Cuando las traducciones llegaron al portugués y el proyecto pudo se exportado a Brasil, fue cuando se dio cuenta del fenómeno del proyecto de Roberto Gómez Bolaños, algo que ahora es comparable con las redes sociales:

Es un fenómeno de masas, es algo surreal, ahora me encuentro haciendo una serie y resulta que soy mi propia competencia en los programas, me asombra que todo haya llegado tan lejos... ahora con la redes sociales, antes ni siquiera soñábamos con esto

A pesar de los papeles que ha realizado en los distintos programas, Edgar Vivar asegura que nunca se sintió muy apegado a ninguno de sus personajes, aunque sí extraña ambientes, pues nada era más divertido para él que cuando compartía escenario con Roberto y con Ramón Valdés, de quien recuerda que era muy chistoso por su actitud y su manera de ver la vida, pero que el trato con todos siempre fue de mucha amistad:

Extraño mucho eso, sobre todo por cómo me llevaba con Don Ramón, era bien ocurrente, él era mi vecino, siempre me hacía reír con frases de mucha sencillez

Vivar consideró por mucho tiempo a Ramón y a Roberto como dos de sus mejores amigos, estando los tres unidos por momentos complicados, como cuando se dio la muerte de Germán Valdés “Tin Tan”, el cual fue un proceso muy doloroso para su hermano menor, quien no le lloró en su momento, sino cuando pasó un tiempo después se deshizo en lágrimas y Edgar Vivar a su lado, apoyándolo.

"Don Ramón" (Ramón Valdés) y la "Bruja del 71" (Angelina Fernández), en "El Chavo del 8". Ambos tuvieron un romance de por medio (Captura de Pantalla: Twitter)

Quizá el trato más discreto que tuvo fue con Angelines Fernández, quien interpretaba a “La Bruja del 71″, pues según Edgar ella era un poco cortante pero que era algo que comprendía pues en su juventud vio muchas cosas fuertes, pues había sido combatiente en la Guerra Civil Española en contra de los Franquistas, y la derrota de la república le obligó a salir al exilio, en donde también tuvo muchos problemas para encontrar trabajo:

Había otras personas como era el caso de Angeline (Doña Cleotilde en la serie), ella era más seria, un poco cortante pero supongo que era así por su herencia española, porque una vez vino a la casa y me cocinó una tortilla española y ambos quedamos maravillados porque a los dos nos gustaba la cocina, tuvo una vida muy interesante, conoció a Federico García Lorca y hacía teatro desde muy pequeña, pasó por mucho porque fue guerrillera y eso te deja marcado para siempre

Edgar no pierde vigencia, ahora sabe que tiene que trabajar más que nunca y se tiene que retar a si mismo para poder superar la brecha del tiempo. Tiene en mente poder adaptarse a la nueva comedia, está consciente que tiene camino por delante. “El señor Barriga” fue polémico y dio de qué hablar. Su trabajo responde por él, a pesar de su edad, siente que tiene mucho que aprender: va a cumplir 76 años y más de 50 de carrera artística.

Uno de los emblemas vivos de la comedia clásica mexicana.