Hombre descubre a su novia infiel y la escena se vuelve viral en redes

Gran revuelo ha desatado en diferentes redes sociales un video grabado en algún sitio de Sudamérica que muestra una persecución digna de de telenovelas locales.

El video que fue colgado en varias cuentas muestra el momento exacto en el que una mujer fue descubierta por su pareja siéndole infiel.

En las imágenes se puede ver al engañado, discutiendo con su novia, la cual solo llevaba una toalla enredada al cuerpo.

El hombre le reclama airadamente el hecho de encontrarla siéndole infiel. Ella en un primer momento le ruega que se calme y desmiente los hechos.

El afectado pide que lo deje pasar para arreglar cuentas con el sujeto que estaba con su novia. Pisando el ramo de flores que le llevaba se abre camino y lo descubre también solo con ropa interior.

El amante en ropa interior

De repente, en el balcón se logra apreciar al otro hombre, únicamente en ropa interior, por lo cual se deduce que es el “tercero en discordia” y quien trata de colgarse de los barrotes para no ser sorprendido.

El engañado sube las escaleras mientras que el otro pega un brinco desde lo alto, por lo que se alcanza a escuchar el golpe y rápidamente baja para encararlo; sin embargo, este emprende la huida, a pesar de haberse llevado un fuerte golpe en la pierna.

El video se volvió rápidamente viral y ha desatado una ola de comentarios comparando el video de la novia infiel con una escena de alguna telenovela.

Fuente: Teleamazonas

Infidelidad: causas, tipos y soluciones.

¿Qué es la infidelidad?

Una de las situaciones más graves que puede afrontar una pareja es la infidelidad de uno de sus miembros. Esta infidelidad consiste en una relación afectuosa o sentimental con una persona distinta de la pareja habitual. En estos casos, se produce una ruptura de la confianza entre ambas partes; sin esta confianza mutua, que es uno de los pilares básicos de cualquier relación sentimental, la pareja queda severamente dañada.

El propio concepto de infidelidad es de difícil precisión, ya que no necesariamente implica tener relaciones sexuales con otra persona. Puesto que la confianza es una cuestión muy subjetiva, cada individuo puede considerar como infidelidad algo distinto. En cualquier caso, este es uno de los motivos más frecuentes de ruptura; según diversos estudios, solo el 50% de las parejas en las que ha habido infidelidad por alguna de sus partes, consiguen reponerse y salvar la relación.

Por otro lado, las propias percepciones sobre qué es infidelidad y qué no varían mucho en función de si se atribuyen a uno mismo o a la pareja. En este sentido, se han realizado estudios que demuestran cómo cambiamos nuestra percepción en función quien comete la infidelidad. Así, comportamientos que pueden considerarse inocentes cuando los hace uno mismo, son entendidos como inaceptables si los hace la pareja.

Precisamente debido a la dificultad a la hora de establecer qué es infidelidad y qué no, lo más adecuado suele ser hablarlo y consensuarlo previamente. En la medida en la que se establezca un diálogo claro y honesto, se crearán unas normas comúnmente aceptadas. Este tipo de acción ayudará a evitar malentendidos y a garantizar el compromiso de ambos miembros de la pareja.

¿Cuáles son las causas que pueden dar lugar a la infidelidad?

Son muchas las razones que pueden hacer que una persona sea infiel con su pareja. La monotonía, la falta de deseo sexual o la necesidad de sentirse deseado son algunas de las causas más comunes; ello no significa sin embargo que sean las únicas, por lo que intentar hacer un listado cerrado sería inútil. En cualquier caso, los motivos que llevan a la infidelidad son iguales en hombres y en mujeres; esto puede chocar con algunas ideas preconcebidas, aunque se ha demostrado ampliamente en múltiples investigaciones. Así, las causas más frecuentes son las siguientes:

Motivos más comunes de infidelidad
  • Nuca se ha tenido la intención de ser fiel. Algunas personas simplemente no creen en la monogamia. El hecho de que tengan pareja no implica que pretendan dejar de tener relaciones con otras personas.
  • Insatisfacción con la pareja. Esta insatisfacción puede ser sentimental, sexual, de atención o de cualquier otro tipo. Ante esta sensación de no ser cuidado por la pareja, muchas veces se buscan relaciones con terceras personas.
  • Creer que ya no hay amor. Muchas veces, como consecuencia de la disminución del deseo y de la actividad sexual. Este proceso es natural en todas las parejas, pero a veces lleva a interpretar que la relación se ha roto.
  • Buscar una alternativa a la actual pareja. Ya se sabe que se quiere abandonar a la actual pareja, pero se busca tener a alguien en la recámara. No se quiere romper la actual relación sin tener la otra aún asegurada.
  • Sensación de inseguridad personal. Se puede dar si la persona se siente más fea que su pareja, menos atractiva, menos inteligente, etc. Aquí la infidelidad sirve como forma de reafirmación personal, al sentirse que se está “en el mercado”.
  • Monotonía en la relación. Esto puede suceder incluso si la relación es valorada positivamente en su conjunto. Aquí, muchas veces se trata simplemente de la necesidad de buscar algún aliciente personal.
  • Revancha. A veces, se es infiel como reacción a alguna afrenta que se ha sufrido por parte de la pareja. Aquí la infidelidad es una forma de venganza, en la que desquitarse por el trato injusto que se ha recibido.
  • Inestabilidad emocional. Algunas personas simplemente son infieles debido a que tienen un patrón de personalidad inestable. Los individuos con traumas infantiles o que han sufrido abusos en su infancia tienen mayor propensión a ser infieles.
¿Cuáles son las principales señales de alarma de que puede existir infidelidad?

