Preocupación por falta de vacunas en centros de salud como la pentavalente

A Henry Pillajo, de 27 años, le preocupa que su hijo de un año y seis meses no esté protegido contra cinco enfermedades.

El pequeño necesita el refuerzo de la pentavalente. Pero, a inicios de enero del 2021 acudió al centro de salud más cercano a su vivienda en Nayón, parroquia rural de Quito, y le dijeron que no tenían las fórmulas. “En el dispensario no encontramos las vacunas.

Nos comentaron que llegarán a partir del sábado 20 de febrero del 2021”, relató. La pentavalente sirve para combatir a la difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y haemophilus influenzae. Se colocan a los dos, cuatro y seis meses de vida.

Luego, al año y medio, se les administra el refuerzo. Lo explica Fernando Aguinaga, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Pediatría. “Hay preocupación. Esta dosis está escasa; no se la encuentra fácilmente desde el inicio de año”. A su consulta han acudido padres y madres con sus hijos en brazos buscando esa fórmula.

“Han llegado desesperados porque no encontraban las vacunas en los centros públicos. Antes, en los privados se cubría el 10%”. En centros particulares, el número de inoculados se ha incrementado entre un 15 a 20%. Lo asegura Diego Sánchez, de Vacunamed, un centro especializado en inmunización del llamado esquema básico (una guía del Ministerio). Incluyen 29 dosis que requiere una persona hasta los 15 años; más influenza.

En los centros privados sí cuentan con la vacuna para los infantes, pero su costo alcanza los USD 65, por lo que su acceso es complicado. La quiteña Lorena Gualo tiene un bebé de un año y cuatro meses.

Ella acudió al dispensario de salud N°1 Centro Histórico para inocular a su pequeño. Para ello sacó una cita médica con una pediatra. Luego iría al vacunatorio para la inmunización. Pero allí, las encargadas dijeron a este Diario que no contaban con la pentavalente, pero sí tenían la del neumococo y varicela. “Le aplicaron el miércoles sin problemas”.

Esta suerte no tuvo Katherine Bolaños. Gabriel, su bebé de cuatro meses, tuvo que inocularse en dos puntos médicos. “Hace dos meses, mi bebé recibió unas fórmulas en el centro médico de la Rocafuerte y en otro sanatorio del Patronato Municipal”.

En el dispensario N°1 -considerado de primer nivel de atención- también se colocaban dosis contra el tétanos y la hepatitis B para adultos. Por ello, la quiteña Pilar (quien prefirió mantener en reserva su apellido) acudió a preguntar sobre la inmunización. Su hija de 19 años -según la madre- sigue enfermería por lo que requiere inocularse contra estas dos patologías.

“Me dijeron que solo tenían la de tétanos, pero debe colocarse las dos a la vez”. Por ese motivo la enviaron a otro dispensario; aunque le advirtieron que estaban escasas. En Guayaquil, el panorama es similar.

El espacio del refuerzo contra la polio estuvo vacío por varias semanas en el carné de vacunación del primogénito de Samantha. A sus 6 meses debía recibir también la tercera dosis de pentavalente y del neumococo. Pero en el centro de salud público de Casitas del Guasmo, en el sur de Guayaquil, no fue posible inmunizarlo.

“Tuvimos que recorrer varios centros y subcentros, pero nos pedían que regresemos”. Semanas atrás su familia decidió apoyarla y pagar por las dosis en un centro particular.​Los menores de 1 año de edad deben recibir ocho tipos de vacunas.

Según el esquema del Ministerio de Salud, se administran en 13 dosis, distribuidas cada dos meses. También se incluye dos contra la influenza. Cada año, la vacunación infantil fija una meta de cobertura del 95%.

En el 2019 fueron inmunizados 2 754 951 menores. Pero entre enero y agosto de 2020 hubo una reducción del 24% por la pandemia. En esos meses fueron vacunados 1 714 800 niños.

Unicef alertó en mayo que el impacto de la pandemia en Ecuador podría incrementar en un 50% la mortalidad infantil. El cálculo se basó en un análisis de la Escuela Johns Hopkins, publicado en la revista The Lancet.

El Comercio

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