Ahora, mujeres se contagian más de COVID-19 en Ecuador

Mariana, de 49 años, tiene COVID-19 positivo. Ella reside en Samanes, una de las zonas intervenidas por el Municipio de Guayaquil ante el aumento de casos del coronavirus en la ciudad.

Al inicio de la pandemia, en marzo del año anterior, se contagiaron sus padres e hijos. Ella no tuvo la enfermedad y pese a los cuidados que dice ha tenido en estos meses, ahora se contagió del virus.

Según cifras de reporte del Ministerio de Salud Pública (MSP), en lo que va de este 2021, el 51% de contagiados son mujeres y el 49% hombres. Mientras que en el 2020, el 52,58% de contagiados con COVID-19 eran hombres y el 47,42% mujeres.

Pese a que la diferencia no es abismal, médicos explican que sí se evidencia un aumento de casos positivos en mujeres.
El doctor Alberto Campodónico, internista del hospital clínica Kennedy Alborada, dice que ese porcentaje de mujeres ha aumentado por el grado de afectación según la edad.

«Ahora es más común ver afectadas pacientes de 30 a 50 años en adelante. De un grupo de 20 pacientes, tenemos regularmente 12 mujeres y 8 hombres. U 11 mujeres y 9 hombres. Se puede decir que las mujeres están un poco más arriba que los hombres, pero en ese rango de edad. Esto también puede ser por la nueva variante del virus (la británica que circula en Ecuador)», explicó el especialista.

Agregó que los hombres que pasan de los 65 años siguen siendo el grupo predominante en ese rango de edad.

«En afectación de COVID-19 e ingreso hospitalario sí tienen mayor reporte de los hombres pasados los 65 años, porque los hombres tienen más cantidad de los receptores, eso hace que los hombres puedan receptar más cantidad de virus y complicarse más que las mujeres después de esa edad», contó.

En el sector del Guasmo sur también se registran casos de afectación a mujeres más que a hombres. Una de ellas, y quien prefirió omitir su nombre, estaba la semana pasada en los exteriores del hospital del Guasmo esperando para retirar el cuerpo de su mamá.

Contó que la víctima se complicó por COVID-19 y que el desarrollo de la enfermedad fue “superrápido” y luego ya no pudieron salvarla porque tenía neumonía, más del 80% de sus pulmones afectados.

El terapeuta respiratorio Gustavo Alvarado explicó que ha tenido más pacientes mujeres en las últimas semanas, más en el norte y oeste.

Por ese motivo, él aconseja que se realice una evaluación médica apenas se sientan los síntomas o se sospecha de haberse contagiado del virus en algún acto público.

Agregó que hay que evitar la automedicación porque hay casos de pacientes menores de 40 años, tanto hombres como mujeres, que se complicaron por tomar medicamentos sin una evaluación adecuada.

Al momento, Guayaquil se encuentra en un panorama con una estabilidad de casos de contagio. Se mantiene la sectorización de 24 zonas de la ciudad, siete de ellas con intervención directa de áreas como Salud, Control de Vectores y Epidemias, Justicia y Vigilancia, agentes metropolitanos, entre otros.

A nivel nacional los casos siguen al alza.

En el reporte de ayer del MSP constaban 1.049 nuevos casos de coronavirus y 8 muertes más debido al COVID-19.

Funcionarios del MSP indicaron que hasta el momento existen 250.828 casos confirmados de COVID-19 en Ecuador desde el inicio de la pandemia y 10.177 fallecidos confirmados por contagios de coronavirus a nivel nacional.

En cuanto al alta hospitalaria, ayer se reportó que 28.878 pacientes la recibieron. Y que 886 personas se encontraban hospitalizadas. De estas, 529 estaban con pronóstico reservado.

Las edades con mayor contagios eran de 20 a 49 años, el 60,7%; de 50 a 64 años, el 20,3%; más de 65, el 12,9%; de 15 a 19 años, el 3,1%; de 10 a 14 años, el 1,5%; de 5 a 9 años, 0,8%; de 1 a 4 años, el 0,4% y de 0 a 11 meses, el 0,2%.

9.903 mujeres se habían contagiado de COVID-19, hasta el viernes 29, en lo que va de este 2021 en Ecuador.

9.476 hombres se habían contagiado del virus, hasta el viernes 29, en lo que va de este 2021 en Ecuador.

10.177 fallecidos confirmados por COVID-19, entre hombres y mujeres, tenía hasta ayer Ecuador durante toda esta pandemia.

Medidas preventivas
Durante este año se deben mantener los cuidados para prevenir el contagio de COVID-19, como el uso de mascarilla, el distanciamiento social, el lavado de manos y evitar las aglomeraciones. 

Fuente: El Universo

Detienen a diputado venezolano que amenazó a dos mujeres con un arma

El diputado chavista Edgar Reyes, que integra el Consejo Legislativo del estado venezolano de Miranda (centro), fue arrestado tras amenazar con un arma a dos mujeres en un centro comercial, informó este martes 22 de diciembre del 2020 el fiscal general del país caribeño, Tarek William Saab.

En su cuenta de Twitter, Saab explicó que Reyes será presentado ante el tribunal competente por la sección de la Fiscalía en el también céntrico estado Carabobo, donde amenazó a las mujeres con una pistola en la mano. Reyes está acusado de los delitos de «violencia física agravada, amenaza agravada y porte ilícito de arma de fuego» por el caso que tuvo lugar en el centro comercial Free Market del municipio de Naguanagua, en el estado Carabobo.

El pasado 17 de diciembre, Saab anunció en la misma red social que la Fiscalía había solicitado orden de arresto contra Reyes «por amenazar con una pistola a la Sra. María Fernanda Goncálvez y su madre».

El Comercio

¿Por qué el orgasmo es más difícil de alcanzar para las mujeres

Muchas veces escuchamos decir que la sexualidad femenina es difícil, complicada, no tan sencilla como la masculina. Circula la creencia de que si viniste al mundo con vulva y vagina el placer va a ser más difícil de alcanzar. Como si existiera algo que justifique que estemos sentenciadas biológicamente a disfrutar menos.

Pero esto no es cierto. De hecho, sólo un 5% de las causas de anorgasmia femenina está relacionado con factores orgánicos, y no se refieren a cuestiones anatómicas sino a alteraciones neurológicas, metabólicas y endocrinológicas (que al fin y al cabo afectan tanto a hombres como a mujeres). Lo mismo sucede con las enfermedades crónicas y ciertos fármacos que impactan en la respuesta sexual.

