Todos los coronavirus del mundo cabrían en una lata de refresco

Tengo que admitir que cuando me pidieron que calculara el volumen total de SARS-CoV-2 que hay en el mundo para el programa More or Less, de BBC Radio 4, no tenía ni idea de cuál iba a ser la respuesta. Mi mujer me adelantó que sería el equivalente a una piscina olímpica. “Eso, o una cucharadita de té”, me dijo.

“En este tipo de preguntas, la respuesta suele ser una u otra”. De este modo, ¿por dónde empezar a calcular el volumen real del virus, siquiera una cifra orientativa? Afortunadamente tengo algo de experiencia en este tipo de estimaciones aproximadas a gran escala, pues he realizado un gran número de ellas en mi libro ‘The Maths of Life and Death’.

Sin embargo, antes de embarcarnos en este particular viaje numérico, debo dejar claro que se trata de una estimación basada en los presupuestos más probables; no tengo por tanto ningún problema en admitir que podría haber partes del cálculo que se podrían mejorar.

Entonces, ¿por dónde empezar? Lo que más nos interesaría, en primer lugar, sería calcular el número de partículas de SARS-CoV-2 que hay en el mundo. Y para hacerlo tenemos que saber cuántas personas hay contagiadas. (Aquí daremos por hecho que el principal huésped del virus es el ser humano, y no ningún animal).

Según las cifras de la página web Our World in Data, cada día medio millón de personas dan positivo por COVID. Pero somos conscientes de que hay mucha gente que no entra en este cálculo, bien porque son asintomáticos, bien porque optan por no hacerse el test, o bien porque viven en países en los que no hay posibilidad de hacer tests masivos.

El Institute for Health Metrics and Evaluations ha hecho estimaciones a través de modelos estadísticos y epidemiológicos según las cuales el verdadero número de contagios diarios está más próximo a los tres millones.

La cantidad de virus de la que es portadora cada una de las personas que hoy están infectadas (es decir, su carga viral) depende de cuándo se produjo su contagio. Se estima que, de media, la carga viral va aumentando y alcanza su pico en torno al sexto día después de contraer la infección, y que tras ello va bajando de forma constante.

De todas las personas que en este momento están infectadas, las que se contagiaron ayer contribuirán poco a la suma total. Las que se infectaron hace dos días contribuirán un poco más.

Las que lo hicieron hace tres, algo más. De media, los que se infectaron hace seis días son los que tendrán la mayor carga viral. Sin embargo, la aportación irá descendiendo en lo que respecta a los que se contagiaron hace siete, ocho o nueve días. Y así sucesivamente.

El último dato que necesitamos saber es el número de partículas del virus que la gente tiene en el cuerpo a lo largo de su infección. En la medida en que sabemos, siquiera a grandes rasgos, cuál es la variación de la carga viral a lo largo del tiempo, eso nos basta para poder hacer una estimación sobre cuál es la cifra máxima de dicha carga viral.

Un estudio aún no publicado ha recogido datos sobre el número de partículas del virus por gramo en una serie de tejidos diferentes de monos infectados con covid-19, y calculó la proporción que de tales tejidos tendría una persona. Las estimaciones aproximadas para el pico de carga viral oscilan entre los 1 000 millones y los 100 000 millones de partículas víricas. Trabajaremos con un valor medio (la media geométrica) de esta horquilla, la cifra de los 10 000 millones.

Cuando se suman las aportaciones de las cargas virales de cada una de las tres millones de personas que se infectaron en los días anteriores (y dando por hecho que esta cifra de tres millones se mantiene más o menos constante), obtenemos que hay aproximadamente 2×10¹⁷ o 200 000 billones de partículas del virus en el mundo en cada momento.

El Comercio

Lo que iba a ser un viaje VIP terminó en la muerte por asfixia de 39 personas

«Quizá muera en este contenedor, no puedo respirar más», se leía en un mensaje de texto que Pham Thi Ngoc Oanh nunca llegó a enviar. ¿Qué la llevó a ella y a otros 38 compatriotas vietnamitas hasta ese remolque sin aire en el que se asfixiaron?

En las primeras horas del 23 de octubre de 2019, el camionero Maurice Robinson paró su tráiler en un solitario parque industrial de Essex, en Inglaterra.

Se apeó y se dirigió al remolque del vehículo. Lo que vio cuando abrió las puertas era casi inimaginable: 39 personas, 10 de ellas apenas unos muchachos, muertos en el compartimento de carga.

En lugar de marcar inmediatamente el número de los servicios de emergencia, la reacción instintiva de Robinson, de 26 años, fue subirse de nuevo a la cabina del camión y alejarse de aquella finca en Grays, con los cadáveres en el remolque detrás.

Una investigación internacional sobre una gran operación de tráfico de personas estaba a punto de comenzar.

39 personas murieron en el remolque de un camión mientras cruzaban el Mar del Norte.

«Paquete VIP»

Los padres de Hoang Van Tiep contaron que su hijo había pagado por un «servicio VIP».

Apiñados en la parte trasera del camión de Robinson había dos primos que encontraron su final a más de 6.000 kilómetros de distancia de su hogar.

Nguyen Van Hung, de 33 años, y Hoang Van Tiep, de 18, procedían de la misma aldea en la provincia de Nghe An, en el norte de Vietnam.

Ambos habían llegado hasta Francia, vía Rusia, en 2017, como su primo mayor un año después.

En septiembre de 2019, el primo más joven les preguntó a sus padres si podría viajar hasta Reino Unido.

Les convenció diciéndoles que solo tendría que pagar algo más de US$14.300 a los traficantes de personas una vez hubiera entrado en territorio británico.

La madre de Tiep le contó a la BBC por qué cambiaron de idea.

«Me dijo que solo iría en un ‘paquete VIP’, en un auto privado», afirmó. «No contó que iba a ir en el contenedor de un tráiler y dijo que debía ser algo seguro, aunque la opción del camión era mucho más barata».

Su padre, Hoang Van Lanh, cree que a su hijo lo engañaron, posiblemente en el último momento.

«No sé qué pasó pero algo debió haber cambiado en su plan, o les timaron».

Pham Thi Lan, la madre de Nguyen Van Hung, piensa lo mismo: «Nadie hubiera elegido viajar de esa forma tan peligrosa».

Los primos Hoang Van Tiep (i) y Nguyen Van Hung murieron juntos en el remolque del camión.

Matthew Long, subdirector de la Agencia Nacional del Crimen de Reino Unido, dijo que la idea de un servicio especial era un engaño.

