Messi se ampara en la doctrina de la FIFA y confía en obtener el ‘transfer’

En los últimos 15 años no se conoce jurisprudencia que impida al 10 dejar el Barcelona

La aspiración de Leo Messi es jugar en un equipo que no sea el Barça la próxima temporada 2020-2021 y no tendrá problema alguno para obtener el transfer de la FIFA.

En los últimos 15 años no se conoce jurisprudencia en el sentido contrario, ni del organismo que rige el fútbol mundial ni del Tribunal de Arbitraje Deportivo de Lausana (TAS).

Así lo aseguran a este diario fuentes próximas a la propia FIFA. El trámite de la obtención del transfer no iría más allá de lo que tarde en registrarse la documentación pertinente de las partes y ser verificada por el sistema de transferencias (TMS), esto es, una semana aproximadamente.

Messi anunció su intención de abandonar el club azulgrana mediante un burofax enviado el pasado lunes a las 19.20 horas a los servicios jurídicos del FC Barcelona.

El rosarino comunicaba su decisión de activar la cláusula que le permite salir a final de cada temporada de acuerdo con el contrato que firmó en 2017, acaba en 2021 y se ha negado a renovar pese al interés del presidente barcelonista, Josep Maria Bartomeu.

El rosarino explica en el escrito que no comunicó antes su intención de abandonar el club al haberse desplazado las fechas del final de la temporada –concluyó el 23 de agosto con la final de la Champions– a causa de la covid-19.

El Barça entiende por el contrario que la cláusula de escape expiraba el pasado 10 de junio y, por tanto, Messi tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio y una cláusula de rescisión de 700 millones.

El litigio, cuya duración se desconoce, acabará en un juzgado, presumiblemente de Barcelona, si ambas partes no llegan antes a un acuerdo para la rescisión del vínculo, circunstancia que ahora mismo se presenta muy complicada después de los burofaxes que se han remitido Messi y Barça.

El juzgado establecería la cantidad económica que deberá abonar el jugador al club, circunstancia que, mientras tanto, no bloqueará el transfer de la FIFA.

La directiva azulgrana aspira cuanto menos a percibir una cifra récord, superior a los 222 millones que cobró por la cláusula de rescisión que abonó el PSG en 2017 por Neymar Junior.

La opción de acordar un precio de traspaso, como sucedió en el caso de la salida de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid, se presenta complicada salvo que Messi dé un paso atrás, opción que pretenden los distintos opositores a la gestión de Bartomeu.

El expresidente Joan Laporta y el precandidato Víctor Font han pedido la dimisión del presidente, se anuncia una moción de censura por parte del también aspirante Jordi Ferrer y no se descarta la formación de un frente común para intentar que Messi continúe en el Barça si se fuerza la dimisión de Bartomeu y se convocan inmediatamente las elecciones que están previstas para el 15 de marzo de 2021.

No parece que Messi haya actuado en caliente después del 2-8 encajado en Lisboa frente al Bayern de Múnich, sino que la posibilidad de dejar el Barça se abrió desde que incluyó la cláusula que le permite liberar su acuerdo con el club en 2017.

El plan ideado acabaría con su fichaje por un equipo que podría ser el Manchester City. El club inglés dispone desde hace tiempo de un plan de viabilidad económico para incorporar a Messi.

Messi ya habría hablado incluso con Pep Guardiola, entrenador del City y extécnico suyo en la etapa de mayor éxito en el Barça, como ya hizo en las dos ocasiones anteriores, en 2014 y 2016, en que se planteó su pase al club de Manchester. Así lo ha anunciado Catalunya Ràdio.

Ahora la opción sería muy firme frente al interés que también han demostrado clubes como el Manchester United, el Paris Saint Germain y también el Inter.

Messi no quiere formar parte de ningún proyecto de Bartomeu después de los múltiples desencuentros vividos, especialmente en la temporada 2019-2020.

El jugador ya dio muestras de que la relación había llegado a su fin en la entrevista que mantuvo el jueves con Ronald Koeman. La charla aceleró su decisión de dejar el club cuando supo que se había invitado a su amigo Luis Suárez a dejar el Camp Nou.

Koeman confiaba en convencer a Messi con el rol de líder que le reservaba en un equipo rejuvenecido después de su decisión de prescindir de jugadores como Luis Suárez, Rakitic, Arturo Vidal y Umtiti y replantearse el papel de Busquets, Alba y Piqué.

La respuesta de Messi fue negativa y su actitud anunciaba ya su intención de abandonar el Barça. La sorpresa para el barcelonismo han sido las formas utilizadas por el 10.

Algunos sectores barcelonistas coinciden en que el burofax y la unilateralidad no es la mejor manera de finiquitar una relación que se inició en el año 2000 por más razones que haya acumulado Messi.

“Al jugador seguramente le ha faltado la grandeza que nunca se ha supuesto a Bartomeu”, señaló un ejecutivo del Barça.

El anuncio confirma en cualquier caso la guerra abierta entre la directiva y el vestuario en el Camp Nou.

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Fuente: El País

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