La mayoría de las dificultades a la hora del sexo es cultural, psicológica o vincular. Las creencias y actitudes negativas hacia la sexualidad, la falta de educación adecuada, la ansiedad, la exigencia, el pudor, las dificultades en la comunicación, son factores que nos dificultan el goce a todas las personas.

La dificultad en el orgasmo es una de las consultas más frecuentes en sexología (Shutterstock)

Pero una de las cosas que sí tiene de particular la anatomía de la genitalidad femenina es lo poco que se conoce su estructura y la forma adecuada de estimulación. La dificultad en el orgasmo es una de las consultas más frecuentes en sexología, ya sea porque la mujer no lo ha sentido nunca o porque lo tiene sola pero no con parejas sexuales y muchas veces, más de lo que uno imaginaría, la causa del malestar es la falta de estimulación adecuada.

Frecuentemente es la vagina la que se lleva toda la atención. De hecho, hasta se le dice popularmente vagina a todo el aparato genital, pero la vagina es sólo la cavidad interna que va desde la vulva hasta el cuello del útero. Es muy común que en los encuentros sexuales se busque la estimulación de la vagina, ya sea con dedos o con el pene, y que sea ésta la parte del cuerpo de la mujer que más tiempo es estimulado.

Sin embargo, el 90% de las personas alcanza el orgasmo estimulando el clítoris porque es la zona de mayores terminales nerviosas.

La vagina es sólo la cavidad interna que va desde la vulva hasta el cuello del útero (Foto: Santiago Saferstein)

La zona de la vulva es una zona altamente inervada por el nervio pudendo y es por eso que su estimulación es muy efectiva para alcanzar el orgasmo. La parte más sensible de la vulva es el glande del clítoris que se encuentra recubierto por un capuchón (igual que el prepucio recubre el glande del pene). Por detrás de los labios, el clítoris continúa llegando a medir unos 8 cm. Posee dos bracitos o dos raíces que rodean la uretra y la vagina.

El clítoris y el pene son homólogos en estructura anatómica y nerviosa (de hecho se encuentran en el mismo lugar de la pelvis). Son órganos eréctiles y sensibles que generan gran placer. Por eso es que necesitamos que ambos ocupen el mismo lugar protagonista en los encuentros sexuales. Se ha puesto siempre en comparación pene/vagina, cuando en realidad tendríamos que hablar de pene/clítoris. Pensemos entonces cómo sería un encuentro sexual donde al hombre, por desconocimiento de su verdadero órgano de placer, en vez de estimularle el pene se le estimulen sólo los testículos. No podemos considerar que la mujer tenga un “problema” orgásmico si no ha sido estimulada adecuadamente.

El 90% de las personas alcanzan el orgasmo estimulando el clítoris (Foto: Santiago Saferstein)

El gran “secreto” y el gran “misterio” es cómo estimular esta zona de manera efectiva, ya que estamos tan acostumbrados a estimular la vagina. El secreto: la fricción de la vulva (a la cual me gusta llamar “froti froti”). Debemos buscar que la vulva esté siempre en contacto haciendo fricción ya sea contra la manos, los dedos, la pelvis de la pareja sexual o algún objeto de preferencia. Pero necesitamos esa presión y estimulación adecuada durante el tiempo necesario. Muchas veces lo que sucede es que durante el coito, es decir, la penetración pene/vagina, la vulva no queda estimulada debido a la distancia de los cuerpos. Es por eso que el coito refuerza esa estimulación jerárquica de la vagina dejando relegada a la vulva, lo que fomenta que muchas mujeres presenten dificultad para el orgasmo en esa situación.

Antes de creer que existe un problema, una patología, una desventaja biológica, llevemos la conciencia y la atención a la vulva, para que ocupe el lugar que merece, y busquemos, sin prejuicios y sin demora, que nos enseñe que de complicada no tiene nada.

*Cecilia Ce es psicóloga, sexóloga y autora de los libros Sexo ATR y Carnaval toda la vida (editorial Planeta). En Instagram: @lic.ceciliace

Edición de video: Alan Craig

Si tienes 40 años y quieres adelgazar, evita los errores comunes que te lo impiden

Alos 30, si querías perder peso bastaba con esforzarte algo más en el gimnasio con entrenamientos quemagrasas cuando se avecinaba una temporada de excesos y poner en práctica la vieja regla de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo. Sin embargo, a partir de los 40 puede que notes que, a pesar de prepararte platos ligeros a última hora del día, te cuesta cada vez más adelgazar e incluso mantener un peso ideal, algo que antes conseguías sin apenas esfuerzos. La razón de este fenómeno la explican los expertos, quienes apuntan a un metabolismo más lento como la causa de esta tendencia a engordar. Sin embargo, aunque este hecho sea un proceso natural del organismo sobre el que no existe control, los nutricionistas aseguran que sí se puede adelgazar a cualquier edad y apuntan cuáles son los 5 errores que la mayoría de las mujeres cometen en la cuarentena cuando se ponen a dieta.

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1. Prescindes de los carbohidratos ✗

La nutricionista y autora del libro Slim down now, Cynthia Sass, explica en la revista especializada Health que evitar los hidratos de carbono en las comidas es el error principal que te impide adelgazar a partir de los cuarenta. La experta aclara que este macronutriente es responsable de muchas funciones fundamentales en el organismo y que eliminarlo causa irritabilidad, fatiga y malas digestiones. Sin embargo, también admite que muchas de sus clientas notan que ya no pueden tomar platos enteros de pasta sin engordar y que la clave para conseguirlo consiste en reducir las cantidades y apostar por materias primas de calidad. Por ejemplo, el lugar de harinas procesadas propone una crema de calabaza como una alternativa mucho más saludable: «Los hidratos de carbono no engordan ni son malos por sí mismos, así que no tienes que deshacerte de ellos por completo». 

2. Tomas bebidas poco recomendables ✗ 

La especialista recuerda que un consumo moderado de alcohol equivale a una sola bebida al día. Eso sí, a pesar de esta restricción, confiesa que muchas de sus clientas no notan una pérdida significativa de peso hasta que no lo eliminan por completo de su día a día hasta que alcanzan su meta. Un consejo que comparten casi todos los nutricionistas quienes eliminan o reducen al máximo el consumo de bebidas alcohólicas en cualquier plan de alimentación saludable. Si tu estilo de vida, comidas de trabajo o reuniones familiares no te permiten seguir esta norma, Sass te propone una estrategia: «Reduce la cantidad de forma gradual, limítalo solo a los fines de semana o a un solo vaso al día». 