Detectar una infidelidad puede ser difícil, aunque existen indicios que pueden dar lugar a sospechas. Al fin y al cabo, mantener una relación paralela en secreto es también complejo, por lo que es improbable que se pueda ocultar por completo que se está manteniendo un idilio con una tercera persona.

Por ello, aunque se oculten las pruebas más evidentes, siempre quedan pequeñas señales que pueden ser significativas. Algunas de estas pistas son cambios sutiles en actitudes o comportamientos cotidianos de la pareja como, por ejemplo:

  • Cambios en las rutinas diarias.
  • Estado de ánimo alterado, propensión a iniciar discusiones.
  • Aislamiento emocional y falta de comunicación.
  • Interés por cuestiones que antes no llamaban su atención, o gustos diferentes (por ejemplo en música, opiniones políticas, literatura, etc.)
  • Falta de transparencia, no permitir acceder al teléfono o al ordenador propios.
  • Mantener un exceso de privacidad, por ejemplo saliendo de la habitación para hablar por teléfono.
  • Reacción negativa de la pareja cuando se la visita de manera imprevista.
  • Hablar frecuentemente de una misma persona, incluso si es de manera negativa.
  • Gastos fuera de lo normal en tarjetas de crédito, por ejemplo, en restaurantes, hoteles o joyería.
  • Creación de cuentas de correo o líneas de teléfono adicionales, o cambio de contraseñas de las que ya tiene.
  • Cambio de actitud de los amigos de tu pareja hacia ti.
  • Tu pareja comienza a hacerte regalos sin motivo aparente.
  • Se saca frecuentemente como tema de conversación una eventual finalización de la relación.
  • Nerviosismo o incoherencia en las explicaciones ante preguntas de dónde ha estado o qué ha hecho.
  • Actitud defensiva o intento de desviar el tema si se le pregunta con quién ha estado o qué ha hecho.
  • Disminución del deseo o de la actividad sexual.
  • Cambio en el olor corporal, por ejemplo, a perfumes, colonias o lociones.
¿Existen distintos tipos de infidelidad?

No todas las infidelidades son iguales, ni por su gravedad ni por la manera en la que tienen lugar; sin embargo, todas tienen algo en común: desde el momento en que se producen, el vínculo de pareja queda dañada. La confianza entre ambos miembros se rompe, y el matrimonio o noviazgo entra en una nueva fase.

No obstante, este quebranto de la confianza será mayor o menor en función de cómo haya sido la infidelidad. Por ello, merece la pena comprender que posibles infidelidades existen y qué implicaciones tiene cada una de ellas. Así, cabe distinguir las infidelidades en función de distintos criterios, dependiendo de cómo se produzcan:

