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¿Si el Covid-19 no nació en China, por qué fue oculto para el mundo?

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Ahora que China quiere imponer una nueva versión sobre el origen del Covid-19, señalando a países de Sudamérica, entre ellos a Ecuador, llega una contundente respuesta en un artículo de Infobae, medio argentino con presencia en otros países de la región, que señala las inconsistencias de la publicación del diario Global Times, el medio oficial de la propaganda del Partido Comunista que gobierna al gigante asiático desde hace siete décadas.

El 28 de octubre pasado, Infobae ya advertía la intención de Beijing de borrar los registros que señalaban a Wuhan, ciudad de 10 millones de habitantes, como el epicentro del nuevo coronavirus.

Pero ahora el régimen chino quiere una nueva narrativa: el coronavirus que hasta el momento mató a 1.537.785 personas en todo el mundo -según datos registrados por Johns Hopkins University of Medicine- no nació en Wuhan, provincia de Hubei, sino que se originó en otras latitudes, otros países que lo exportaron en 2019 a esa región a través de productos congelados, como los camarones ecuatorianos, fresas chilenas o carnes provenientes de Argentina, Brasil y Uruguay; así como de España, Canadá y Australia.

Para difundir esta disparatada teoría, el régimen conducido por Xi Jinping no usó sus canales diplomáticos oficiales, sino que utilizó a una de sus herramientas más fieles: el diario Global Times. Ese periódico es un órgano dependiente del Partido Comunista Chino (PCC) que responde a sus planes y estrategias. Es la voz del partido ante el mundo. Creerle es seguir la versión que intenta imponer el movimiento que rige la vida de los chinos con mano de hierro desde 1949, dice Infobae.

El Global Times pretende plantear su duda así: “Nuestro conocimiento del nuevo virus se ha profundizado en los últimos meses, y dado que se descubrió que los crecientes brotes esporádicos en China estaban relacionados con productos importados de la cadena de frío de otras partes del mundo -incluidos Europa y el continente americano- en los cuales se descubrieron signos del coronavirus antes de Wuhan, plantea una nueva hipótesis: ¿El brote temprano en Wuhan se originó a partir de alimentos congelados importados?”.

La nota, calificada como “investigación”, fue firmada por tres periodistas: Zhao Yusha, Cao Siqi y Fan Lingzhi. Para los redactores, que no sustentan su afirmación de que el virus fue descubierto en otras partes del mundo antes que en China, “no se puede descartar la posibilidad de que el coronavirus se haya transmitido de los productos de la cadena de frío a Wuhan, o más específicamente, al mercado húmedo de Huanan, donde alguna vez prevaleció la venta de productos congelados”.

Lo que no explican los investigadores chinos es ¿por qué si el virus ya estaba en otras partes del mundo, el brote más significativo -y no controlado, ni informado a las autoridades sanitarias mundiales- se vivió en Wuhan y no en los países donde supuestamente habría nacido?

Para el Partido Comunista Chino, la población de Wuhan bien pudo ser una víctima de otras naciones que esparcieron el virus por el resto del planeta. “Las infecciones repetidas causadas por productos importados de la cadena de frío y los informes sobre cómo se encontraron signos de coronavirus en otras partes del mundo impulsaron a los virólogos a pensar si Wuhan también era víctima de dicha ruta de transmisión”, señala el artículo del régimen chino.

Médicos con trajes protectores atienden a pacientes de COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de un hospital durante el brote de coronavirus en Wuhan. Los médicos chinos fueron censurados y no pueden hablar sobre el brote en aquella ciudad por orden del régimen (Reuters)

Sin acceso a investigadores independientes ¿Qué esconde China?

Hace dos semanas, el director del programa de emergencias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró “extremadamente importante” que su equipo internacional visite China para rastrear los orígenes del coronavirus, y agregó que a la agencia de salud de las Naciones Unidas se le ha asegurado que ese viaje se llevará a cabo “lo más pronto posible”. Pero China no pone fecha, se esconde.

Desde el inicio de la pandemia, China ha denegado acceso a investigadores independientes internacionales para determinar qué ocurrió en Wuhan y sobre todo para saber por qué se demoró en informar sobre la letalidad del virus. La OMS ha quedado en la mira por haber estado presionada por el régimen chino cuando surgió el COVID-19.

Al inicio de la epidemia, incluso, el régimen chino quiso responsabilizar a Estados Unidos de la transmisión del virus. Ahora, a esa teoría conspirativa se le suma la de la “cadena de frío en alimentos congelados” provenientes de Sudamérica y Europa.

“Wu Zunyou, epidemiólogo jefe del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, dijo que en retrospectiva al brote temprano en Wuhan, los pacientes provenían principalmente del área de mariscos congelados importados”, cita el Global Times. Pero resulta extraño que otros envíos de comida congelada a otras partes del mundo no hubiera ocasionado el mismo resultado viral que Wuhan, cuestiona el artículo de Infobae.

Por último, la contundente respuesta deja una advertencia: el régimen conducido por Xi Jinping intenta crear una nueva narrativa que la exculpe de la responsabilidad de no haber alertado al mundo a tiempo y de no haber tomado medidas para contener la propagación de la nueva cepa del coronavirus. En cambio, Beijing se abocó a acallar a los médicos que alertaban sobre la enfermedad respiratoria que estaba matando a cientos de pacientes en Wuhan. Será la nueva versión que intentará imponer China desde sus embajadas. Sobre todo, intentará que sea adoptada por aquellos países que más dependen de su dinero.

Fuente: El Universo