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3. No comes suficientes verduras ✗ 

Un estudio de Synlab, servicio especializado en diagnósticos médicos, ha descubierto que el 95% de los españoles no toma 5 piezas de fruta y verdura al día. Este error que tiene un impacto negativo en la salud a cualquier edad, es aún más grave a partir de los 40. Cynthia Sass recomienda un mínimo de cinco tazas al día de vegetales sin almidón como los brotes verdes, las berenjenas o el brócoli (entre muchos otros): «Estas verduras van a aumentar la sensación de saciedad, añaden volumen a las comidas, ayudan a regular los niveles de azúcar e insulina en sangre y promueven una digestión saludable, factores que suman para controlar el peso de manera sostenible». 

4. Evitas el chocolate ✗ 

¡Sorpresa! Las más golosas se alegrarán de saber que la nutricionista recomienda comer chocolate a diario. «Los estudios respaldan un hecho que puedo confirmar y del que he sido testigo con mis pacientes: comer chocolate negro a diario como premio ayuda a reducir los antojos por otros dulces y snacks salados», asegura Sass, quien añade que «también ayuda a aplacar el estrés, gran culpable de los atracones emocionales». Como beneficio añadido, cuatro onzas de chocolate 70% de cacao solo suman 250 calorías y aportan fibra o magnesio, un mineral que facilita el sueño y la relajación. 

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5. Consumes ultraprocesados ‘light’ ✗

Por último, la nutricionista señala a un tipo de alimentos como muy perjudiciales para perder peso: «Esas comidas ultraprocesadas y elaboradas con químicos artificiales formulados para ser más bajos en calorías, azúcar o grasa. ¡Recomiendo eliminarlos por completo!». La razón que ofrece es que no satisfacen el apetito, de hecho, lo incrementan al no calmar nunca la sensación de hambre por completo. «Cambiar las comidas procesadas por alimentos integrales aumenta la quema de calorías, lo que significa que comer con ingredientes reales podría ayudarte a adelgazar sin reducir el contenido calórico». ¿La reflexión final? «Una pérdida de peso sostenible y saludable no tiene nada que ver con hacer dieta», sentencia Sass, quien recomienda un enfoque saludable y equilibrado en cualquier plan de alimentación. 

Mujeres, más afectadas por la pandemia, su tasa de desempleo es del 8%

En Ecuador, las mujeres fueron las más afectadas por el desempleo y en consecuencia en sus ingresos durante la pandemia COVID-19, pues al momento su tasa de desempleo es del 8%, según la información reportada por el ministro de Trabajo, Andrés Isch, ante la Comisión Laboral de la Asamblea Nacional.

El funcionario mostró estas cifras a la comisión para explicar sobre el registro de modalidades y acuerdos laborales que permite la Ley Humanitaria. Allí, insistió que los jóvenes y las mujeres tuvieron una afectación mucho más grave en cuanto a la terminación de contratos de trabajo, y se analiza las cifras para las mujeres jóvenes la situación es más crítica, advirtió.

Que hay dos problemas estructurales y sistemas que se deben tratar con responsabilidad, cómo enfrentar la alta tasa de informalidad que existe en el país, pues al momento existe un 48%; es decir, que casi la mitad de los ecuatorianos está en la informalidad. Si se observa en años anteriores previos al COVID-19, el problema estructural se mantenía en un 44%, por lo tanto, la situación es crítica, alertó.

La tasa de desempleo a septiembre de 2019 era de 4,9%, y en el 2020 se llegó a un pico del 13,3% y al momento se encuentra en un 6,6%, y por lo tanto, no se recupera a las cifras del año pasado.

Uno de los problemas serios que enfrenta el país, añadió el funcionario, es que se tiene no solo un desempleo abierto sino un desempleo oculto que se lo define para aquellas personas que no están buscando trabajo, pero que si les dieran la oportunidad de laborar aceptarían.

El desempleo oculto está compuesto en su mayoría por mujeres, que por distintas condiciones socio económicas, culturales y de machismo no pueden salir a buscar trabajo. Esta tasa de desempleo, afirmó Isch, es alta pues al momento está por el 1% de la población, es decir, hay más de 80.000 mujeres que ni siquiera pueden salir a buscar trabajo por distintas razones y condiciones.

Indicó que existe un problema serio sobre la empleabilidad de las mujeres y las condiciones que tienen para acceder al mercado formal y afirmó que es un problema sistémico, pero que en la pandemia se llegó a puntos altos y preocupantes, pues en los meses de mayo y junio se registró el 15,7% de desempleo en las mujeres, cuando el promedio de los hombres es el 11,6%; y en septiembre a pesar que han mejorado los indicadores sigue siendo alto y desproporcionado frente a los hombres, pues la tasa de desempleo de las mujeres llega al 8% frente al 5,7% de los hombres.

El empleo adecuado históricamente se ubicó en un 38% y que en este momento el Ecuador está en un porcentaje del 32% por la recuperación que se registró de junio a septiembre, aunque aún está lejos de lo que debería ser al menos los números del mismo periodo del año anterior. Además reveló que existe una tasa muy alta de empleo no remunerado, que se refleja en una dependencia económica de las mujeres en los hombres.

Igualmente, indicó que en relación a las horas de trabajo a la presente fecha las mujeres tienen cinco horas menos con relación a los hombres, por lo tanto, sus ingresos son menores; esto es porque tienen menos oportunidades de acceder a los mejores empleos, y este problema se agravó más con la pandemia.

Según las estadísticas las mujeres en el campo laboral tienen varios problemas pues la cuarta parte de ellas están en el quintil más bajo de ingresos de la población, y la mitad de las mujeres ganan menos de $200 mensuales promedio en el país; lo cual significa que la mitad de ellas no está en un empleo formal.

Empleo formal y modalidades de contratos

Los contratos de trabajo creados y que siguen vigentes en el 2020 registrados en el Ministerio, donde también la diferencia entre hombres y mujeres es enorme; pues casi el 70% de los contratos que se crearon fueron hacia hombres y apenas el 30% fueron a mujeres. Las cifras obtenidas es que 1,5 millones de hombres tienen contrato formal de trabajo, y en cambio, en mujeres no superan los 700 mil contratos.

La caída más fuerte del empleo formal se registró entre febrero a junio, mientras la economía estuvo cerrado la caída fue rápida, y que se logró contener con la aprobación de la Ley Humanitaria que entró en vigencia en julio.

Con vigencia de la Ley Humanitaria permitió salvar cerca de 75.000 puestos de trabajo y desde esa fecha se crearon alrededor de 230.000 contratos nuevos de trabajo formales.