En función de la intencionalidad
  • Infidelidad directa o intencionada. En estos casos hablamos de aquellas infidelidades que se producen de manera deliberada, planificada e intencionadamente. El infiel tiene una clara intención de engañar a su pareja, y actúa conscientemente a tal fin.
  • Infidelidad indirecta o inintencionada. Este supuesto se produce cuando no existe una intencionalidad previa de ser infiel. La infidelidad puede aparecer de manera repentina o accidental, sin que haya existido premeditación al respecto.
En función de su naturaleza
  • Infidelidad sexual. Este tipo de infidelidades se dan cuando tienen lugar relaciones sexuales, incluso si no llega a haber penetración. Las relaciones sexuales pueden adoptar muchas formas, pero en cualquier caso implican un contacto físico íntimo.
  • Infidelidad no sexual. Aquí no existe contacto sexual entre los infieles, pero pueden producirse sentimientos o fantasías en su lugar. Este concepto es importante, ya que también puede considerarse infidelidad el establecimiento de relaciones que no impliquen sexo.
En función del medio en que se realizan
  • Online o virtual. Cada vez más, derivado de las nuevas tecnologías, existen relaciones virtuales en la que las partes no se conocen físicamente. Puesto que como ya hemos explicado el sexo no es un requisito imprescindible para que haya infidelidad, existen relaciones infieles que se desarrollan en un entorno puramente virtual.
  • Física. A diferencia de las relaciones virtuales, aquí hablamos de aquellos supuestos donde los infieles coinciden presencialmente. Igualmente, pueden existir infidelidades físicas sin que se produzcan relaciones sexuales.
En función de sus implicaciones emocionales
  • Con involucración emocional. Frecuentemente las infidelidades dan lugar a una conexión emocional entre los infieles. Esto implica el establecimiento de un vínculo afectivo fuera de la pareja habitual.
  • Por impulso. Muchas veces, la infidelidad se produce simplemente para satisfacer deseos físicos o de otro tipo, pero sin establecer vínculos emocionales. Sería el caso de individuos que son infieles por gusto al sexo o simplemente para sentirse deseados, pero que no sienten amor hacia las personas con quienes comenten la infidelidad.
En función de los motivos que la originan
  • Sustitutiva. En ocasiones la infidelidad se produce como forma de suplir carencias que existen en la relación propia; aquí, el infiel intenta conseguir el sexo, afecto o atención que no encuentra en su pareja.
  • Hedonista. En estos casos, el infiel no actúa movido por una carencia de su relación, sino simplemente porque le apetece; no podría por tanto decirse que falta algo en su pareja que motive la infidelidad.
  • Por adicción. Algunas personas sencillamente no pueden controlar sus impulsos, sean estos sexuales o no. A diferencia de los dos casos anteriores, ni existen carencias en la relación que den lugar a la infidelidad, ni el infiel busca deliberadamente su disfrute, sino que más bien no puede evitarlo. Sería el caso, por ejemplo, de los adictos al sexo.
  • De salida. Por último, hay personas que utilizan la infidelidad como forma de terminar con una relación que ya no desean. Esto a veces se da por miedo a encontrase solos una vez que su relación termine, o bien para apoyarse en alguien que les ayude a cortar con su actual pareja.
¿Cómo se pueden tratar los problemas de pareja debidos a infidelidad?

Frecuentemente, como consecuencia de una infidelidad, las parejas optan por poner fin a su matrimonio o noviazgo. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así y, de hecho, muchas veces no lo es. El aspecto más importante que se debe valorar es si se desea seguir apostando por esa relación; de ser así, la infidelidad puede llegar incluso a ser un elemento que de una nueva perspectiva a la pareja y que fortalezca su vínculo.

En caso de querer superar la infidelidad y apostar por mantener la relación, tampoco existe una única manera de hacerlo. Cómo proceder dependerá de cada persona, del tipo de relación que mantiene y de cómo haya sido la infidelidad; evidentemente, en un aspecto tan personal y que atañe de manera tan directa a las emociones individuales, lo más importante es conocer las circunstancias concretas que se han producido y buscar el modo más adecuado de poner solución al problema.

Muy frecuentemente, las parejas que pasan por este proceso no tienen la fuerza o el conocimiento para hacerlo solas. Por ello, es habitual que acudan a terapia de pareja, donde un psicólogo especializado les orientará sobre su situación. Aquí suelen aparecer dificultades adicionales, como la desconfianza por parte de la persona que fue engañada, las conductas de control, la sensación de humillación o las emociones heridas. La terapia puede ayudar a la pareja a superar esta situación, facilitando a quien se ha sentido engañado a manejar sus emociones y conductas, y al infiel a adaptarse a las nuevas exigencias de su pareja y a evitar futuras infidelidades. Así, se puede restaurar la confianza en la relación, y se asientan las bases para su buen desarrollo futuro.

Fuente: SomosSicólogos

Así engañan ahora las mujeres a sus parejas: los nuevos métodos

Enero y febrero no son buenos meses para el amor. Quizá sea que el frío congela hasta los corazones más cálidos, pero según un reciente comunicado de la agencia especializada en citas ‘Ashley Madison’, el comienzo del año (y en concreto estos dos meses) es el momento en el que reciben más cantidad de suscripciones. Eso encaja con los abogados especializados en divorcios, que aseguran observar un aumento en las solicitudes de divorcio después de las vacaciones, informa ‘Good Housekeeping’.

Una de las causas más comunes en las relaciones es la infidelidad. ¿Por qué sucede? En general, los expertos hablan de problemas de falta de comunicación. Aunque las sociedades occidentales han evolucionado bastante al respecto, el engaño femenino sigue siendo tabú frente al masculino. Es fácil recurrir a las viejas suposiciones de que ellos «son más propensos a engañar», pues lo cierto es que con los nuevos tiempos, es más difícil seguir sosteniendo la teoría de que las mujeres son infieles porque están descontentas con sus relaciones y los hombres porque necesitan variedad sexual.

En plena época del #Metoo, la profesora experta en sexualidad Zhana Vrangalova asegura que soplan tiempos de cambio: «La brecha de género de la infidelidad está cambiando entre las nuevas generaciones. Antes, ellos tenían muchas más probabilidades de engañar que las mujeres, mientras que en la época actual las tasas son similares», indica. ¿Igualdad en los engaños?