«No hay un servicio VIP. Son mentiras que cuentan a la gente para explotarla».

«Y descubrirlo en el último momento, darte cuenta mientras mueres de que el servicio VIP era una mentira horrible, es exactamente lo que se puede esperar de estos grupos criminales organizados».

El inspector jefe Daniel Stoten, de la Policía de Essex, dijo en alusión a los traficantes de personas: «Son despiadados y son peligrosos, y están ahí fuera para explotar a esa gente».

«Ni a los animales los transportaríamos de esa manera».

Cruzando el mundo

Las historias de los 39 revelan que su viaje desde Vietnam fue en muchos casos por etapas.

Muchos viajaron a otros países europeos, como Polonia o Rusia, antes de verse atraídos por la perspectiva de encontrar un trabajo mejor pagado en Reino Unido, un cebo que los llevó hacia el oeste, hacia Francia y Bélgica, antes de cruzar el Mar del Norte.

Algunos querían trabajar en salones de manicura, mientras que un chico de 15 años confiaba encontrar un trabajo en una plantación ilegal de cannabis.

Muchos de los fallecidos, entre los que había ocho mujeres, se encontraban en París el día antes de su muerte.

Desde allí se desplazaron hacia la localidad de Bierne, en el norte de Francia.

Allí es donde cámaras de seguridad captaron a un grupo de personas que llegan en taxi a un refugio agrícola. Más tarde, se subirían al camión en el que perdieron la vida.

A partir de este punto, un sensor dentro del camión revela un incesante aumento de la temperatura en su remolque.

Valiéndose de diferentes cámaras de seguridad, los investigadores siguieron el rastro del remolque desde Bierne hasta el puerto belga de Zeebrugge, donde quedó estacionado a la espera de ser cargado en un ferry llamado MV Clementine.

El buque salió de Zeebrugge en las horas centrales de la tarde con destino al puerto de Purfleet-on-Thames, en Essex, Inglaterra.

Durante el viaje, la temperatura, de inicio cercana a los 30º, subió hasta los 38,5º, haciendo el aire tóxico e irrespirable.

En un intento de aliviarse del sofocante calor, los ocupantes del vehículo se habían quitado todo menos la ropa interior y habían tratado de abrir a golpes una salida en el techo del remolque. Fue imposible. La Policía encontraría que sobre él se había colocado una placa de metal.

Los primeros en llegar al lugar en el que se encontraron los cadáveres fueron los sanitarios del Servicio de Ambulancias del Este de Inglaterra, que recibieron los elogios de su jefa ejecutiva, Dorothy Hosein, por su «su increíble profesionalidad en circunstancias muy difíciles».

Más de 1.300 agentes de la Policía de Essex participaron en el caso.

Jack Emerson fue uno de los primeros en llegar al lugar. Aún recuerda cómo buscó desesperadamente entre los cuerpos alguna «señal de vida», un pulso o una respiración. Sin éxito.

«Pude ver muchos cuerpos semidesnudos en la parte trasera del tráiler; yacían inertes en el piso», comenta.

Había tantos cadáveres apretados, cuenta, que solo pudo chequear los que quedaban a su alcance.

Los exámenes post-mortem mostraron que las víctimas murieron de exceso de calor o falta de oxígeno.

El inspector jefe Stoten explicó que muchos de los agentes que acudieron al lugar llevaban poco tiempo en el servicio y nunca antes habían visto un cadáver.

«Hicieron un trabajo brillante que nos colocó en una muy buena situación para continuar la investigación», señaló Stoten.

«No les dejes salir»

Maurice Robinson (i) y Ronan Hughes se declararon culpables de 39 cargos de homicidio.

A las 00:30 del 23 de octubre de 2019, el MV Clementine atracó en Purfleet-on-Thames. Un trabajador del puerto que descargó el contenedor declaró que había notado un intenso olor «parecido a basura».

Robinson había manejado desde Holyhead, un gran puerto en el noroeste de Gales, para recoger el remolque en Purfleet-on-Thames.

Poco después de las 01:00, tras haberlo recogido, recibió un mensaje de SnapChat de Ronan Hughes, su jefe.

El conductor recibió instrucciones de orear a los inmigrantes sin dejarles salir del remolque.

El mensaje decía: «Dales aire rápido no les dejes salir» (sic).

Con calma, Robinson detuvo el camión en una zona industrial, se bajó de la cabina y abrió la puerta del remolque. Al ver lo que había adentro, dio un paso atrás y cerro de nuevo.

Entonces regresó a la cabina y reanudó la marcha mientras hacía su primera llamada a Hughes.

Esa primera llamada desencadenó un aluvión de comunicaciones entre otros hombres implicados en la operación.

Gheorghe Nica, Eamonn Harrison y Christopher Kennedy tomaron parte en la operación de tráfico de personas.

Uno de ellos era Gheorghe Nica. Fue uno de los organizadores de la operación de trata, pero negó toda implicación. Declaró haberle dicho a Robinson que no moviera el tráiler y que llamara a los servicios de emergencia.

Después de rodar por un corto tiempo, Robinson volvió a estacionar en el mismo lugar.

Esperó 15 minutos y entonces marcó el 999, el número de las emergencias en Reino Unido. Le dijo a la operadora: «Hay inmigrantes en la parte trasera. Están todos por el piso. El tráiler está repleto. Hay aproximadamente 25. No respiran».

Cámaras de seguridad captaron a Hughes (i) reuniéndose en un hotel con Gheorghe Nica.

Nica voló al extranjero al mismo día siguiente. Sabía que lo que había pasado era, en sus propias palabras, «muy, muy malo», y que habría una «gran investigación». Acabó siendo detenido en Alemania.

Ha sido encontrado culpable de homicidio junto con el camionero Eamonn Harrison, de 23 años.

Tanto Robinson como Hughes aceptaron 39 cargos de homicidio y conspiración para ayudar a la inmigración irregular.

Otro camionero, Christopher Kennedy, de 24, y el conductor de camionetas Valentin Calota, de 38, también fueron condenados por su participación en la operación.

El testigo X

En las semanas previas al trágico viaje, la banda, liderada por Hughes y Nica, organizaron al menos otros dos recorridos de inmigrantes vietnamitas hacinados en contenedores con destino a Reino Unido.

El 11 de octubre un grupo de unos 15 cruzó el Canal de la Mancha, aunque en un tráiler diferente.