Se puso en ejecución la modalidad del contrato de obra o de giro de negocio que permitió generar contrataciones nuevas alrededor de proyectos, y ha sido utilizado sobre todo en el sector de la construcción, actividades científicas y desarrollo tecnológico; por ejemplo, hay jóvenes desarrolladores de tecnología que programan plataformas digitales o páginas web y lo que reciben son contratos específicos de parte de algún cliente que lo necesita. Una vez que termina el proyecto termina su relación laboral, lo cual ha permitido crear muchas relaciones laborales respetando el salario básico, pagos de décimos y afiliación al IESS. Por esta modalidad que se han creado unos 17.000 contratos de trabajo.

Esta forma de contrato, explicó el funcionario, se aplicó como mayor frecuencia en el sector agrícola, ganadero y en la pesca y en las actividades comerciales, manufactureras, en la construcción, científicas y de servicio. Los sectores turísticos y culturales son los que más han sufrido con la pandemia, donde hay un problema claro de demanda que está relacionado con el miedo al contagio del COVID-19; por lo que tomará mucho tiempo a estos sectores recuperarse a los niveles que tenían pre pandemia.

Entre las cifras que tiene el Ministerio de Trabajo determina que durante el 2020 se registraron 37 616 denuncias por despidos laborales a diferencia de 2019 que se presentaron 4.000 denuncias.

Fuente: El Universo

¿Cómo entender a los hombres?

“Las mujeres creen que ellos se ‘comportan mal’ a propósito. Dicen que son egoístas, que no les interesan los vínculos y que son ellas las que tienen que poner todo de sí mismas, para que la relación funcione y luego, se pierden en el vínculo. Se agotan, se frustran y no sienten que haya una ‘validación’ de ese ‘esfuerzo’”, afirman las terapeutas Viviana Puebla y Diana Loi del Centro Conocerse y Ser Feliz (www.conoceryserfeliz.com)  

Entonces, las relaciones de pareja se tornas difíciles, complicadas y sin sentido.

¿Vale la pena amar así?

Definitivamente, no. Pero para que no suceda, estas especialistas en relaciones invitan a conocer la Inteligencia Emocional en la Pareja, que se define como el aprender a respetar las naturalezas propias de cada sexo.

El objetivo es dejar atrás las ansiedades, angustias, enojos e impasse que abundan cuando hombre y mujer deciden tomar el compromiso de estar juntos.

“Es un puente de entendimiento que nos llevará a una relación más placentera, armónica y amorosa, donde cada uno podrá expresar sus fortalezas, potenciales y diferencias sin miedos ni prejuicios innecesarios”, afirman.

La base de este concepto es que hombres y mujeres perciben y operan en la realidad de forma diferente e incluso, opuesta, lo cual lleva a muchas malas interpretaciones y conflictos en la comunicación de pareja. Sin embargo, para poder lograr un equilibrio dinámico en la relación, declaran que es fundamental aprender previamente a centrarse en uno y construir y profundizar el mundo interior.

“Esto se traduce en que en el día a día tenemos que hacer un esfuerzo consciente y disciplinado por mantener el foco en nosotras mismas, nuestras vidas, nuestros sueños, aspiraciones, personas significativas y evolución personal”, acota la psicóloga Diana Loi.

El origen de la diferencia

La terapeuta integral, Viviana Puebla cuenta que hace millones de años atrás para sobrevivir como especie, hombres y mujeres se especializaron en distintas funciones que se fueron grabando en el sistema nervioso y formación de los pasos neurales, equilibrio hormonal, percepción del entorno, conducta y habilidad para darle sentido a la realidad.

“Nuestro sistema nervioso está compuesto por  tres ‘cerebros’, cada uno especializado en funciones que nos han ayudado a cumplir con los requisitos de sobrevivencia, conexión con otro y el desarrollo del carácter y valores personales”, asegura.

Estos cerebros, que son el Reptiliano, Paleomamífero y Neocortex funcionarían independientemente, y a lo largo de la vida, según los modelos recibidos y la experiencia vivida.

Entonces, para poder entender las diferencias entre la masculinidad y la femineidad, y aquello que los hace opuestos, es importante conocer estos conceptos.

Por ejemplo, en el Cerebro Reptiliano se alojan los instintos e impulsos más básicos que no tienen lógica. El Cerebro Paleomamífero, es el responsable del manejo de  las emociones y las reacciones a las personas que importan y al medio ambiente, y el Neocortex, es el responsable de la lógica, la creatividad, la capacidad para tomar decisiones, poner límites, la ética, la identidad y la interacción con otros a través de la civilidad y la diplomacia.

Cada uno de ellos en hombres y mujeres se habrían desarrollado en forma diferente, procesando así la realidad de acuerdo a su propia individualidad de género.

“Evolutivamente, las mujeres estamos capacitadas para comprender los procesos vinculares, ya que nuestra supervivencia ha dependido de ello, esto está muy engranado en nuestra biología y nos hace expertas en el terreno del lenguaje corporal, como por ejemplo, la distinción de las tonalidades de voz para interpretar intenciones y emociones”, afirma Viviana Puebla.

De todas maneras, asegura que los hombres sí quieren relacionarse, quieren comprometerse y  formar vínculos amorosos que duren de por vida. Pero, subraya,  los procesos por los cuales él va pasando en las distintas etapas de la relación son muy diferentes a los de la mujer.

“En este sentido, es fundamental tomar en cuenta que los hombres necesitan ser invitados al mundo de los vínculos y las relaciones de manera amable, ya que su expertise se encuentra en el mundo del trabajo, las competencias y las jerarquías”, sostiene.

5 consejos para entendelos mejor

Las terapeutas de Conocerse y Ser Feliz que realizan talleres de pareja y para solteros que quieran aprender el “Arte de Amar”, entregan detalles de cómo piensan los hombres,  para lograr construir relaciones más placenteras, armónicas y amorosas, “donde cada uno podrá expresar sus fortalezas, potenciales y diferencias sin miedos ni prejuicios innecesarios”, dicen.

1. Tiempos de transición: Los hombres manejan un “timing” completamente diferente al de las mujeres, especialmente, en lo que respecta a cambiar de espacios, actividades y comunicación. Esto se traduce en que a él le toma un tiempo de transición determinado el cambiar de un estado a otro, como pasar, por ejemplo, del trabajo a la casa. “En ese tiempo, el hombre entra en una zona donde toda su atención se pierde en este proceso, lo cual no significa que nos esté ignorando, no le importemos o le dé prioridad a otra cosa, sino que está haciendo todo su esfuerzo para poder sintonizarse con nosotras y responder al nuevo espacio y situación”.