Tres factores

Algo así, aunque insiste que existen variaciones entre ambos géneros. «Un estudio reciente mostró que los hombres tiene más probabilidades de hacer trampas que ellas por razones relacionadas con el deseo sexual, debido a factores ajenos, como estar borracho», indica Vrangalova. «Sin embargo, las tres razones respaldadas por todos los cuestionados (hombres y mujeres) fueron siempre las mismas: falta de amor por la pareja, deseo de variedad sexual y factores situacionales».

Ellas engañan generalmente por insatisfacción sexual, pero no se atreven a dinamitar su matrimonio por miedo a dañar a su pareja

«Yo quise llegar un poco más allá y profundizar acerca de por qué las mujeres engañan» cuenta la profesora Alicia Walker, que pasó un año entrevistando a mujeres que han tenidorelaciones extramaritales para su libro ‘La vida secreta de la esposa infiel’. «Descubrí que las mujeres, en general, engañan por insatisfacción sexual. Creen que si continúan con sus parejas, con problemas de esa índole, al final tendrán que separarse de sus familias y romper el corazón de sus parejas. Ninguna tomó la decisión de ser infiel a la ligera sino que después de años (o décadas) tratando de mejorar las cosas en sus matrimonios, finalmente decidieron buscar en otro lado».

Eso no significa que todas las mujeres que engañan siempre lo hacen porque están tratando de salvar su matrimonio. A veces es justamente lo contrario. «Una de las razones principales por las que ellas deciden ser infieles es porque se sienten atrapadas de alguna manera y quieren hacer estallar su relación en pedazos. A veces se encuentran con una pareja que en un principio parece buena persona pero que en realidad es controladora o emocionalmente inaccesible. La mujer entonces intenta cambiar las cosas o acudir a terapia, pero no tiene éxito, la infidelidad es entonces una razón para que la dejen», cuenta Walker.

Cómo saber si te engaña

Las investigaciones aseguran que en las relaciones heterosexuales que ellas son mucho más propensas que los hombres a iniciar el divorcio y también parecen ser más felices después. «Hay tres grandes señales de que tu pareja podría estar engañándote o piensa hacerlo» cuenta Vrangalova, esta son:

– De repente se vuelve muy protectora y reservada con su teléfono móvil.

– Retira grandes cantidades de dinero del cajero automático.

– Es evasiva cuando le preguntas qué ha estado haciendo durante el día.

«Tener muchas citas de café o reuniones con personas de las que nunca has oído hablar también es una clave», explica. «Pero sin duda la tarjeta roja más grande es el teléfono. Si de repente no te deja verlo nunca y lo tiene siempre bloqueado, incluso cuando está en la ducha, definitivamente es para preocuparse», concluye.

Ada Nuño, ACV

¿Pensando en cometer una infidelidad?

Mi mujer y yo llevamos una época un poco difícil como pareja. Somos dos mujeres, llevamos 8 años juntas, pero por varios motivos nos hemos distanciado y ahora hay muchas discusiones y un mal ambiente. Yo soy insegura, lo reconozco, y el otro día ella estaba en la ducha y no pude evitar mirarle el móvil. Pude leer que estaba hablando con otra chica en un tono sexual. Por lo que hablaban parece que no se han llegado a ver, pero me ha generado mucho agobio. Si le digo que le he mirado el móvil se va a enfadar y ya no va a escuchar nada más. No sé si es sólo un rollo de verano o si hay algo más; si se queda solo con los mensajes o ha llegado o llegará a algo físico. Tengo miedo a la infidelidad y a que esto nos pase factura y no podamos entendernos como antes. Agradezco mucho la ayuda.

Cada vez se habla más de las infidelidades. Quizás hay más consciencia sobre ello. O quizás también las oportunidades para llevarlas a cabo han aumentado debido a las redes sociales. De hecho, existe una red social llamada Ashley Madison lanzada en 2001 y dirigida principalmente a personas que ya tienen una relación donde su eslogan es Life is short. Have an affair (La vida es corta, ten una aventura).

Este portal para tener aventuras y citas discretas ha estudiado el estado de las infidelidades durante este verano 2020. La encuesta se ha realizado a 1.976 participantes entre junio y julio de este mismo año. Los datos revelan que, en verano, el 74% de los españoles se sienten más sexuales, tienen un mayor deseo y quieren disfrutar de la sexualidad. Y sí, en verano se tiene más sexo por múltiples razones.

El 14% de los encuestados ha deseado tener una aventura en vacaciones

Y, si nos centramos en los/las amantes, encuentran que el 64% de los infieles lo que buscan es una buena complicidad sexual, en cambio el 19% desea tener una conexión emocional y el 17% valora por encima del resto la apariencia física.

