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Sangay: La erupción más fuerte luego de 400 años

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El último episodio eruptivo del volcán Sangay, ubicado en la provincia de Morona Santiago, se produjo en 1628.

El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional informa en su portal digital que en el “último periodo eruptivo que habría empezado en 1628, se conoce que el volcán emitió una gran columna de ceniza que se dirigió hacia el noroccidente hasta 50 km de distancia, afectando a la ciudad de Riobamba”, por la caída de ceniza.

Según el Geofísico, es uno de los volcanes más activos del Ecuador y ha mantenido una actividad eruptiva constante. Desde su última reactivación, que comenzó el 7 de mayo del 2019, su actividad no había tenido manifestaciones tan intensas como la del domingo 20 de septiembre del 2020.

Ese día, una fuerte erupción generó una columna de ceniza de 10 kilómetros de altura, desde el nivel del cráter. El material volcánico llegó hasta Guayas, Manabí y Santa Elena, pasando por Los Ríos, Chimborazo y Bolívar.

Este episodio es considerado mucho mayor al del 8 de junio del 2020, que también produjo la emanación de ceniza y llegó a las provincias que actualmente están afectadas. Sin embargo, en ese entonces, la erupción no fue tan intensa y su columna no sobrepasó los 4 kilómetros sobre el nivel del cráter. La velocidad y la dirección de los vientos incidieron en el desplazamiento del material volcánico.

El último volcán en el sur del Ecuador

Está ubicado en la Cordillera Real, en la provincia de Morona Santiago.

El comportamiento eruptivo

Desde el 7 de mayo del 2019, la actividad eruptiva es continua, con emisiones de ceniza, explosiones, expulsión de flujos piroclástico y de lava; y la formación de lahares hacia la confluencia de los ríos Volcán y Upano. Diariamente se producen cientos de explosiones pequeñas.

Se parece al volcán Tungurahua

El Sangay tiene un comportamiento parecido al que tuvo el volcán Tungurahua, según Silvana Hidalgo, directora del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica. Es decir, puede tener erupciones muy largas y duraderas, como lo hizo el Tungurahua, entre 1999 y el 2016; ambos tienen un magma de una composición similar, aunque el del Sangay es más fluido. Hidalgo indica que la erupción se puede mantener muchos meses y años.

Su proceso de reactivación

Su actividad es considerada de moderada a alta; por lo que se mantiene la alerta amarilla. La erupción del 20 de septiembre tuvo una duración de dos horas, con la emisión de la columna, lo que significa que ya se acabó, indica la Directora del Instituto Geofísico. Pero aclara que la actividad eruptiva no ha acabado, sino que el volcán retomó su nivel anterior, es decir, se volvieron a tener explosiones pequeñas.

Fuente: El Comercio