2. Comunicación no verbal: Uno de los errores más comunes que cometen tanto hombres como mujeres es creer que son iguales en la forma de pensar, emocionarse o comunicarse. “Ellos tienden a fijarse en su mayor parte, en nuestra comunicación no verbal, como por ejemplo nuestras miradas, la postura corporal, nuestros gestos y la transmisión de nuestras emociones, lo cual marca el contexto en que será acogido el contenido de la comunicación”. Es más, comentan que hay estudios que dicen que el segundo factor en orden de importancia en que se fijan los hombres, es el tono de voz. “Por eso las mujeres tenemos el gran desafío de aprender a desarrollar y redescubrir esta feminidad enraizada en la sensualidad no verbal”.

3. Manejo del estrés: El hombre es más vulnerable a las emociones, en especial a las negativas, cuando se vive momentos conflictivos,  y son el peor escenario para que las mujeres ventilen sus frustraciones y miedos con ellos. No hacerlo se llama inteligencia emocional, la que sirve para escoger el minuto adecuado, sin reprimirse. “Es sabido que el mejor momento para hablar de las emociones conflictivas con los hombres, es en calma y cuando haya pasado la tormenta, ya que de lo contrario sólo aumentaremos la gravedad de la situación. Mientras tanto, es ideal que las mujeres busquemos apoyo, consuelo, empatía y orientación en nuestros círculos de apoyo, hasta que las aguas se hayan calmado para poder volver a la relación con una comunicación asertiva y no reactiva”.

4. Equilibrio emocional: Una de las quejas más recurrentes de los hombres es el dramatismo, densidad y negatividad emocional de las mujeres, ante lo cual ellos compensan con conductas evasivas y de negación. “No es que no podamos expresar nuestras emociones más disruptivas, sino que primero tenemos que aprender a desarrollar un estado de ánimo básico positivo junto con un equilibrio emocional, para que no recurramos a la necesidad de evacuar en ellos nuestros altibajos emocionales propios de los ciclos femeninos, y así mantener el ámbito de la pareja en su mayoría con una energía positiva”.

5. Manejo de los tiempos de pareja: Es importante comprender que los tiempos de pareja deben ser de calidad y no de cantidad. Una mala práctica femenina es la necesidad de dedicar todo su tiempo y energía a mantener la relación de pareja, adecuándose a las necesidades del hombre.

“La energía femenina se alimenta de la sensación de goce, plenitud y alegría. Esto es lo que un hombre busca en una mujer y lo que lo impulsa a mantener a su pareja durante el tiempo. En vez de estar dedicadas todo el día a ellos, es de crucial importancia dejarnos el espacio para nosotras mismas y reconectarnos con nuestra feminidad”. 

Fuente: El Comercio

Depresión en mujeres: 5 cosas que debe saber

La tristeza es una reacción normal ante los momentos difíciles de la vida. Pero por lo general, la tristeza desaparece después de poco tiempo. La depresión es diferente: es un trastorno del estado de ánimo que puede causar síntomas graves que afectan la forma cómo se siente, piensa y lleva a cabo sus actividades diarias, como dormir, comer o trabajar. La depresión es más común en las mujeres que en los hombres, probablemente debido a ciertos factores biológicos, hormonales y sociales que son exclusivos de las mujeres.

Este folleto contiene una descripción general de cinco cosas que todos deberían saber sobre la depresión en las mujeres.

1. La depresión es una afección médica real.

La depresión es un trastorno frecuente pero grave del estado de ánimo. Los síntomas de depresión pueden interferir con su capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Aunque los investigadores aún están estudiando las causas de la depresión, las investigaciones actuales sugieren que hay una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos que la causan. La mayoría de las personas con depresión necesitan tratamiento para sentirse mejor.

No puedes simplemente «quitarte de encima» la depresión.

Los amigos o familiares bien intencionados pueden tratar de decirle a alguien con depresión que «se la quite de encima», que «sea positivo» o que «podría ser más feliz si simplemente se esforzara más». Pero la depresión no es un indicio de debilidad de una persona o un defecto de su carácter. La verdad es que la mayoría de las personas con depresión necesitan tratamiento para mejorar.

Si una mujer con depresión es su amiga o familiar, usted puede ofrecerle apoyo emocional, comprensión, paciencia, y también darle aliento. Pero nunca desestime sus sentimientos. Aliéntela a hablar con su médico u otro proveedor de atención médica y recuérdele que, con el tiempo y tratamiento, puede sentirse mejor.

La mayoría de las personas que tienen depresión necesitan tratamiento para sentirse mejor.

Si cree que puede tener depresión, comience por hacer una cita con su proveedor de atención médica. Puede ser su médico de cabecera o un proveedor de servicios de salud especializado en diagnosticar y tratar los problemas de salud mental (por ejemplo, un psicólogo o psiquiatra). Ciertos medicamentos y algunas afecciones médicas, como algunos virus o un trastorno de la tiroides, pueden causar los mismos síntomas que la depresión. Un proveedor de atención médica puede descartar estas posibilidades haciéndole un examen físico, una entrevista y pruebas de laboratorio. Su proveedor de atención médica la examinará y hablará con usted sobre las opciones de tratamiento y las medidas que deberá tomar.

2. La depresión puede doler, ¡literalmente!

La tristeza es apenas una pequeña parte de la depresión. Algunas personas con depresión no se sienten tristes en lo más mínimo. Una persona con depresión también puede tener muchos síntomas físicos, como dolores y malestares, dolores de cabeza, calambres o problemas digestivos. Alguien con depresión también puede tener problemas para dormir, despertarse por la mañana y sentirse cansado.

Si ha experimentado alguno de los siguientes indicios y síntomas durante al menos dos semanas, puede estar sufriendo de depresión:

  • estado de ánimo triste, ansioso o «vacío» persistente;
  • sentimientos de desesperanza o pesimismo;
  • irritabilidad;
  • sentimientos de culpa, nulidad, falta de esperanza o impotencia; 
  • fatiga o disminución de energía; 
  • dificultad para dormir, despertarse temprano en la mañana o dormir demasiado;
  • pérdida de interés o de placer en pasatiempos y actividades;
  • moverse o hablar más despacio;
  • sentirse inquieto o tener problemas para quedarse quieto; 
  • dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones; 
  • cambios en el apetito o de peso;
  • pensamientos sobre la muerte, el suicidio, o intentos de suicidarse;
  • molestias o dolores corporales, dolores de cabeza, calambres o problemas digestivos sin una causa física clara o que no se alivian aun con el tratamiento.

