Buscan un antídoto universal contra el veneno de serpiente

La mordedura de serpiente es quizá una de las causas de muerte más letales, pero a su vez una de las menos atendidas en el mundo. Por ello, desde 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) -que clasificó a la mordedura de serpiente como una enfermedad tropical desatendida-, ha instado al mundo a desarrollar terapias seguras, asequibles y accesibles para frenar las muertes y discapacidades relacionadas con las mordeduras de serpientes.

Así, un grupo de investigadores parecen que han descubierto un nuevo fármaco para este mal. Un estudio publicado en Nature Communications describe una nueva combinación de medicamentos que ha demostrado ser capaz de ofrecer protección contra múltiples venenos de serpientes.

Las serpientes de diferentes partes del mundo tienen venenos que difieren significativamente en su composición. Esto es precisamente lo que dificulta el tratamiento contra los venenos, ya que los antiofídicos basados ​​en anticuerpos tienden a ser efectivos solo contra las mordeduras de especies de serpientes específicas, detalla The Weather Channel.

El investigador Nicholas Casewell y sus colegas exploraron el potencial de usar combinaciones de inhibidores de toxinas de moléculas pequeñas como terapias de amplio espectro contra el veneno de serpientes.

A través de experimentos de laboratorio, se encontró que una serie de moléculas que ya se habían encontrado en ensayos clínicos de fase 2 eran capaces de neutralizar los venenos de víbora al inhibir diferentes familias de toxinas.

Ratones de laboratorio fueron intoxicados con veneno de víbora y luego de 15 minutos se les administró una dosis única de una combinación de dos inhibidores —marimastat y varespladib. Los investigadores encontraron que los inhibidores lograron mantener vivos a los ratones y, por lo tanto, eran capaces de prevenir muertes incluso después del envenenamiento. Además, se descubrió que esta combinación es eficaz contra los venenos de una variedad de víboras de África, Asia meridional y América Central.

Estos resultados llevaron a los investigadores a concluir que las combinaciones de inhibidores de toxinas de moléculas pequeñas pueden neutralizar los venenos de serpientes, aunque puntualizaron que se necesitan más estudios preclínicos para aplicar estas terapias inhibidores a nivel generalizado. 

El Universo

“Aquella vez fui violado por el cura”: Más de 250 mil abusos sexuales

Unos 250.000 menores y adultos vulnerables, principalmente maoríes y de las islas del Pacífico, fueron víctimas de abusos sexuales o de otro tipo entre los años 1950 y 1999 mientras estuvieron bajo el cuidado de hogares, instituciones públicas y religiosas, según un informe preliminar publicado este miércoles.

Muchos de los niños que fueron víctimas de abusos “provienen de segmentos de las comunidades en desventaja o marginadas”, de acuerdo al informe interino de la Comisión Real conformada en febrero de 2018 por la primera ministra Jacinda Ardern para que el país “no cometa estos mismos errores nuevamente”.

De los 50 sobrevivientes entrevistados por la Comisión, 40 revelaron que fueron víctimas en estas instituciones de abuso físico o sexual, que incluye el toqueteo y la penetración, mientras que 33 de ellos sufrieron ambos tipos, lo que les dejó secuelas de por vida.

Me dijeron ‘cierra el pico que Dios lo resolverá’
“Aquella vez fui violado por el cura. Tenía una habitación, en un rincón de la sacristía… recuerdo que me dijo que tenía que limpiar mi cuerpo después de contarle que fui violado por (el perpetrador). Me dijeron ‘cierra el pico que Dios lo resolverá’”, contó Mark, de 71 años, según el documento.

El informe también destaca que un abuso sexual abría las puertas a otros, recuerda John, un maorí de 53 años, quien describe que estos delitos eran encubiertos como exámenes médicos.

“Me sentía humillado porque nos desnudaban completamente. Nos examinaban por enfermedades de transmisión sexual… buscaban drogas en sitios privados y sólo tenía doce o trece”, narró John a la comisión.

El racismo y la discriminación son elementos claves detrás de estos abusos físicos, emocionales, psicológicos, médicos, educativos, espirituales y de negligencia cultural perpetrados contra estas personas que muchas veces fueron puestas al cuidado de las instituciones debido a que su vivienda no era segura o adecuada.

Sarah, de 49 años, recuerda que la llevaron a una iglesia y le pusieron las manos encima para quitarle “los espíritus maoríes”.

“A pesar de lo malos que pudieron haber sido sus hogares, muchos de ellos quedaron en peores condiciones que cuando llegaron”, recalca el informe, que explica que a muchos de los sobrevivientes, entre ellos personas con discapacidad de las islas del Pacífico con un dominio del inglés limitado, les costó denunciar.

La Comisión Real, instancia con poderes especiales y que fue creada para asuntos graves de interés público, es presidida por la jueza Coral Shaw, quien debe entregar sus recomendaciones a finales de 2023.

En Australia, el primer ministro del país, Scott Morrison, pidió disculpas en 2018 a las víctimas de abusos en las instituciones locales tras la presentación del informe final el año anterior de la Comisión Real que investigó estos casos.

La comisión australiana, que recibió quejas de 4.500 personas por presuntos abusos de unos 1.880 religiosos y sacerdotes entre 1980 y 2015, recomendó a la Iglesia católica que levante el secreto de confesión en casos de pederastia y elimine el celibato, como medidas para luchar contra el abuso de menores.

EFE

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