Uno de ellos fue un hombre que declaró bajo la identidad de Testigo X ante el tribunal que juzgó el caso.

También él andaba en busca de una vida mejor cuando en febrero del año pasado le pagó US$27.000 a un traficante de Vietnam por una visa y una plaza en un curso de negocios en Polonia.

En Polonia pasó unos meses y de allí se marchó a Francia, con la idea de cruzar el canal y llegar a Reino Unido.

Había visto en el muro de Facebook de un amigo que había logrado llegar hasta Londres. El testigo X le pidió ayuda y ese amigo le puso en contacto con un misterioso vietnamita llamado Phong.

En conversaciones en la aplicación de mensajes Viber, Phong acordó arreglar el viaje del Testigo X por US$17.700.

No se ha dado a conocer la verdadera identidad de Phong, que sigue siendo investigado por la Policía.

El Testigo X contó cómo lo acomodaron en la parte trasera de un tráiler en un punto de encuentro en el norte de Francia.

Según su relato, el conductor del camión solo le habló para meterle prisa. Antes de que el contenedor fuera cargado en el ferry, el camionero había abierto la puerta para decirles a todos los que viajaban adentro que «guardaran silencio todo el tiempo», que permanecieran en pie en la parte central del remolque y que se sujetaran entre ellos.

Cuando el Testigo X y sus compañeros de viaje llegaron finalmente a territorio británico, una flota de autos negros los estaba esperando en Orsett Farm, en Orsett, Essex.

El testigo fue finalmente trasladado a la casa de Phong en el sur de Londres, donde permaneció hasta que su familia hubo pagado «la tarifa»; según él, «demasiado» dinero por lo que se suponía iba a ser otro viaje «VIP».

Las señales de advertencia

12 días antes de que 39 personas fueran encontradas muertas, la cabina del camión fue vista en Orsett, Essex.

Tan solo 12 días antes del macabro hallazgo de los cadáveres de los vietnamitas, Marie Andrews estaba en su casa rodante en Orsett, un pueblo a 6 kilómetros de Grays.

«Un montón de inmigrantes salieron de un camión, acaban de subirse a un Mercedes», le dijo Andrews a la operadora de emergencias al otro lado del teléfono.

Lo que estaba viendo era una operación de tráfico de personas realizada por la misma banda del camión con los 39 muertos.

«Vi algunas piernas que asomaban. Fue un shock», contó Andrews al Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales.

Una semana después vio el mismo camión de cabina roja enfrente de su casa, junto al club de golf del pueblo. Era uno más de los traslados de inmigrantes irregulares.

La señora Andrews llamó de nuevo a la Policía tras conocer por las redes la noticia de la muerte de los 39 inmigrantes. «Reconocí ese camión de inmediato en las noticias como el que había visto el 11 y el 18 de octubre», afirmó.

El momento en que Maurice Robinson abre la puerta del camión y descubre los cadáveres en su interior.

Un intento similar fue abortado el 14 de octubre en Coquelles, a la entrada del Eurotúnel, que conecta Francia con el sur de Inglaterra, cuando 20 inmigrantes vietnamitas fueron descubiertos.

Mientras que los migrantes fueron detenidos por las autoridades francesas, el conductor del camión, Christopher Kennedy, pudo continuar su viaje hasta el condado inglés de Kent.

El funcionario Maxime Saison estaba de servicio esa noche y contó que los migrantes confirmaron en inglés que eran vietnamitas y no tenían documentación.

Algunos de los migrantes interceptados entonces en Francia estaban entre los que aparecieron muertos en el contenedor de carga de Essex.

Stoten afirma: «A este grupo criminal lo habían parado en muchas, muchas ocasiones en Europa y en Reino Unido, y continuaron» con sus actividades delictivas.

«Es difícil decir si eso cambiaría el desenlace, pero hemos cambiado nacionalmente la manera en que manejamos las redes organizadas de trafico de personas y dedicadas a la inmigración clandestina».

«Nadie que los oyera»

Entre los muertos del contenedor estaba el matrimonio formado por Tran Hai Loc y Nguyen Thi Van, ambos de 35 años.

Habían estado trabajando legalmente como recolectores de fruta en Hungría y llamaron a sus familias en Vietnam para decirles que había habido un cambio de planes y pronto viajarían a Reino Unido.

Sus cuerpos aparecieron con las manos entrelazadas en el piso del remolque.

Dejaron dos hijos en Vietnam.

a familia de Bui Thi Nhung recuerda a una de las fallecidas en el contenedor.

El viaje fallido del 14 de octubre y el del 23 de octubre estaban relacionados, según cuenta Bill Emlyn Jones, uno de los fiscales del caso.

Frustrados por lo ocurrido en Francia, los traficantes de personas posiblemente estaban intentando «llevar dos cargas en una».

«Esta vez, simplemente, tuvieron a demasiada gente a bordo», le dijo al tribunal. «Cargaron demasiada gente en un solo tráiler… Los traficantes de personas estaban bajo presión».

«Para los 39 hombres y mujeres dentro, aquel camión se había convertido en su tumba».

«En aquel barco en mitad de la noche, no había nadie que los oyera, ni nadie que los ayudara».

Las 39 víctimas:

