“Aquella vez fui violado por el cura”: Más de 250 mil abusos sexuales

Unos 250.000 menores y adultos vulnerables, principalmente maoríes y de las islas del Pacífico, fueron víctimas de abusos sexuales o de otro tipo entre los años 1950 y 1999 mientras estuvieron bajo el cuidado de hogares, instituciones públicas y religiosas, según un informe preliminar publicado este miércoles.

Muchos de los niños que fueron víctimas de abusos “provienen de segmentos de las comunidades en desventaja o marginadas”, de acuerdo al informe interino de la Comisión Real conformada en febrero de 2018 por la primera ministra Jacinda Ardern para que el país “no cometa estos mismos errores nuevamente”.

De los 50 sobrevivientes entrevistados por la Comisión, 40 revelaron que fueron víctimas en estas instituciones de abuso físico o sexual, que incluye el toqueteo y la penetración, mientras que 33 de ellos sufrieron ambos tipos, lo que les dejó secuelas de por vida.

Me dijeron ‘cierra el pico que Dios lo resolverá’
“Aquella vez fui violado por el cura. Tenía una habitación, en un rincón de la sacristía… recuerdo que me dijo que tenía que limpiar mi cuerpo después de contarle que fui violado por (el perpetrador). Me dijeron ‘cierra el pico que Dios lo resolverá’”, contó Mark, de 71 años, según el documento.

El informe también destaca que un abuso sexual abría las puertas a otros, recuerda John, un maorí de 53 años, quien describe que estos delitos eran encubiertos como exámenes médicos.

“Me sentía humillado porque nos desnudaban completamente. Nos examinaban por enfermedades de transmisión sexual… buscaban drogas en sitios privados y sólo tenía doce o trece”, narró John a la comisión.

El racismo y la discriminación son elementos claves detrás de estos abusos físicos, emocionales, psicológicos, médicos, educativos, espirituales y de negligencia cultural perpetrados contra estas personas que muchas veces fueron puestas al cuidado de las instituciones debido a que su vivienda no era segura o adecuada.

Sarah, de 49 años, recuerda que la llevaron a una iglesia y le pusieron las manos encima para quitarle “los espíritus maoríes”.

“A pesar de lo malos que pudieron haber sido sus hogares, muchos de ellos quedaron en peores condiciones que cuando llegaron”, recalca el informe, que explica que a muchos de los sobrevivientes, entre ellos personas con discapacidad de las islas del Pacífico con un dominio del inglés limitado, les costó denunciar.

La Comisión Real, instancia con poderes especiales y que fue creada para asuntos graves de interés público, es presidida por la jueza Coral Shaw, quien debe entregar sus recomendaciones a finales de 2023.

En Australia, el primer ministro del país, Scott Morrison, pidió disculpas en 2018 a las víctimas de abusos en las instituciones locales tras la presentación del informe final el año anterior de la Comisión Real que investigó estos casos.

La comisión australiana, que recibió quejas de 4.500 personas por presuntos abusos de unos 1.880 religiosos y sacerdotes entre 1980 y 2015, recomendó a la Iglesia católica que levante el secreto de confesión en casos de pederastia y elimine el celibato, como medidas para luchar contra el abuso de menores.

EFE

Papa retira a un obispo polaco acusado de encubrir abusos sexuales

El papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de la diócesis polaca de Kalisz (centro), Edward Janiak, acusado de haber encubierto casos de pederastia en el país, un caso revivido con la publicación de un reciente documental.

En su lugar el pontífice ha nombrado como administrador en «sede vacante», provisional, a monseñor Grzegorz Rys, arzobispo de Lodz. Janiak, de 68 años, deja el obispado, al que se debe renunciar una vez llegado a los 75 años, según el Código de Derecho Canónico, justo en un momento en que se encuentra en el centro de un caso de supuesto encubrimiento de abusos sexuales a menores.

La polémica ha revivido en los últimos tiempos tras la emisión de un documental, ‘Zabawa w chowanego’ (Jugando al escondite), en el que se denuncia que estaba al corriente de los casos de abusos de un religioso de Polonia, un país donde el catolicismo tiene gran peso.

La cinta de los hermanos Marek y Tomasz Sekielski, que puede verse en YouTube y ya suma millones de visitas, hizo que la Conferencia Episcopal polaca pidiera al Vaticano que se investigaran las denuncias de pederastia en el país.

Los autores ya levantaron polémica en 2019 en el seno de la iglesia católica polaca con otra obra sobre pederastia, titulada ‘No se lo digas a nadie’.

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