Hable con su proveedor de atención médica sobre estos síntomas. Sea honesta, clara y concisa: su proveedor necesita saber cómo se siente. Es posible que le pregunte cuándo comenzaron sus síntomas, a qué hora del día ocurren, cuánto duran, con qué frecuencia suceden, si parece que empeoran o mejoran, y si le impiden salir o hacer sus actividades cotidianas. Puede ser útil dedicar tiempo para tomar algunas notas sobre sus síntomas antes de visitar a su proveedor.

3. Ciertos tipos de depresión son exclusivamente de las mujeres.

El embarazo, el período posparto, la perimenopausia y el ciclo menstrual están relacionados con cambios físicos y hormonales drásticos. Ciertos tipos de depresión pueden ocurrir durante las diferentes etapas de la vida de la mujer.

Trastorno disfórico premenstrual

El síndrome premenstrual se refiere al mal humor y la irritabilidad en las semanas anteriores a la menstruación. Es bastante frecuente y por lo general los síntomas son leves. Pero hay una forma menos común y más grave del síndrome premenstrual llamada trastorno disfórico premenstrual. Este trastorno es una afección grave con síntomas incapacitantes como irritabilidad, enojo, depresión, tristeza, pensamientos suicidas, cambios en el apetito, hinchazón, sensibilidad en los senos y dolor en las articulaciones o los músculos.

Depresión perinatal

Estar embarazada no es fácil. A menudo, las mujeres embarazadas deben lidiar con náuseas, aumento de peso y cambios en el estado de ánimo. Cuidar a un recién nacido también es todo un desafío. Muchas madres nuevas experimentan la tristeza posparto (baby blues, en inglés), un término usado para describir cambios leves en el estado de ánimo, así como sentimientos de preocupación, infelicidad y agotamiento que muchas mujeres experimentan durante las primeras dos semanas después de dar a luz. Por lo general, estos sentimientos duran una o dos semanas y luego desaparecen cuando la madre nueva se adapta al recién nacido.

La depresión perinatal es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres durante el embarazo y después del parto, y es mucho más grave que “la tristeza posparto». La palabra «perinatal» se refiere al período de tiempo antes y después del nacimiento de un bebé. La depresión perinatal incluye aquella que comienza durante el embarazo (llamada depresión prenatal) y la que comienza después del nacimiento del bebé (llamada depresión posparto). Las madres con depresión perinatal experimentan sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y fatiga que pueden dificultarles llevar a cabo sus tareas diarias, incluidos el autocuidado, el de su nuevo hijo o el de otras personas.

Si cree que tiene depresión perinatal, debe hablar con su proveedor de atención médica o profesional de la salud mental debidamente capacitado. Si observa algún indicio de depresión en un ser querido durante su embarazo o después del nacimiento del bebé, aliéntela a que consulte con un proveedor de atención médica o que acuda a una clínica.

Para obtener más información sobre la depresión perinatal, consulte el folleto de depresión perinatal del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés).

Depresión perimenopáusica

Aunque la perimenopausia (la transición a la menopausia) es una fase normal en la vida de una mujer, a veces puede ser un reto. Si está pasando por la perimenopausia, puede experimentar períodos anormales, problemas para dormir, cambios de humor y bochornos. Aunque estos síntomas son comunes, sentirse deprimida no lo es. Si tiene problemas de irritabilidad, ansiedad o tristeza, o disminución o pérdida de la capacidad de sentir placer, en el período de la transición a la menopausia, es posible que tenga depresión perimenopáusica.

La depresión afecta a cada mujer de forma diferente.

No todas las mujeres que tienen depresión experimentan todos los síntomas. Algunas mujeres tienen solo algunos, mientras que otras tienen muchos síntomas. La gravedad y la frecuencia de estos, así como su duración, variarán según cada persona y la gravedad de la enfermedad.

4. La depresión se puede tratar.

Aun los casos más graves de depresión se pueden tratar. La depresión se trata comúnmente con medicamentos, psicoterapia (también llamada «terapia de diálogo») o una combinación de ambos.

Los antidepresivos son medicamentos que se usan con frecuencia para tratar la depresión. Las personas responden de forma diferente a estos y es posible que deba probar con diferentes antidepresivos para encontrar el que funcione mejor. Los investigadores también están estudiando y desarrollando otros medicamentos para la depresión, como la brexanolona para la depresión posparto y la esketamina. Puede conocer los avances más recientes sobre estos y otros medicamentos en inglés, bajo el tema de “Treatments.”

Existen muchos tipos diferentes de psicoterapia, como la terapia cognitiva conductual o la terapia interpersonal. El enfoque particular que utiliza un terapeuta depende de la afección que se está tratando y de la capacitación y la experiencia del propio terapeuta. Este también puede combinar y adaptar elementos de diferentes enfoques.

La depresión afecta a cada persona de forma diferente. No existe un tratamiento único que pueda aplicarse a todas las personas. Podría ser necesario hacer varios intentos para encontrar el tratamiento que funcione mejor. Puede obtener más información en inglés sobre los diferentes tipos de tratamiento de la depresión, como la psicoterapia, los medicamentos y las terapias de estimulación cerebral en el sitio web en inglés de NIMH. Visite el sitio web en inglés de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) o en español para obtener la información más nueva sobre advertencias, guías de medicamentos para pacientes y medicamentos aprobados recientemente.

5. Los investigadores del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) y de todo el país están dedicados a la investigación de la salud mental de las mujeres.

Los investigadores continúan estudiando la depresión para mejorar la forma en que se diagnostica y se trata esta afección médica. Por ejemplo, en este momento, los investigadores del NIMH están trabajando para comprender cómo y por qué los cambios en las hormonas reproductivas desencadenan trastornos del estado de ánimo, entre ellos, la depresión posparto, el trastorno disfórico premenstrual y la depresión perimenopáusica.

Los científicos del NIMH están llevando a cabo una gran cantidad de estudios de investigación con pacientes y voluntarias sanas para comprender mejor por qué algunas mujeres presentan un mayor riesgo que otras y cómo pueden convertir estos hallazgos en nuevos tratamientos o dar nuevos usos a los tratamientos existentes.

Fuente: National Institute of Mental Health

Mujeres: llevar mascarilla las vuelve más guapas, según la ciencia

La pandemia del Covid-19 ha convertido en tendencia un accesorio del que no nos podemos librar: la mascarilla. Al principio resultaba incómoda. Hasta nos molestaba tener que dejar de maquillarnos el resto del rostro y hacer énfasis en los ojos.

No obstante, ya nos acostumbramos y hasta podemos dejarlas de ver como una enemiga. Y es que llevar mascarilla nos vuelve más guapas según la ciencia.