  • Pham Thi Tra My, mujer de 26 años, de Ha Tinh
  • Nguyen Dinh Luong, hombre de 20 años, de Ha Tinh
  • Nguyen Huy Phong, hombre de 35 años, de Ha Tinh
  • Vo Nhan Du, hombre de 19 años de, Ha Tinh
  • Tran Manh Hung, hombre de 37 años, de Ha Tinh
  • Tran Khanh Tho, hombre de 18, de Ha Tinh
  • Vo Van Linh, hombre de 25 años, de Ha Tinh
  • Nguyen Van Nhan, hombre de 33 años, de Ha Tinh
  • Bui Phan Thang, hombre de 37 años, de Ha Tinh
  • Nguyen Huy Hung, varón de 15 años, de Ha Tinh
  • Tran Thi Tho, mujer de 21 años, de Nghe An
  • Bui Thi Nhung, mujer de 19 años, de Nghe An
  • Vo Ngoc Nam, hombre de 28 años, de Nghe An
  • Nguyen Dinh Tu, hombre de 26 años, de Nghe An
  • Le Van Ha, hombre de 30 años, de Nghe An
  • Tran Thi Ngoc, mujer de 19 años, de Nghe An
  • Nguyen Van Hung, hombre de 33 años, de Nghe An
  • Hoang Van Tiep, hombre de 18 años, de Nghe An
  • Cao Tien Dung, hombre de 37 años, de Nghe An
  • Cao Huy Thanh, hombre de 37 años, de Nghe An
  • Tran Thi Mai Nhung, mujer de 18 años, de Nghe An
  • Nguyen Minh Quang, hombre de 20 años, de Nghe An
  • Le Ngoc Thanh, hombre de 44 años, de Dien Chau
  • Pham Thi Ngoc Oanh, mujer de 28 años, de Nghe An
  • Hoang Van Hoi, hombre de 24 años, de Nghe An
  • Nguyen Tho Tuan, hombre de 25 años, de Nghe An
  • Dang Huu Tuyen, hombre de 22 años, de Nghe An
  • Nguyen Trong Thai, hombre de 26 años, de Nghe An
  • Nguyen Van Hiep, hombre de 24 años, de Nghe An
  • Nguyen Thi Van, mujer de 35 años, de Nghe An
  • Tran Hai Loc, hombre de 35 años, de Nghe An
  • Duong Minh Tuan, hombre de 27 años, de Quang Binh
  • Nguyen Ngoc Ha, hombre de 32 años, de Quang Binh
  • Nguyen Tien Dung, hombre de 33 años, de Quang, Binh
  • Phan Thi Thanh, mujer de 41 años, de Hai Phong
  • Nguyen Ba Vu Hung, mujer de 34 años, de Thua Thien-Hue
  • Dinh Dinh Thai Quyen, hombre de 18 años, de Hai Phong
  • Tran Ngoc Hieu, varón de 17 años, de Hai Duong
  • Dinh Dinh Binh, varón de 15 años, de Hai Phong

El Universo

La primera de cuatro generaciones de prostitutas que llega a la universidad

«De niña siempre soñé con ser maestra, pero acabé de prostituta como mi mamá, mi abuela y mi bisabuela».

Karina Núñez es la cuarta generación de una familia de trabajadoras sexuales uruguayas y recuerda su niñez como una etapa llena de penurias.

«Transcurrió durante la dictadura cívico-militar en Uruguay y el hombre que le arrebató mi madre a su proxeneta, decidió criarme como su hija propia», dice en entrevista con BBC Mundo.

«Luego se convirtió en preso político y nuestra vida dio un cambio rotundo: mi madre tuvo que volver al trabajo sexual».

Aunque su infancia no fue fácil y la resume en una mezcla de pobreza, incertidumbre y mucha prostitución, hoy cuenta que ha «roto cadenas».

Y sí que lo ha hecho. Se ha convertido en una de las líderes sindicalistas más prominentes del gremio en Uruguay.

Además de defender los derechos de las mujeres y de las trabajadoras sexuales, Karina lucha contra la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes.

De igual forma, «con ayuda de otras mujeres», logró que su hija, Valeska, se convirtiera en la primera en su familia en ir a la universidad y eso la llena de orgullo. Pero el camino no fue fácil.

«Cuando naces en el entorno de la prostitución, salir de allí es muy difícil».

Lo que sigue es su relato:

El grado de estigmatización hacia mi forma de ganarme la vida generó círculos que no me fueron muy propicios como para poder desarrollarme. Y también hizo que en una época de mi vida la desidia hacia la sociedad construyera mis días.

El haber sido explotada sexualmente lo viví durante muchísimo tiempo como algo heroico. Muchos años después, con mucho dolor, pude entender que no tiene nada de heroico».

Siempre pensé que una se tenía que valer por una sola y, bueno, si te pasaba algo, era porque habías hecho algo mal y te lo tenías que aguantar.

Tomaste una mala decisión y ahora aguántate.

No percibía que las cosas que me pasaban eran producto de toda esa vulnerabilidad que venía acarreando ya en la cuarta generación de una familia de trabajadoras sexuales.

El proceso de haber sido explotada sexualmente lo viví durante muchísimo tiempo como algo heroico.

Muchos años después, con mucho dolor, pude entender que ser explotada sexualmente no tiene nada de heroico.

Ahora lo veo como un suceso trágico de mi vida y un detonante para el fortalecimiento que tengo.

Esta comprensión me ayudó a no quedarme en el papel de víctima y a fortalecerme para poder después liberar a otras compañeras de esos procesos de silencio, angustia y resignación.

Cada persona tiene una forma de percibir su lugar de comodidad o su lugar de riesgo de diferentes formas.

Para los que nos criamos en espacios de oferta de servicios sexuales y en donde hablar de servicios sexuales es algo natural, es obvio que no vamos a un buscar otro espacio.

Si pasamos los embarazos dentro de una hostería con música alta, estruendosa, cuando nuestros hijos salgan de la matriz no se van a sentir a gusto con un Mozart porque no es el espacio en que se criaron intrauterinamente.

«Solo quería ser la mejor versión de Karina»

Cuando Karina Nuñez comprendió que no quería que su hija siguiera su camino, ni el de su abuela o su bisabuela, cuando entendió, luego de vivir en carne propia, la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales y todo a lo que se exponen día tras día, quiso luchar.

A medida que fui golpeando puertas y reclamando por los derechos de mis compañeras, me fueron reconociendo como una voz confiable.

En 1999 denuncié una red de trata que se llevó a dos niñas a Italia y recibí una paliza de nueve proxenetas de la red que me dejaron 11 días en una UCI (…) pero valió la pena».

Fueron ellas las que me pusieron el título de sindicalista y de no sé qué cosas más, pero yo en realidad solo quería ser la mejor versión de Karina.

En el año 1999 denuncié una red de trata que se llevó a dos gurisas (niñas) a Italia y por eso recibí una paliza de nueve proxenetas de la red que me dejaron 11 días en una unidad de cuidados intensivos y pasaron tres meses para que pudiera volver a caminar.

Luego, cuando pude volver a hacerlo, con ayuda de muletas, regresé a la sala de denuncias. Tuve que esperar siete años para que me hicieran caso y pudieran procesar a la guardia que me había vendido a la red.

Pero hoy puedo decir que todo eso valió la pena.

«División moral entre la mujer santa y la puta»

En Uruguay la prostitución es una actividad regulada desde 2002 y es actualmente una de las naciones de América Latina con las leyes más liberales al respecto.

En muchos países de la región todavía existen vacíos legales sobre el trabajo sexual y en otros es completamente ilegal.

Karina piensa que esto tiene mucho que ver con preceptos de moral «que venimos acarreando, desde la Biblia y desde el Nuevo Testamento».