El estudio también ha planteado el deseo de tener una aventura durante las vacaciones, y el 14% de los encuestados lo han deseado, y algunos de ellos reconocen reservar una parte de los días vacacionales para pasarlos con el/la amante.

El 64% de los infieles busca complicidad sexual; el 19%, conexión emocional

Todos estos datos lo que nos indican es que la normalización de la infidelidad cada vez es más elevada. Pero ¿es lo correcto?

No debemos olvidar que una infidelidad refleja un engaño dentro de la relación de pareja. Por ende, el primer punto ante el planteamiento o deseo de dar el paso de ser infiel debería ser reflexionar sobre el motivo de por qué lo estamos queriendo experimentar. Puede haber dificultades en la relación, o quizás deseos o carencias personales.

Una vez identificadas las causas que nos motivan a desear cometer una infidelidad, lo mejor es plantear si lo podemos resolver a través de otras vías sin llegar al engaño.

También es básico tener claro los límites éticos dentro de nuestra relación. Cada pareja es un mundo y tiene unos acuerdos y unos pactos en función de los valores de ambos miembros.

Si no sabemos qué piensa nuestra pareja o no lo hemos hablado nunca de forma explícita quizás es el momento, antes de dar el paso de serle infieles.

Y, por último, debemos empatizar con la otra parte, ponernos en el lugar de nuestra pareja y plantearnos si a nosotros nos gustaría que nos engañaran, si realmente es el único camino posible. Porque todos sabemos que la opción más honesta, aunque difícil emocionalmente hablando, es la ruptura en el caso de que no deseemos seguir con la relación. Tanto mantener una pareja como decidir una ruptura supone un esfuerzo y conlleva unas renuncias, pero también grandes beneficios. Y siempre pueden explorarse otras maneras de reconectar y disfrutar con la pareja.

Fuente: La Vanguardia Nüria Jorba

¿Por qué las mujeres son infieles?

Vivimos en la época de los filtros de Instagram y muchas veces tendemos a pensar que la vida de los demás es mucho mejor que la nuestra. Pero la realidad es que ninguna pareja está libre de problemas. En muchos casos, si no se enfrentan ni existe una buena comunicación entre ambas partes esto puede desembocar en un conflicto mayor como, por ejemplo, una infidelidad.

No es una rareza que esto ocurra. Según la Encuesta Social General del año pasado, el 20% de los hombres y el 13% de las mujeres reportaron haber tenido relaciones íntimas con otras personas que no fueron sus cónyuges mientras están casados. Las razones son de lo más variadas: el aburrimiento que puede ofrecer una relación de tan largo plazo, la falta de afecto o quizás ninguna de estas, sino que uno de los dos ha conocido a otra persona que ha hecho socavar su vida y sus sentimientos.

«Solo fue una relación física. He considerado separarme, pero mi vida en el hogar no es mala, ya ni siquiera discutimos»

Pero en la mayoría de los casos, el adulterio sigue siendo el síntoma de un problema mucho más amplio que tiene que ver con los dos. En definitiva, todos buscamos algo diferente cuando la rutina y la costumbre se ha impuesto y parece que se ha acabado el amor. La revista ‘Fatherly’ ha recogido cinco testimonios de mujeres reales que engañaron a sus maridos para conocer de cerca por qué lo hicieron. Y sí, en todo caso, para evitar que te pase a ti también.

«Era un mero compañero de piso»

«El primer amante que tuve no lo busqué». Así comienza la historia de Anna, una mujer de 36 años proveniente del estado de Illinois. «No buscaba una aventura, para nada. Esa no era mi intención, tan solo sucedió de forma espontánea. Él vivía en otro país y no nos habíamos visto nunca en el cara a cara. Era soltero. Al principio consistió en una amistad cibernética que pronto pasó a significar algo más». A los ocho meses, decidieron conocerse en persona. Y entonces, sucedió. «Considero a mi esposo como un mero compañero de piso, ya no somos un matrimonio». ¿Piensa en divorciarse? En absoluto. «Solo fue una relación física. He considerado separarme, pero mi vida en el hogar no es mala, ya ni siquiera discutimos».
«Se convirtió en una persona muy negativa»

La historia de Wanda, de 50 años, es más que complicada. Madre de tres hijos y uno de ellos con autismo, su esposo pasó por una fase de depresión. Es cuando ella de pronto conoció a un amante. «Nunca tuve la intención, pero las cosas suceden», relata. «No me sentí culpable, ya que me salvó. Estaba destrozada. Mi esposo se enteró al mirar mi teléfono. Entonces, mi terapeuta me recomendó que se lo confesara para ayudarnos a los dos a salir adelante».

«Fueron momentos duros», admite Wanda. «Al final, opté por detener el proceso y acudir a terapia. Ahora, tres años después, las cosas van bien entre nosotros. Mi esposo ha vuelto a confiar en mi y los dos trabajamos mucho para que la relación siga en pie».

