Orgasmos por ejercicio: por qué el elusivo “coregasm”

A medida que cambian las estaciones, y todavía estamos navegando por la pandemia por COVID-19, varias formas de placer pueden mantener un estado de ánimo elevado y saludable. Las hormonas del bienestar asociadas con la excitación sexual y el orgasmo, combinadas con los beneficios de hacer ejercicio, hacen de los coregasms una posibilidad real de mantener el ánimo en alto.

Pero, ¿qué es exactamente el llamado coregasmo? Ocurre al estimular la musculatura del core o de los abdominales y la ciencia lo descubrió a mediados del siglo XX. Fue descrito por primera vez en 1953 por el sexólogo Alfred Kinsey en su libro Sexual Behavior in the Human Female. “Algunos niños y niñas reaccionan hasta el punto del orgasmo cuando se suben a un poste o una cuerda, o se apoyan en una barra o algún otro soporte”, escribieron Kinsey y su equipo de investigación.

Sin embargo, uno de los estudios más profundos sobre el coregasmo tuvo lugar hace apenas nueve años. En 2011, expertos del Centro de Fomento de la Salud Sexual de la Universidad de Indiana publicaron en Sexual and Relationship Therapy un estudio en el que certificaba que es posible conseguir el orgasmo a través del ejercicio. En concreto, de un total de 530 participantes de entre 18 y 63 años, 246 afirmaron haber sentido placer sexual durante una sesión deportiva y 126 de ellas aseguraron haber llegado al clímax.

Las personas pueden experimentar coregasmos a partir de una variedad de ejercicios diferentes, como correr y andar en bicicleta. Pero los ejercicios más comunes son los que trabajan los músculos abdominales, lumbares, de la pelvis, los glúteos y la musculatura profunda de la columna. «Las técnicas que favorezcan al entrenamiento de los músculos pelvianos (incluso ejercicios físicos) pueden disparar el orgasmo, sobre todo si se acompañan de fantasías o de factores externos como la música y las relaciones interpersonales, e internos como el aumento de la dopamina, oxitocina y endorfinas”, aseguró en diálogo con Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Los hombres y las mujeres tienden a experimentar coregasmos en proporciones similares, aunque los primeros estudios se centraron en las mujeres, pero la sensación de la experiencia varía para cada sexo (Shutterstock)

Recientemente, más de 2.100 mujeres y más de 2.000 hombres de entre 18 y 35 años participaron de una encuesta, llevada a cabo por el sitio web de equipamiento deportivo Sportarly, sobre su conocimiento del coregasmo y si alguna vez lo habían tenido. Solo el 3 por ciento de las mujeres dijo que sí, y el 6 por ciento de los hombres. La mayoría, el 97 por ciento de las mujeres y el 91 por ciento de los hombres, ni siquiera sabían que era posible tener un orgasmo mientras hacía ejercicio.

Los hombres y las mujeres tienden a experimentar coregasmos en proporciones similares, aunque los primeros estudios se centraron en las mujeres, pero la sensación de la experiencia varía para cada sexo, dijo Debby Herbenick, autora de The Coregasm Workout.

“(Las mujeres) a menudo dirán que los orgasmos coregasmáticos se sentirán muy similares a los orgasmos experimentados durante el coito, y un poco diferentes de los que experimentarían por autoestimulación”, sostuvo. “Algunos hombres lo comparan más con una estimulación de la próstata, lo cual tiene cierto sentido porque estás hablando de movimientos musculares. Entonces es más estimulación interna que estimulación externa del pene”.

Los coregasmos pueden ser intencionales y espontáneos, pero es más probable que se produzcan después de fatigar un grupo muscular específico. Y al igual que con el sexo, la intensidad del orgasmo inducido por el ejercicio puede variar entre potente y leve, explicó Herbenick.