«Hay una división moral entre la mujer santa y la mujer puta».

Karina Núñez se define como «feminista popular».

Si bien ella se considera una «feminista popular», admite que le costó mucho llegar a identificarse como tal.

«Y todavía me cuesta ser reconocida como feminista. Creo que en América Latina tiene que haber un debate a calzón quitado sobre el trabajo sexual y sobre la autonomía de los cuerpos».

«Si verdaderamente es real el precepto de que todos los cuerpos femeninos son suyos, ¿por qué entonces los cuerpos de las mujeres que deciden a conciencia y en libertad ofertar servicios sexuales no son de ellas? ¿Por qué tienen que ser tutelados por otras mujeres o por el Estado?»

Las tres etapas de la prostitución

Según Karina Núñez, la mayoría de las prostitutas pasan por tres etapas y esta conclusión la saca tras haber entrevistado a cerca de dos mil trabajadoras sexuales.

Las hizo llenar un formulario y luego se enfocó en los 313 que estaban más completos.

Sus hallazgos fueron publicados en el libro «El ser detrás de una vagina productiva», que ya va por su tercera edición.

Y así los resume para BBC Mundo.

Karina dice que las trabajadoras sexuales son mujeres con mucha valentía: «Cobran por algo que le ha sido dado al hombre por antonomasia como propio para su uso y goce, que es nuestro cuerpo».

La primera etapa es la prostitución. Cuando escribí el libro, en 2008, la prostitución para mí era la oferta de servicios sexuales.

Después aprendí que cuando lo haces antes de los 18 años es explotación sexual y no una forma de trabajo.

Es una vulneración aberrante de los derechos de los niños y las niñas.

La segunda es el de meretricio. Aquí la mujer se empodera, es el momento del empoderamiento de la vagina, porque anteriormente accedías a que tu cuerpo y tu vagina fuera penetrados de muchas, varias formas. Como quisieran.

Pero en esta etapa, pues le pones un precio a esa forma y le pones un límite a las ofertas del servicio.

Y en Uruguay, donde la prostitución está regulada, para ser trabajadora sexual adquirimos la categoría jurídica de trabajadoras sexuales cuando vamos al médico y nos hacemos la libreta de visita médica.

Ahí pasamos a una tercera etapa.

Pero, en el estudio hallé que cuando estudiábamos los factores educativos de las compañeras nos encontrábamos que aquellas que no habían terminado la primaria o el ciclo escolar pasaban toda su vida como meretriz.

Podían entrar o salir de la oferta de servicios sexuales, pero pasaban sus vidas como meretrices. Ofrecían servicios sexuales sin atención médica y sin tener controles sanitarios.

Cuando las compañeras tenían algún grado de estudio, pasaban entre 10 o 15 años en la oferta de servicios sexuales.

Las compañeras sin estudios parían hijas trabajadoras sexuales o en situación de explotación sexual e hijos que se dedicaban al proxenetismo o alguna otra forma de trata.

Y las compañeras que tenían estudios elevados ni sus hijos ni sus hijas tenían vínculos con estas actividades.

«Sus limpiadoras, sus vasijas de esperma y sus cuidadoras»

Karina dice que las trabajadoras sexuales son mujeres guerreras, con mucha valentía.

El hombre siempre pudo usar a la mujer para lo que se le cantara a cambio de nada».

«El hombre siempre pudo usar a la mujer para lo que se le cantara a cambio de nada y el hecho de que las trabajadoras les cobren por hacer lo que supuestamente deben hacer me parece que es un símbolo importante de lucha», afirma.

«De lo contrario, seguimos siendo mujeres que tienen que esperar que un hombre las elija para que sean las madres de sus hijos, para que sean sus limpiadoras, sus vasijas de esperma y sus cuidadoras cuando envejezcan o durante la vejez de sus parientes. Todo de forma gratuita».

Siendo una «trabajadora sexual pobre», Karina cuenta que en realidad el hecho de que su hija lograra llegar a la universidad no fue algo que ella decidió.

«No es ese tipo de cosas que se pueden decidir cuando eres pobre», dice.

«En realidad, fui acompañada por otras mujeres que, amorosamente, me mostraron otra perspectiva. Me ayudaron a ver que sí podía hacer que mis hijas decidieran o no ser trabajadoras sexuales y no naturalizarlas desde chicas en el ejercicio del trabajo sexual».

«Un orgullo que no me cabe en el pecho»

Uno de los mayores retos para hacerlo posible fue construir un nuevo estereotipo de lo que significa ser mamá.

«Mi forma de cuidar a mis hijas era teniéndolas conmigo en la hostería, las cuidaba yo misma. Las vigilaba, sabía con quién tenían vínculos, quién las visitaba, etc.», relata.

«Si las dejaba al cuidado de alguien más, iba a pasar lo mismo que pasó conmigo. Mi madre pagaba para que me cuidaran, pero cuando se iba era otro mundo».

Mi forma de cuidar a mis hijas era teniéndolas conmigo en la hostería, las cuidaba yo misma. Las vigilaba, sabía con quién tenían vínculos, quién las visitaba, etc.».

Karina se quita mérito asegurando que la que más tiene es su hija y su capacidad para «desarrollar y explotar su inteligencia».

Aun así no oculta la satisfacción «enorme» que siente.

«Mi hija es la primera de cuatro generaciones de prostitutas que llega a la universidad y el orgullo no me cabe en el pecho».

Aunque durante el proceso de romper cadenas, Karina se convirtió en una respetada voz feminista y en un ejemplo para muchas en Uruguay, asegura que todavía queda mucho por hacer.

Nuevo libro

Por lo pronto, exige la aprobación de una renta básica para las trabajadoras sexuales por la pandemia de COVID-19.

«Con eso podemos lograr al menos que puedan pagar sus viviendas. Nos hemos encontrado con muchas compañeras que lamentablemente se han quedado sin hogar por no poder pagar sus alquileres», explica.

«Hemos logrado a través de la solidaridad sustentar a 330 compañeras con canastas mensuales desde marzo. Estas contienen ropa, leche en polvo y suplementos médicos, porque varias sufren de enfermedades oncológicas o de diabetes».

«Todo esto lo hemos logrado con la ayuda del pueblo uruguayo, ya que desde las autoridades no hemos tenido ninguna respuesta».

Karina también trabaja en un nuevo libro «Manual de una buena puta», una serie de relatos de experiencias propias, cuya publicación está prevista para el año próximo y con el que pretende continuar su lucha.