«Se volvió muy controlador»

Uno de los rasgos que abocan a una infidelidad es la escasez de confianza suficiente como para que uno de los dos esté sospechando todo el rato del otro y entonces se vuelva demasiado controlador. «Al poco de casarnos, se volvió muy celoso. No quería que hablase con ningún hombre ni tampoco que saliera a cenar con amigas», narra Tegan, de 48 años. «A los ocho años, me enamoré de un compañero de trabajo. Nuestro matrimonio estaba roto. La aventura me dio el coraje para sentirme más segura y afrontar el divorcio», indica.

«Cada día que pasaba se alejaba más y yo tenía que cargar con todo. Un día pensé: «Este hombre no me puede tener presa toda mi vida»

«No me arrepiento», considera la mujer. «Aunque después de divorciarme no volví a salir con el chico con el que tuve la aventura, me quedé soltera y tan a gusto. Estoy feliz por ya no estar casada. No creo que hubiera cambiado nada, tal vez lo único que tenía que haber hecho era haber acabado con el matrimonio mucho antes. Pero estaba preocupada por mis hijos.

«Me tuve que hacer cargo de todo»

«Me miraba en el espejo y cada día que pasaba envejecía más y más», confiesa Tami, de 61 años. «Mi esposo en ese momento tenía problemas con el trabajo y también trastornos mentales. Cada día que pasaba se alejaba más y me dejaba a mí todos los problemas. Llegué al punto de sentir que podía con todo: las facturas, la casa… Me sentía orgullosa de mí misma, pero un día me levanté, le miré y pensé: ‘Este hombre no me puede tener presa toda mi vida’. Entonces descubrí que seguro que había alguien por ahí que quisiera estar conmigo, me volví a sentir atractiva. Empecé a tener citas con otros. Al poco tiempo, nos divorciamos. Hablé con él antes sobre la posibilidad de tener un matrimonio abierto, pero él no estaba de acuerdo, así que nos separamos. No me arrepiento y me siento bien con lo que pasó».

«Se convirtió en una persona diferente»

El caso de Jean, de 58 años, es bastante distinta al resto, y su infidelidad tiene un motivo más allá de sus problemas maritales. En este caso, es la salud lo que cercenó su vida amorosa. «Mi esposo fue diagnosticado con Alzhéimer», apunta. «Se convirtió en una persona totalmente diferente. Contraje una profunda depresión, ya que no había nadie más a mi alrededor que me ayudara con la situación. En algún momento debería encontrar una salida, y es entonces cuando me di de alta en el servicio de Ashley Madison y comencé a acudir a citas. Fue divertido. Luego, conocí a alguien especial y ahora llevamos más de un año juntos. Ya no salgo con nadie más, y puedo decir que me ha apoyado mucho con la enfermedad de mi marido».

La historia de Jean, afortunadamente acaba bien. «Ahora, puedo cuidar a mi esposo de una forma mejor, ya que me encuentro bien mentalmente», concluye. «Ya no vive conmigo porque llegó un punto en el que era imposible mantenerlo en casa, pero está en la misma ciudad y lo visito y vigilo todo el tiempo. Carece completamente de memoria. Le digo algo y a los cinco minutos ya no lo recuerda. Su enfermedad hizo que le perdiera y con él, la vida que teníamos en común. Llegó el momento en el que supe que ya no volvería y que no iba a mejorar. Me llevó mucho tiempo aceptarlo, pero ahora estoy bien».

Fuente: AVC

Historia de un gato infiel: durante 7 años, Mayo engañó a dos familias

Para una familia se llama Mayo y para la otra es Pancho. Un gato de Guadalajara, México, se hizo viral por su historia de infidelidad, pues fue descubierto recibiendo amor en distintos hogares.

Rosalinda Ortiz adoptó a Mayo, con pocos meses de edad, en 2013, cuando vagaba por una calle cercana a su casa, esperando sin rumbo a que algo pasara.

Ella, al verlo indefenso, decidió adoptarlo para que fuera parte de su familia, un miembro más de sus tres perros y seis gatos, sin embargo, siete años después descubrió que cuando Mayo se iba de su casa a dar la vuelta, era re4almente para ir a otro hogar.

De acuerdo a lo que relató Rosalinda aInfobae México, desde pequeño, Mayo se iba y desaparecía por algunos días. Pensó que se trataba de una cualidad del gato, ya que a algunos mininos les gusta vagar en la calle.

“Yo dije: pues le gusta la calle, porque de repente dos días que no venía y luego pasaba una noche aquí, o se iba toda la noche y venía en el día un rato, y me acostumbré”, recordó la dueña de Mayo.

“Se me hizo muy normal (…) y no, resulta que tiene otra casa el desgraciado, entonces come aquí y come allá, porque en cuanto llega, me pide de comer”, añadió.