El orgasmo es una respuesta fisiológica que aparece por la estimulación de zonas erógenas a las que se suma la experiencia de placer que se incrementa durante el clímax (Shutterstock)

Uno de los beneficios de los coregasmos es que brindan una definición más amplia de orgasmo y placer, así como incentivos, dijo Caitlin Neal, una entrenadora de sexo y relaciones que tiene más de 200.000 suscriptores de YouTube y es conocida como Caitlin V.

“Esta es una superposición interesante, donde el incentivo, tanto interno como cultural, para hacer ejercicio se empareja con el incentivo de experimentar placer, y creo que eso es lo que hace que la idea del coregasmo sea particularmente poderosa e interesante”, advirtió Neal.

“El orgasmo es una respuesta fisiológica que aparece por la estimulación de zonas erógenas a las que se suma la experiencia de placer que se incrementa durante el clímax. Tanto en hombres como en mujeres, previo al orgasmo, la plataforma pélvica (músculos, vasodilatación, inervación, hormonas, neurotransmisores) se activa para favorecer la escalada de tensión placentera. Aunque no nos demos cuenta, el cuerpo se prepara con la contracción de los músculos del periné ayudados por el movimiento de los muslos que presionan los labios menores y el clítoris, y en el caso de los hombres, la estimulación de la base del pene y la zona que media entre los testículos y el esfínter anal”, aseveró Ghedin.

Según el especialista, existen 3 formas estimulación no coital para ayudar al orgasmo:

1) Por presión: del clítoris (dedos, vibradores, roce con las sábanas u otros objetos) y en el hombre (por masturbación manual). En este caso los músculos están tensos.

2) Por relajación: la persona se relaja y respira estimulándose hasta llegar al orgasmo.

3) Por respiración y contracción de los músculos del periné: en este caso la persona realiza movimientos de cadera (inspira y contrae los músculos de la pelvis llevándola hacia delante y relaja volviendo la pelvis hacia atrás).

El 81% de las mujeres y el 59% de los hombres dijeron que harían ejercicio cuatro veces por semana como mínimo si supieran que al menos una de esas sesiones resultaría en un coregasmo (Shutterstock)

Si bien Herbenick ha trabajado con científicos del ejercicio para determinar qué causa un coregasmo, “nadie lo sabe”, dijo, aunque tienen algunas ideas.

“No ha habido ninguna investigación que demuestre algún mecanismo causal”, admitió la especialista, quien también es directora del Centro para la Promoción de la Salud Sexual en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana.

Los orgasmos inducidos por el ejercicio también podrían ser una forma de practicar el autocuidado sexual, especialmente durante la pandemia de COVID-19 que ha interrumpido la conexión de persona a persona como la conocíamos, sostuvo Michelle Herzog, terapeuta sexual certificada y fundadora del Centre for Mindful Living en Chicago, Illinois.

“Creo que este es un gran momento para conectarse con su cuerpo”, manifestó Herzog. Y agregó: “Específicamente, debido a que no estamos obteniendo conexión en este momento, tenemos un déficit de conexión. Y estamos específicamente en un déficit táctil”.

Satisfacer nuestras necesidades de contacto durante el tiempo de aislamiento prolongado que ha traído la pandemia es esencial, pero satisfacer esas necesidades no tiene por qué ser sexual, explicó Herzog.

El 81% de las mujeres y el 59% de los hombres dijeron que harían ejercicio cuatro veces por semana como mínimo si supieran que al menos una de esas sesiones resultaría en un coregasmo, según la encuesta de Sportarly. Además, el 99% de las mujeres encuestadas dijeron que iban a intentar alcanzar el coregasmo, y el 69% de los hombres dijeron que intentarían alcanzar el orgasmo intencionalmente durante un entrenamiento, según los datos de la encuesta.

Si bien los coregasmos son un logro que vale la pena, dijo Neal, el placer general debe ser el objetivo de la experiencia, especialmente porque hay un porcentaje significativo de la población que no tiene orgasmos. “Los animo a que apunten a las experiencias de excitación y placer”, indicó Neal. “Entonces, si ocurre el coregasmo, genial, pero no te pongas presión adicional para experimentarlo».

Con información de AP

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