«¿Por qué pensás vos que yo lucho? ¿Porque me pagan para hacerlo? ¿Porque me gusta estar frente a la cámara?», son algunas de las preguntas que se hace la ahora escritora en su nueva obra.

«En realidad, ¿sabes porque lucho? Porque si no lo hago, alguien más lo hará. Pero no basándose en mis necesidades, sino en las suyas. Pero no con mis perspectivas, sino con las suyas. Pero no por mi dignidad, si no por sus privilegios«, se responde a sí misma. 

El Universo

Por qué algunas personas hacen dinero más fácilmente que otras

Perder duele y, a veces, mucho.

Ganar US$100 dólares puede hacer que muchas personas se sientan felices, pero perder US$100 puede provocar una emoción incluso más intensa que esa alegría.

Ese ejemplo se lo da a BBC Mundo Arman Eshraghi, catedrático de Finanzas e Inversiones de la Universidad de Cardiff, para explicar que imágenes por resonancia magnética del cerebro han mostrado que «las pérdidas desencadenan una mayor actividad en las áreas del cerebro asociadas con emociones negativas que las que generan las ganancias (equivalentes) en los centros de placer».

Aunque en el pasado, el campo médico fue el que principalmente se enfocó en el estudio del cerebro, en las últimas décadas, otros ámbitos, como el financiero, también han buscado entenderlo.

Se ha fundido la economía con la neurociencia para darle una explicación a nuestros comportamientos, ya sea como inversionistas o como consumidores, tomando en cuenta no sólo el cerebro sino el sistema nervioso e incluso las hormonas.

Ha surgido lo que se conoce como las neurofinanzas, «un área relativamente nueva que se esfuerza por comprender la toma de decisiones financieras agregando conocimientos de la psicología y la neurociencia a las teorías tradicionales de las finanzas», señala Kerstin Preuschoff, profesora asociada de Neurofinanzas y Neuroeconomía de la Universidad de Ginebra.

Esa comprensión neuronal cobra especial importancia en «entornos de riesgo e incertidumbre, en los que generalmente primero reaccionamos y después analizamos», le dice a BBC Mundo Joselyn Quintero, asesora financiera especializada en Psicología Financiera y Neurofinanzas.

Entonces ¿qué pistas nos da ese campo sobre la forma en que tomamos decisiones de dinero?

La carga emocional del dinero

Por más que lo intentemos, nuestra naturaleza nos impide alejarnos del hecho de que cada elección que hacemos tiene un elemento emocional.

Silueta
Nuestras decisiones en los diferentes ámbitos de la vida tienen un elemento emocional y en finanzas es importante darse cuenta de ello.

«Es así para todo tipo de decisiones y se aplica particularmente a las financieras. Con las decisiones de inversión específicamente, existe la promesa oculta de riqueza que tiene un fuerte elemento emocional», indica el profesor Eshraghi.

«Incluso los gerentes financieros más experimentados pueden tomar decisiones que no se basan únicamente en el pensamiento racional».

Pese a que durante más de 30 años, los expertos en finanzas conductuales han empleado con éxito los conocimientos de psicología, sociología e incluso de física para intentar dilucidar la forma en que decidimos, «los avances en la tecnología han permitido a los neurocientíficos mapear los procesos químicos y eléctricos que ocurren en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones».

Volviendo al ejemplo de los US$100, los especialistas ya habían identificado ese patrón llamado aversión a las pérdidas, pero «las neurofinanzas nos han permitido ver qué sucede realmente en el cerebro».

¿Cómo podemos tomar mejores decisiones financieras?

Eshraghi cree que «las mejores decisiones financieras se toman a menudo utilizando un ‘pensamiento’ lento, cuidadoso y analítico en lugar de un ‘sentimiento’ rápido e inductivo».

Un analista financiero
«Cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera’ y dejar de mirar las pantallas», indica el profesor Arman Eshraghi.

Evidentemente las emociones no se pueden eliminar de la ecuación, pero parte de la clave está en ser conscientes de ellas.

Por ejemplo, «cuando los mercados financieros son volátiles, normalmente es mejor ‘mantenerse fuera‘ y dejar de mirar las pantallas».

La razón es que el «cableado» de nuestros cerebros reacciona a contextos inestables de una forma más emocional que analítica.

Hay un fenómeno que se da entre algunos inversionistas y es el que los psicólogos llaman «anclaje»: la tendencia a apegarnos a números aleatorios.

«Incluso la información aparentemente más inocua puede llegar a nuestro subconsciente. Por ejemplo, los inversores pueden anclarse a los niveles de precios existentes de una acción y cuando llegan noticias nuevas al mercado, algunos tardan en reaccionar y actualizar lo que piensan».

Otras personas se encariñan con marcas y compañías que les son familiares y, a la hora de invertir o comprar, «eso puede llevar a una falta de diversificación y eventualmente no es una estrategia financiera sólida».

Somos más que la lógica con el dinero

Daniel Kahneman es el autor del libro Thinking, Fast and Slow («Piensa, rápido y lento») y plantea que nuestra mente tiene dos sistemas de pensamiento que influyen en la forma en que tomamos decisiones.

Daniel Kahneman
Daniel Kahneman ganó el Premio Nobel de Economía en 2002 «por haber integrado aspectos de la investigación psicológica en la ciencia económica, especialmente en lo que se refiere al juicio humano y la toma de decisiones en entornos de incertidumbre».

Mientras el Sistema I se encarga de lo intuitivo, instintivo e inconsciente, el Sistema II aborda lo analítico, lo consciente, lo lógico.

Aunque es un influyente psicólogo, Kahneman recibió el Premio Nobel de Economía en 2002 por su trabajo pionero, junto Amos Tversky, sobre el elemento irracional en la toma de decisiones.

De hecho, ambos fueron los primeros en identificar la aversión a las pérdidas.

Kahneman desafió la corriente del pensamiento económico tradicional que apuntaba a que somos racionales, lógicos y egoístas cuando nos toca escoger y, con ello, sentó las bases de la economía del comportamiento.

Consejos de un Nobel para gestionar tu dinero

«Por qué tomamos malas decisiones sobre el dinero (y qué podemos hacer al respecto)» (Why We Make Bad Decisions About Money (And What We Can Do About It) es el título de un video del sitio Big Think, en el que Kahneman arroja algunas luces:

Una mata siendo regada
En muchos casos, hacer dinero es una experiencia que toma tiempo e implica un proceso de aprendizaje no sólo personal sino del entorno.