Infidelidad al descubierto

A diferencia de los otros gatos de Rosalinda, que son hogareños y no les gusta pasar la noche fuera de su cama, Mayo sale de casa periódicamente. Ya que no volvía herido o con mala salud, ella no prestó atención a dónde se iba.

Siete años después, un día cualquiera, Rosalinda salió a pasear a uno de sus perros y acudió a la tienda que está cerca de su casa, pero esta vez vio ahí a Mayo. Al hablarle él acudió a sus brazos, sin embargo, su sorpresa fue cuando el tendero dijo que ese gato era suyo.

“El otro día que fui a la tienda también me llevé a mi perrito, que tengo tres perritos, y es muy cariñoso con el perro y el tendero me dice ‘mira qué curioso que no le tiene miedo al perro’ y le digo ‘pues no, porque conviven…’ y se me quedó viendo, le dije ‘pues es que es mío el gato’ y me dice ‘no, cómo que es tuyo, no, él vive aquí’, ‘no’ le dije ‘es mío’”, relató Rosalinda.

Así fue como cobraron sentido las noches y los días que Mayo no estuvo en casa, al igual que las veces que el gato salía de “la nada” acompañándola de regreso a su casa.

“Cuando iba a la carnicería o cuando iba a otra tienda siempre que pasaba por esa tienda me salía y me acompañaba, se venía conmigo, quién sabe de dónde saldrá, pero siempre se salía conmigo al encuentro y se venía conmigo”, recordó Rosalinda.

Para demostrar que Mayo, o Pancho, para la otra familia también vivía ahí, el tendero le mostró el lugar donde el gato tenía su espacio para dormir.

“‘Tiene mucho que vive aquí‘‘‘, le dijo el otro dueño. “Y ya me enseño una foto donde tienen un estante donde tiene papitas y todo eso, ahí le tienen un lugarcito, una cobijitita y su comida, y ahí vi que se metió a comer y se echó, y ahí se quedó”, recordó.

Al descubrir esto, Rosalinda le dijo al dueño de la tienda que se lo llevaría a su casa, sin embargo, en esa ocasión el gato no quiso ir con ella.

“Le dije ‘me lo voy a llevar’ y me dijo ‘pues llévatelo’ y lo agarré pero en la esquina se bajó y se regresó y me dijo ‘pues ya acostumbrado a estar aquí’ y le dije ‘pues sí, pero también en mi casa’ y dice ‘con razón hay días que no lo veo’ pues estaba igual de sorprendido que yo porque me dijo ‘es que solo llegó’”.

Relató que al dueño de la tienda también le gustan los gatos, y que éste suele darle de comer a los felinos callejeros que pasan por ahí. Uno de ellos fue Mayo, quien al recibir comida en el establecimiento decidió quedarse.

Un gato particular

Mayo, a diferencia de los otros gatos que viven con Rosalinda, no entra y sale por la ventana, sino que espera a que le abran la puerta para pasar, actitud que ha hecho que su hija le llame “el patrón”.

“Mi hija le dice al patrón, porque se pone en la puerta, lo demás gatos entrar y salen por la ventana que siempre tengo abierta, él no, él llega y me rasca la puerta porque tengo que abrirle por la puerta y cuando se va también tengo que abrirle por la puerta, es muy jefe y ahorita está bien dormido, muy a gusto descansando”, dijo.

En su vida como Pancho, le gusta pasar el tiempo echado en la tienda, dejando que los clientes lo acaricien, pues él es un gato muy “cariñoso, tranquilo y dejado”.

Pese a que el felino tiene otra familia, Rosalinda afirma que no puede dejar de quererlo y recibirlo con los brazos abiertos, pues dijo que lo quiere mucho.

Fuente: Infobae

Cómo cazar a un infiel en las redes sociales

No se equivocaban las predicciones sobre lo que sucedería a muchas parejas durante los meses de confinamiento. Desde su término, los abogados están recibiendo más llamadas para iniciar los trámites de divorcio.

En países como Reino Unido se espera que el crecimiento sea del 50% respecto a los años anteriores y en otros como Chile o Argentina hay un 30% más de solicitudes.

Estar todo el día con la pareja en un espacio reducido puede agravar una relación que estaba desgastada o no iba bien, sobre todo si han tenido que gestionar la educación telemática de los hijos.

Estos repuntes son típicos de los periodos postvacacionales, ya que durante los días de ocio también se incrementan los roces por la mayor convivencia.

Lo que no ha sido capaz de aventurar nadie es el auge de la infidelidad online. Debido a las circunstancias, la tecnología ha sustituido al contacto físico de todo tipo.

Cómo afectan las redes sociales a las parejas

El año pasado, un estudio de Yougov Omnibus demostró que el 7% de las personas en una relación monógama utilizaban apps o webs para engañar a su pareja.

En dichas apps se busca principalmente un encuentro físico sexual, lo que ha resultado imposible durante los últimos meses.

