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“Libertinaje sexual’, la tendencia del 2021

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El catedrático de la Universidad de Yale Nicholas Christakis ha vaticinado que el miedo y la precaución dejarán paso a las “fiestas sexuales, el derroche económico y un alejamiento de la fe religiosa” a partir de este 2021.

Al mismo tiempo que los países del primer mundo abrazan esperanzados la llegada de las primeras vacunas, algunos ya se atreven a vislumbrar y esbozar cómo será el día después una vez erradicada (o al menos controlada) la pandemia del coronavirus. Y una de las predicciones que más titulares ha acaparado en todo el mundo ha sido la lanzada recientemente por el epidemiólogo y profesor de la Universidad de Yale, Nicholas Christakis, que vaticina la repetición de un patrón similar al vivido hace justo cien años. Si la mitigación de la gripe española y el final de la I Guerra Mundial dieron paso a una de las etapas de mayor realización personal y florecimiento económico, artístico y tecnológico del siglo XX, el catedrático augura una explosión social y sexual tras el levantamiento de las restricciones impuestas por la crisis sanitaria. Los nuevos ‘locos años 20’ podrían estar a la vuelta de la esquina.

“Todas las tendencias que estamos viendo en la pandemia van a invertirse. La gente va a buscar de manera incansable interacciones sociales”, afirma Christakis en un artículo publicado en The Guardian, subrayando que “el libertinaje sexual, el derroche económico y una regresión de la fe religiosa” serán algunos de los cambios más significativos que se avecinan. El autor del libro Apollo’s Arrow: The Profound And Enduring Impact Of Coronavirus On The Way We Live (El arco de Apolo: el profundo y duradero impacto del coronavirus en nuestra forma de vida) prevé que seremos testigos de estas modificaciones en el comportamiento desde este mismo 2021 y hasta el próximo 2024, cuando la mayor parte de la humanidad –al menos un 75%– esté vacunada.

“Tras la represión, vendrá la explosión”, explica Silvia Sanz, psicóloga clínica y sexóloga, que considera que antes de este fenómeno de euforia y prosperidad atravesaremos un periodo en el que la precaución será la protagonista de nuestras relaciones. “Las pérdidas, el aislamiento, el miedo con el que hemos convivido puede que nos acompañe durante una fase y que no sea tan fácil liberarnos de las fobias y la ansiedad durante el contacto”, ratifica a S Moda.

Nada de cenas por videollamada, solitarias sesiones de yoga o tardes de bizcochos caseros, el mundo nacido de uno de los peores años de nuestra historia reciente, con más de un millón y medio de fallecidos a nivel global, podría recuperar impertérrito su predicamento por el contacto físico, las aglomeraciones y el alboroto generalizado. “Durante las epidemias la gente se vuelve más religiosa, más moderada, ahorran más dinero y se vuelven reacias al riesgo. Ahora estamos viendo todo eso, como lo hemos visto durante cientos de años en situaciones similares. Porque la pandemia es nueva para nosotros, pero no para nuestra especie”, añade el epidemiólogo, que considera que la analogía con lo ocurrido hace un siglo fructificará en los años venideros. Quizá sin el Charleston como banda sonora, pero sí con la reivindicación del optimismo, la excitación y el disfrute individual como respuesta al trauma.

“Tras el final de la Guerra Mundial y de la gripe española muchos estadounidenses persiguieron un entretenimiento despreocupado. Teniendo eso en cuenta, cuando acabe esta pandemia los seres humanos responderán con el mismo sentido de alivio y buscarán formar comunidad, desahogarse del estrés y sentir placer”, añade Mary Francis Berry, profesora de historia de la Universidad de Pensilvania, en la web Politico.com. Sin embargo, como confirma Sanz, especializada en terapia de pareja, esa búsqueda de placer será, al menos en el corto y medio plazo, distinta a lo que solía ser. “El contacto humano tardará en normalizarse. Después de superar la pandemia quizás tengamos una mayor predisposición a disfrutar de las relaciones sexuales, aunque el temor al contagio sea un hándicap para poder establecer relaciones que les otorguen este beneficio. Ya no va a ser suficiente con dar un consentimiento explícito para mantener relaciones, todo apunta a que tendremos que demostrar de alguna manera que no padecemos ningún síntoma de la covid-19”, corrobora. Después, apunta, vendrá “una fase eufórica, sin restricciones ni limitaciones”, aunque conservemos hábitos pandémicos como una mayor relevancia de Internet y de las redes en el proceso de conquista.

De cumplirse la profecía de Christakis, solo hace falta saber quiénes serán los sucesores de los Francis Scott y Zelda Fitzgerald, Duke Ellington, Coco Chanel, Charles Chaplin, Federico García Lorca o Marlene Dietrich como icónicos canalizadores del espíritu de su época. Y anhelar vigilantes que el final de la locura no termine también imitando a la anterior, con la crisis económica del 29 y el estallido de los movimientos totalitaristas apagando las frágiles luces de la fiesta que se presumía perenne. Estamos a tiempo de enmendar los errores.

Fuente: El País