Aunque no se trata de una moda en sí, sino de una medida sanitaria a la que todas nos hemos ido adaptando. En un principio pensábamos que llevar la mitad del rostro tapado opacaba nuestra posibilidad de embellecernos. Pero, aunque nos resulta un poco triste esta conclusión, investigaciones recientes aseguran que esto nos hace ver más hermosas.

¿Por qué llevar mascarilla nos hace ver más guapas?

En un principio podemos creer que la conclusión fue sacada de la idea de que llevar mascarilla nos embellece porque proyecta una personalidad segura y de que nos protegemos a nosotras mismas. La realidad es que el cerebro humano nos engaña.

Investigadores del Temple University’s College of Public Health y la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) estudiaron la teoría de que nuestra mente tiene la necesidad de imaginar lo que está oculto. Esto es una forma de llenar los huecos que no se ven y siempre los convierte en una percepción positiva.

A este fenómeno se le conoce completado amodal. Aunque la nariz y la boca no son visibles, y no tampoco hay partes sueltas que hagan que tus ojos y tu mente puedan obtener más información sobre la cara que miran. Se acude a los recuerdos de visiones que hemos tenido con anterioridad para representar cómo puede ser el rostro de la persona que vemos y tendemos a idealizarlo.

El estudio que ratificó el efecto en nuestro cerebro

La explicación fue ratificada en un estudio de la población en la que se encargaron de observar a 500 participantes. En la característica del atractivo, los rostros que estaban cubiertos con mascarilla fueron juzgados como más atractivos que los que no la portaban.

La conclusión del estudio es que la mascarilla mejora la perceción de nuestro rostro hasta en un 71% en cuestiones de belleza ¡Sí! ¡No te quejes! ¡Somos más hermosas con mascarilla!

«Para la gente que se preocupe por su aspecto físico o no acaben de gustarse cómo se ven con mascarilla en público, tenemos pruebas que dicen que, en realidad, la gente les va a percibir como más atractivos«, confirmó David Sarwer, investigador de Temple University.

«Es más, nos recuerda que la mirada es algo a lo que con frecuencia nos sentimos atraídos. La gente ve más atractiva a otras personas cuando llevan mascarillas, y pensándolo, es un plus al gesto de altruismo que realizamos al ponernos una, porque estamos protegiendo a todos los que tenemos alrededor», concluyó Sarwer.

Dicen que la mirada es la ventana del alma. Por lo tanto, con solo los ojos expuestos sentimos una conexión con la persona que hablamos y el resto, según la ciencia, se lo imagina nuestro cerebro. Al final terminamos complementando la nariz, la boca y el resto de las facciones del rostro de la mejor manera y esto hace que luzcamos mucho más guapas. Es una buena noticia en medio de toda la tristeza que estamos viviendo ¿no crees?

Fuente: Nueva Mujer

Mujeres de hace 9.000 años sí participaban en la caza, según estudio

El descubrimiento de los restos de una joven, enterrada hace casi 9.000 años en los Andes peruanos junto a sus armas, muestra que las mujeres de la época sí participaban en la caza, incluso de presas grandes, concluyó un estudio publicado esta semana, que pone en entredicho la asentada idea de que era una tarea reservada a los hombres.

Las conclusiones publicadas por la revista Sciences Advancesse basan en los análisis de un equipo liderado por Randall Haas, científico de la Universidad de California-Davis, que tras haber estudiado varios enterramientos, estima que entre un 30 y un 50% de los cazadores del continente americano de esa época habrían sido mujeres.

La base de este estudio y de sus revolucionarias conclusiones son los esqueletos de seis personas, entre ellos dos cazadores, desenterrados en 2018 por Haas, su equipo y miembros de la comunidad de Mulla Fasiri, en Wilamaya Patjxa, en el distrito peruano de Puno, un importante sitio arqueológico en la cordillera de los Andes.

El análisis de los huesos y de los dientes permitió identificar a una mujer de entre 17 y 19 años, bautizada como WMP6, y a un hombre de entre 25 y 30.

Los descubrimientos en este lugar fueron especialmente interesantes, dijo Haas a la AFP.

Los científicos descubrieron junto a los restos de la mujer puntas afiladas, pequeñas lanzas, un cuchillo, piedras labradas y otros objetos usados para desmembrar animales y vaciar sus vísceras. Todo ello estaba dentro de algo que terminó desintegrándose, probablemente un morral de cuero.

«Esto nos muestra que las ideas preconcebidas eran inexactas, al menos para una parte de la prehistoria humana», dijo Randall Haas, refiriéndose a la creencia de que en la época las mujeres recolectaban y los hombres cazaban.

Según él, las conclusiones de este estudio muestran además que «las disparidades de hoy en día, en términos de salarios, promoción y avance en las carreras profesionales, entre hombres y mujeres, (…) no tienen nada de natural».

WMP6 habría usado un arma llamada «atlatl,» un propulsor que habría permitido aumentar la velocidad y la distancia que cubría su lanza. Sus presas habrían sido fundamentalmente las vicuñas, ancestro salvaje de las alpacas, y el gamo andino.

Algo normal en la época

Para saber si esta mujer fue una excepción, los científicos estudiaron unos 429 esqueletos enterrados en 107 puntos del continente americano, de una antigüedad entre 17.000 y 4.000 años.

En ellos encontraron 27 personas que eran cazadores y cuyo sexo pudo ser establecido de manera fiable. Once de ellas eran mujeres.

«La muestra basta para concluir que la participación de las mujeres en las tareas de caza de presas grandes era normal en la época», escribe el equipo en sus conclusiones, que calcula, en función de todos los datos recabados, que entre un 30 y un 50% de los cazadores de aquellas sociedades eran mujeres.

Haas y su equipo insisten en que este estudio aporta un granito de arena a la teoría de que «a menudo, la idea moderna de los géneros no refleja el pasado».

En 2017, un estudio genético demostró ya que los restos de un guerrero vikingo eran en realidad los de una vikinga.

No se sabe por ahora por qué otras sociedades más modernas de cazadores y recolectores sí mostraron discriminaciones de género en las actividades de caza. Tal vez por influencias externas, tal vez porque el propulsor de WMP6 era más fácil de usar que otras armas utilizadas en épocas posteriores y los niños y niñas podían aprender a manejarlo antes de que las mujeres alcanzaran la edad de consagrarse a la procreación.

Era diferente al tiro con arco, por ejemplo, que exige un largo aprendizaje y una práctica constante.