Desde el principio de la pandemia hay mucha menos vida fuera de casa y ha aumentado el tiempo en internet, sobre todo en las redes sociales, que son una forma habitual de entablar relaciones con desconocidos.

El anonimato lleva a mostrarnos más atrevidos de lo que seríamos cara a cara, y también existe una sensación de que no es real lo que se está viviendo al no tener al otro delante ni, en la mayoría de los casos, haberlo conocido en persona. Dicho de otro modo: no se percibe un peligro real para nuestra relación.

Esto hace que se inicien coqueteos y relaciones virtuales con una sensación de impunidad y de autoindulgencia, aunque no hace falta que haya sexo real para que se trate de una infidelidad.

A esto hay que añadir que es bastante frecuente enviar fotos íntimas, lo que se acerca bastante a un engaño a la pareja.

¿Qué son las ‘microinfidelidades’?

Aquellas situaciones en las que entablándose una relación virtual no se llega al contacto físico se han denominado ‘microinfidelidades’. El concepto lo gestó el psicólogo Martin Graff con el nombre de ‘microcheating’ y hace referencia a cuando alguien ‘flirtea’ con otra persona de forma virtual.

En el mundo real serían el equivalente a las miradas furtivas, o a quitarse el anillo de matrimonio antes de entrar en un bar.

Esto, en las redes sociales, se plasma de múltiples formas: desde dar ‘me gusta’ a todos los comentarios de alguien sin tener una relación de amistad con éste, hasta ocultar que se tiene pareja estable en Facebook y similares.

Entre estas infidelidades contamos el ‘sexting’ (escribir mensajes o enviar fotos de contenido erótico), el cibersexo o realizarlo con avatares en mundos virtuales.

En el artículo ‘Infidelidad en los tiempos del Covid-19’ publicado en la revista Family Process, las psicólogas Kristina Coop Gordon y Erica Mitchell establecen que el estrés motivado por la pandemia aumenta el riesgo de infidelidad entre las parejas:

«Los datos recopilados durante la pandemia han demostrado que en Estados Unidos se están produciendo comportamientos asociados a una alta probabilidad de ser infiel» lo que, a su vez, agrava la situación de la pareja. La situación provocada por el Covid-19 es para mucha gente el momento más estresante de su vida, y el estrés alto se asocia a disminuciones de la satisfacción sexual y afecta de forma negativa a las relaciones de pareja. Según las psicólogas, las personas que tienen una relación poco satisfactoria tienen más probabilidades de explorar otras opciones y de percibir a su pareja, y su relación, de forma negativa.Las expertas apuntan a que el auge de los sitios de citas para casados puede deberse al deseo de hablar con una persona nueva, con la que no se conviva: «Los susodichos buscan validación emocional o tienen la fantasía de una relación sexual secreta».

Cómo detectar una infidelidad por el comportamiento del otro en redes sociales

Aunque no hay que violar la privacidad de las conversaciones de la pareja, hay algunas señales que pueden hacer pensar que ha establecido alguna relación más allá de la amistad.

Que tenga mucho cuidado de no dejar el móvil en cualquier sitio; que interactúe repetidamente con las entradas en las redes sociales o tweets de una persona en concreto; si ha abierto una segunda cuenta en alguna red social o si asigna un nombre ‘raro’ a un contacto de su agenda.

También se interpreta como una señal cuando en sus posts en las redes sociales etiqueta a una persona determinada con frecuencia.

No obstante, para ver muchas de estas señales es necesario vigilar la actividad de la pareja en las redes sociales o entrar en su teléfono, invadiendo su privacidad, algo incorrecto éticamente y hasta punible.

El hecho de que la otra persona esté constantemente en redes sociales y con el móvil ya puede indicar que algo falla en la pareja, haya o no infidelidad.

Que nuestro compañero tenga activo un perfil en una red social de ligue es ya una bandera roja de manual.

En el ordenador, sobre todo si es compartido, es más fácil detectar una posible infidelidad si, por ejemplo, la otra persona borra el historial del navegador con frecuencia.

También puede ser indicador si no entra en las redes sociales delante de su compañero o compañera -sobre todo si antes no lo hacía-.

Una de las situaciones que se ha potenciado durante el confinamiento es ponerse en contacto con alguna expareja.

Esta mirada al pasado suele ser indicativo de que la relación actual no funciona bien: si la pareja sigue a una antigua relación (o ésta sigue a nuestra pareja) puede ser indicativo de que han retomado un contacto que no existía antes de la pandemia.

El Kinsey Institute está llevando a cabo el estudio ‘Sex and Relationships in the Time of Covid-19’ y los primeros resultados muestran que el 13% de los participantes con pareja se ha puesto en contacto estos meses con algún ex.

Además, un 25% dijeron que un antiguo amor les había escrito y la mayoría respondieron, ya fuera para saber cómo estaba llevando la situación, porque estaban aburridos o porque ansiaban algún tipo de interacción de carácter sexual.

Fuente: El Correo

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