«Para ciertos tipos de decisiones, necesitas habilidad para el cálculo numérico. La gente que la posee tiene una ventaja significativa sobre la que no».

«Entender el interés compuesto hace una diferencia inmensa, ya sea que pidas prestado con una tarjeta de crédito o que tengas ahorros».

Y es que, de acuerdo con el experto, «la gente tiene una idea muy confusa del interés compuesto y eso es muy perjudicial».

También habla de la importancia de adoptar una perspectiva amplia frente a lo que pasa y evitar reacciones emocionales demasiado fuertes frente a los eventos.

«Piensa que ganas un poco y pierdes un poco y que tu respuesta emocional a las ganancias pequeñas y a las pérdidas pequeñas sea muy limitada. Eso tiende a inducir una mejor toma de decisiones».

Busca orientación para tus finanzas

El artículo Daniel Kahneman: Four Keys to Better Decision Making («Cuatro claves para una mejor toma de decisiones»), publicado en el sitio del CFA Institute, plantea que «tendemos a sobreestimar nuestras posibilidades de éxito, especialmente en la fase de planificación».

Una mujer frente a una pantalla

Cuando algo no sale bien, buscamos una explicación, «tienes la sensación de que has aprendido algo y de que no volverás a cometer ese error», dice Kahneman, pero quizás una relación causa-efecto no es la mejor conclusión de lo ocurrido.

«Lo que deberías aprender es que fuiste sorprendido otra vez. Debes aprender que el mundo es más incierto de lo que crees«.

Otro aspecto que el Nobel recomienda evitar es el arrepentimiento, pues es «el mayor enemigo de la toma de decisiones en las finanzas personales».

Además invita a cultivar la curiosidad y a buscar una guía. El mejor asesor es «una persona a la que le gustes y a quien no le importen tus sentimientos«.

Si la encuentras es muy probable que te dé buenos consejos.

Y cuando estés por tomar una decisión importante: ve despacio.

La importancia del margen de error

Ser flexibles y adaptarse a nuevas circunstancias también es clave cuando se toman decisiones relacionadas con el dinero.

Mark Zuckerberg

Morgan Housel es autor de The Phychology of Money («La psicología del dinero») y plantea cuán importante es abrirse a los errores.

«Demasiada devoción a un objetivo, un camino, un resultado, es invocar al arrepentimiento cuando eres tan susceptible al cambio», escribió en un blog que lleva el mismo título de su libro.

«Las personas subestiman la necesidad del margen de error en casi todo lo que hacen que involucre dinero».

De acuerdo con el experto, se debe a «la idea de que su visión del futuro es correcta, impulsada por el sentimiento incómodo que viene de admitir lo contrario».

Pero eso les causa un «daño económico» porque les impide tomar las mejores acciones.

Housel también plantea que el margen de error se malinterpreta, «a menudo se ve como una protección conservadora, utilizada por aquellos que no quieren correr mucho riesgo o no confían en sus puntos de vista».

«Pero cuando se usa apropiadamente es lo contrario. El margen de error te permite aguantar y esa resistencia te hace quedarte el tiempo suficiente para que el chance de beneficiarte de un resultado de baja probabilidad caiga a tu favor».

Y es que, en muchos casos, obtener ganancias también es cuestión de tiempo.

«He descubierto que, al tomar decisiones de dinero, ayuda recordar constantemente que el propósito de invertir es maximizar los retornos, no minimizar el aburrimiento. Lo aburrido está perfectamente bien. Lo aburrido es bueno. Si deseas enmarcar esto como una estrategia, recuerda: la oportunidad vive donde otros no están y los otros tienden a mantenerse alejados de lo aburrido».

Lo que hacen los millonarios con su dinero

William Leith es periodista y autor de The Trick: Why Some People Can Make Money and Other People Can’t («El truco: Por qué algunas personas pueden hacer dinero y otras no»).

Un cerdito pasa por un anillo de fuego
Cómo percibimos el riesgo y la incertidumbre determina en parte qué decidimos hacer con nuestro dinero.

Su investigación lo llevó a adentrarse en el mundo de algunos millonarios.

«La gente que entrevisté, quienes se hicieron ricos de alguna manera, habían desarrollado una comprensión de lo que era el riesgo y de cómo a menudo es contrario a la intuición».

«Eso es esencial», le dice a BBC Mundo. Pero hay algo más: pasaron por varios fracasos, aprendieron de ellos, cambiaron y siguieron.

«Y cada vez se van acercando un poco más a cómo las cosas funcionan» hasta que se convierten en «los pocos que tienen éxito».

«La razón es que casi todo el mundo se daría por vencido mucho antes porque fallan y fallan y fallan. La mayoría de la gente no puede soportarlo».

«Se trata de hacer cosas que la mayoría no haría (…) o que todos piensan que no funcionarán o que son riesgosas».

Es ver el riesgo desde una perspectiva «real» y no desde lo que «tu corazón te diga, sino lo que te diga tu cabeza«.

Leith destaca un elemento que Kahneman nos había anticipado: la curiosidad.

«Si quieres empezar un negocio, tienes que ver qué está sucediendo y qué está cambiando. Tienes que averiguarlo por ti mismo«, porque los libros te mostrarán «el mundo que existía ayer, así que tienes que salir y empezar».

«Piensa por ti mismo: ¿Cómo puedo mejorar esto? Así es como la gente tiene éxito», cómo sobresale entre la multitud.

Cómo reaccionar ante el entorno para ganar dinero

Quintero, la asesora financiera, resalta las experiencias exitosas que se han dado en plena pandemia.

Emprendedores que han aprovechado oportunidades en medio de circunstancias muy difíciles porque, como indica Leith, se detuvieron a observar lo que está pasando.

Una mujer con una anuncio de cerrado
Aunque muchos negocios se han visto dramáticamente afectados por la pandemia de coronavirus, otros han encontrado oportunidades y las han aprovechado.

«Cuando le preguntas a un financiero: ‘En medio de todo esto ¿qué harías?’ Te va a hablar de recortar gastos. Su tendencia es minimizar riesgos en la medida de lo posible», señala.

«Lo que nos hemos convertido es en personas que no sólo somos adversas al riesgo sino que somos obsesivas con la certidumbre. Es decir, no nos movemos si no tenemos algo que nos garantice que las cosas van a resultar».

«Eso hace que cuando se te presenta una situación que no tienes cómo controlar, la tendencia es a replegarse, cerrarse».