Randall Haas espera que este estudio estimulará nuevas investigaciones para saber si existieron otras cazadoras en esta época en otras partes del mundo. 

AFP

¿Por qué las mujeres son infieles?

Vivimos en la época de los filtros de Instagram y muchas veces tendemos a pensar que la vida de los demás es mucho mejor que la nuestra. Pero la realidad es que ninguna pareja está libre de problemas. En muchos casos, si no se enfrentan ni existe una buena comunicación entre ambas partes esto puede desembocar en un conflicto mayor como, por ejemplo, una infidelidad.

No es una rareza que esto ocurra. Según la Encuesta Social General del año pasado, el 20% de los hombres y el 13% de las mujeres reportaron haber tenido relaciones íntimas con otras personas que no fueron sus cónyuges mientras están casados. Las razones son de lo más variadas: el aburrimiento que puede ofrecer una relación de tan largo plazo, la falta de afecto o quizás ninguna de estas, sino que uno de los dos ha conocido a otra persona que ha hecho socavar su vida y sus sentimientos.

«Solo fue una relación física. He considerado separarme, pero mi vida en el hogar no es mala, ya ni siquiera discutimos»

Pero en la mayoría de los casos, el adulterio sigue siendo el síntoma de un problema mucho más amplio que tiene que ver con los dos. En definitiva, todos buscamos algo diferente cuando la rutina y la costumbre se ha impuesto y parece que se ha acabado el amor. La revista ‘Fatherly’ ha recogido cinco testimonios de mujeres reales que engañaron a sus maridos para conocer de cerca por qué lo hicieron. Y sí, en todo caso, para evitar que te pase a ti también.

«Era un mero compañero de piso»

«El primer amante que tuve no lo busqué». Así comienza la historia de Anna, una mujer de 36 años proveniente del estado de Illinois. «No buscaba una aventura, para nada. Esa no era mi intención, tan solo sucedió de forma espontánea. Él vivía en otro país y no nos habíamos visto nunca en el cara a cara. Era soltero. Al principio consistió en una amistad cibernética que pronto pasó a significar algo más». A los ocho meses, decidieron conocerse en persona. Y entonces, sucedió. «Considero a mi esposo como un mero compañero de piso, ya no somos un matrimonio». ¿Piensa en divorciarse? En absoluto. «Solo fue una relación física. He considerado separarme, pero mi vida en el hogar no es mala, ya ni siquiera discutimos».
«Se convirtió en una persona muy negativa»

La historia de Wanda, de 50 años, es más que complicada. Madre de tres hijos y uno de ellos con autismo, su esposo pasó por una fase de depresión. Es cuando ella de pronto conoció a un amante. «Nunca tuve la intención, pero las cosas suceden», relata. «No me sentí culpable, ya que me salvó. Estaba destrozada. Mi esposo se enteró al mirar mi teléfono. Entonces, mi terapeuta me recomendó que se lo confesara para ayudarnos a los dos a salir adelante».

«Fueron momentos duros», admite Wanda. «Al final, opté por detener el proceso y acudir a terapia. Ahora, tres años después, las cosas van bien entre nosotros. Mi esposo ha vuelto a confiar en mi y los dos trabajamos mucho para que la relación siga en pie».

«Se volvió muy controlador»

Uno de los rasgos que abocan a una infidelidad es la escasez de confianza suficiente como para que uno de los dos esté sospechando todo el rato del otro y entonces se vuelva demasiado controlador. «Al poco de casarnos, se volvió muy celoso. No quería que hablase con ningún hombre ni tampoco que saliera a cenar con amigas», narra Tegan, de 48 años. «A los ocho años, me enamoré de un compañero de trabajo. Nuestro matrimonio estaba roto. La aventura me dio el coraje para sentirme más segura y afrontar el divorcio», indica.

«Cada día que pasaba se alejaba más y yo tenía que cargar con todo. Un día pensé: «Este hombre no me puede tener presa toda mi vida»

«No me arrepiento», considera la mujer. «Aunque después de divorciarme no volví a salir con el chico con el que tuve la aventura, me quedé soltera y tan a gusto. Estoy feliz por ya no estar casada. No creo que hubiera cambiado nada, tal vez lo único que tenía que haber hecho era haber acabado con el matrimonio mucho antes. Pero estaba preocupada por mis hijos.

«Me tuve que hacer cargo de todo»

«Me miraba en el espejo y cada día que pasaba envejecía más y más», confiesa Tami, de 61 años. «Mi esposo en ese momento tenía problemas con el trabajo y también trastornos mentales. Cada día que pasaba se alejaba más y me dejaba a mí todos los problemas. Llegué al punto de sentir que podía con todo: las facturas, la casa… Me sentía orgullosa de mí misma, pero un día me levanté, le miré y pensé: ‘Este hombre no me puede tener presa toda mi vida’. Entonces descubrí que seguro que había alguien por ahí que quisiera estar conmigo, me volví a sentir atractiva. Empecé a tener citas con otros. Al poco tiempo, nos divorciamos. Hablé con él antes sobre la posibilidad de tener un matrimonio abierto, pero él no estaba de acuerdo, así que nos separamos. No me arrepiento y me siento bien con lo que pasó».

«Se convirtió en una persona diferente»

El caso de Jean, de 58 años, es bastante distinta al resto, y su infidelidad tiene un motivo más allá de sus problemas maritales. En este caso, es la salud lo que cercenó su vida amorosa. «Mi esposo fue diagnosticado con Alzhéimer», apunta. «Se convirtió en una persona totalmente diferente. Contraje una profunda depresión, ya que no había nadie más a mi alrededor que me ayudara con la situación. En algún momento debería encontrar una salida, y es entonces cuando me di de alta en el servicio de Ashley Madison y comencé a acudir a citas. Fue divertido. Luego, conocí a alguien especial y ahora llevamos más de un año juntos. Ya no salgo con nadie más, y puedo decir que me ha apoyado mucho con la enfermedad de mi marido».

La historia de Jean, afortunadamente acaba bien. «Ahora, puedo cuidar a mi esposo de una forma mejor, ya que me encuentro bien mentalmente», concluye. «Ya no vive conmigo porque llegó un punto en el que era imposible mantenerlo en casa, pero está en la misma ciudad y lo visito y vigilo todo el tiempo. Carece completamente de memoria. Le digo algo y a los cinco minutos ya no lo recuerda. Su enfermedad hizo que le perdiera y con él, la vida que teníamos en común. Llegó el momento en el que supe que ya no volvería y que no iba a mejorar. Me llevó mucho tiempo aceptarlo, pero ahora estoy bien».

Fuente: AVC

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