Y, muchas veces, eso impide ver las oportunidades que hay.

La experta explica que el pensamiento industrial busca la certidumbre, se basa en la seguridad y reacciona ante el corto plazo.

«Si quiero tener más ingresos, entonces debería trabajar más horas. Llevamos en paralelo los costos con los beneficios. Para ganar más tengo que trabajar más».

Pero la era digital está imponiendo otro paradigma en el que hay una mayor comprensión del largo plazo y de la sostenibilidad.

El nuevo paradigma de las finanzas personales

En ese nuevo paradigma, dice Quintero, entra en juego un elemento: la autoestima.

Dos jóvenes frente a un laptop
La era digital ha traído nuevos esquemas para abordar el tema laboral y cómo se hace dinero.

«Saber que aunque vas a hacer algo que no va a ser necesariamente del agrado de mucha gente, la certeza eres tú, la única garantía que tienes, en vez de buscar la certidumbre (afuera), eres tú».

A medida que se va teniendo claridad mental en una idea o un proyecto, los resultados se irán dando y empezará un proceso de validación.

«Cuando hablas con una persona que tiene 25, 27 años, su probabilidad de generar dinero está más clara que una persona de mi generación, que haya nacido hace 40, 50 años, es decir, la posibilidad de ganar más dedicando menos tiempo es ya una narrativa generacional y, por ende, naturalmente te vas enfocando y te vas moviendo en torno a eso».

«Cuando la generación de los baby boomers se expone a este tipo de pensamiento tiene la idea de que esta gente no quiere trabajar o que quiere ganárselo todo sin hacer nada, cuando en realidad el tema no es tanto qué hacen, sino desde dónde lo hacen».

La experta reflexiona sobre cómo muchos baby boomers sentían que tenían que trabajar en algo que no querían para ganar dinero, lo cual contrasta con el esquema de pensamiento de los millenials y los centennials:

«Hago lo que me gusta porque gano dinero haciéndolo. A partir de allí monto un modelo de negocio que sirva a la sociedad, pero que fundamentalmente parte de mí».

Un enfoque complementario para tu dinero

El sistema financiero tradicional se ha basado en un esquema normativo: en cómo deberían ser las cosas y no en cómo son, señala Quintero.

Una muñeca vestida de graduada y una calculadora
Algunas personas se paralizan frente a decisiones financieras porque piensan que como «no estudiaron en la universidad, eso las hace sentir menos inteligentes», cuando la inteligencia «en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar», reflexiona Joselyn Quintero.

Las neurofinanzas presentan un enfoque complementario:

«En vez de decirle a una persona qué debe hacer, empiezo a entender qué está haciendo» y, de esa manera, se crea un plan de acción que «se parezca más a ese individuo -que incluya sus aspiraciones, deseos- y no que lo encuadre en una fórmula preestablecida».

Y en ese contexto, hay varios factores que explican por qué hay personas a las que les cuesta más tomar buenas decisiones financieras.

Algunos se «paralizan» porque están superpreparados y otros porque piensan, por ejemplo, que como «no estudiaron en la universidad, eso los hace sentir menos inteligentes», cuando la inteligencia «en realidad es la capacidad de aprender de lo que sucede, ajustarte y mejorar».

La «parálisis por análisis», explica, la suelen experimentar personas muy analíticas: «Me falta el último informe, la gráfica más reciente, la última actualización. Es como si quedaran secuestradas en su mente analítica».

Y muchas veces cuando sucede eso, la persona se desconecta de lo que es lo más importante para ella y plantea sus metas «en función de las de otros«.

Incluso obteniendo algún tipo de ganancia, puede llegar a no tener mucho sentido porque está anclada en algo externo, no en lo propio, explica.

Mientras en las finanzas tradicionales se busca la maximización de los retornos: «Debo ganar lo más que pueda», en neurofinanzas se habla de retornos satisfactorios.

Encontrar el equilibro en la gestión de tu dinero

Quintero, como muchos expertos, consideran que hay que evitar los extremos: ganamos o perdemos y abordarlo como un proceso en el que vamos mejorando nuestras capacidades.

Dos personas pensando
Hay muchos factores que influyen en la forma cómo tomamos las decisiones que tienen que ver con el dinero. No sólo lo personal, sino lo cultural juega un rol.

«Por ejemplo, si me planteo que mis rendimientos este año deberían ser 7% mensual. En un mes puedo llegar a alcanzar 10%, pero en otro 5%. Si eso lo considero una oportunidad de aprendizaje, en vez de un fracaso, la próxima vez que invierta, ahorre o compre, voy con un aprendizaje y no con un fracaso encima».

Una pregunta, de acuerdo con la experta, es válida: ¿Cómo me siento?

«La experiencia, desde un punto de vista de la neurociencia, es una codificación en el sistema nervioso central que nos permite aprender de nuestras propias reacciones».

«Si me doy cuenta de que tengo una tendencia a ser más impulsiva ante ciertos escenarios, empiezo a observar ese comportamiento y a identificar cuáles son las variables que lo disparan y así creo una estrategia».

Unos siempre ganan dinero más que otros

Para la especialista, uno de los aspectos clave para comprender por qué a algunas personas les es más fácil hacer dinero que a otras, es la forma cómo se asume y se maneja la incertidumbre.

«El riesgo es un elemento clave dentro del mundo financiero, pertenece a un área analítica. El riesgo nos permite hacer unos cálculos para maximizar los resultados. La incertidumbre está más conectada con la parte emocional».

Elon Musk
La fortuna de Elon Musk creció 242% en el último año, según Forbes.

Y en la forma en la que reaccionamos ante ella entran en juego elementos personales, familiares y culturales.

«Hay gente a la que la palabra oportunidad le genera un sentimiento de culpa y aunque existan oportunidades éticas y legales, no se van a mover porque hay elemento cultural que las frena».

Dos personas en un mismo entorno pueden responder de manera distinta a un mismo hecho:

«Una tiene una narrativa de empoderamiento en la que el riesgo y la incertidumbre son asociados con aventura y se disponen física y biológicamente para adentrarse en ella».

«Y tienes otra que los vincula con el peligro, como una amenaza, de la que hay que protegerse. Tanto su cuerpo como su bioquímica se preparan para evitarlo y para huir».

Como toda en la vida, se trata de un equilibrio y aunque no existe una fórmula exacta de cómo hacer dinero -pues cada historia de éxito tiene sus particularidades- un balance entre muchos factores internos y externos es fundamental.

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