Pedro Castillo tendrá un difícil inicio como presidente de Perú

LIMA. El izquierdista Pedro Castillo (c) saluda a simpatizantes desde un balcón luego de ser proclamado presidente electo del país. Foto: EFE

Luego de más de un mes de la elección presidencial del pasado 6 de junio y a pocos días del cambio de mando (28 de julio), Perú proclamó la noche del lunes a su presidente electo: Pedro Castillo.

El izquierdista, maestro y sin experiencia previa en política, avanzó contra todo pronóstico en la primera vuelta y en la segunda venció por un apretado margen (44.263 votos) a Keiko Fujimori.

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) anunció que había resuelto todas los recursos presentados (más de 1.200) por Fujimori y su partidarios para evitar el triunfo de su adversario, pero la autoridad electoral confirmó que Castillo era el ganador. Entre jueves y viernes le entregarían las credenciales, según el diario peruano El Comercio.

Ahora deberá centrar sus esfuerzos en gobernar un país de casi 33 millones de personas -10 millones viven en la pobreza, con menos de $ 98 al mes-, que como la mayoría de la región enfrenta grandes problemáticas sociales, económicas, así como un historial de inestabilidad política, especialmente desde 2016, puesto que Perú ha tenido cuatro presidentes en cinco años.

Entre las primeras acciones que reclaman los expertos están activar de inmediato un equipo de transferencia de la información de la situación del Estado, principalmente en salud y economía, dos áreas muy golpeadas por la pandemia de coronavirus, que ha provocado más de dos millones de casos y 195.000 muertes, uno de los niveles más altos en muertes por población en todo el mundo.

“Recibe un país que no supera la pandemia, pero gracias a la vacunación se comienza a ver un cierto final de este periodo que ha afectado al Perú más que a cualquier otro de América Latina si tomamos en cuenta algunas mediciones… económicamente aún puede haber cierta incertidumbre para inversionistas nuevos. Los que ya tienen inversiones, sobre todo en el sector minero, están en una posición más pragmática de dialogar o negociar porque puede haber un incremento de la contribución minera al fisco”, comenta José Francisco Durand, profesor de política de la Pontificia Universidad Católica de Perú.

El analista agrega que como hay un buen precio de productos como el hierro, el cobre y el oro, tres elementos que el Perú produce (es el segundo en el mundo en el caso del cobre -después de Chile- y entre los 10 primeros de oro), “eso va a dar cierto margen de maniobra si es que el presidente Castillo nombra un ministro de Economía que quiera evitar una tendencia recesiva con una política económica muy dura”. Un panorama “claro-oscuro” que dependerá de las decisiones y nombramientos del mandatario.

En 2020 Perú tuvo un descenso de 11,1 % en su PIB y el empleo cayó 20 %. El déficit público aumentó a 8,9 % en 2020, desde el 1,6 % del año previo, según el Banco Mundial. Mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevé una recuperación y crecimiento de 9,5 % para este 2021.

Mientras que en lo político el panorama es más complicado y podría extender la continua lucha entre el Ejecutivo y el Legislativo, ya que el partido de Castillo, Perú Libre, tendrá 37 curules de los 130 del Congreso y tendría que negociar.

En cuanto a los temas sociales la pandemia agravó la situación de un país muy centralista. Hubo un incremento de la pobreza en 10 puntos (3,2 millones de personas) y tal vez ese fue uno de los factores que ayudó a Castillo, quien se convertirá en el primer presidente que representa directamente a campesinos, maestros, gente de provincia, de sectores que se sienten abandonados.

Respecto a las promesas radicales como los cambios del sistema económico o una nueva constitución, no se sabe si se darán, pues dentro del movimiento de Castillo y sus aliados hay conversaciones entre seguir lo planificado al principio o ir por la moderación.

El analista peruano Luis Benavente comenta que habrá que ver qué pasa con la gobernabilidad teniendo en cuenta que Perú Libre es un partido de base marxista-leninista y le va a costar negociar con otras tiendas políticas. Además de que varios partidos que le van a hacer oposición y esto seguirá ocasionando los enfrentamientos entre los poderes, producto de un sistema que para él está mal diseñado.

Benavente cree también que en cuanto a la recuperación hay dudas y habría pérdidas de ingreso si se sigue por la línea venezolana, aunque Castillo ha dicho que no es chavista, pero a la vez dice que Venezuela sí es una democracia. Adicionalmente ha pedido a Maduro que se lleve a los venezolanos que delinquen en Perú.

Benavente comenta que 75 % de la población económicamente activa tiene un trabajo informal. “Creo que hay muchos retos para el nuevo gobierno. Lamentablemente no hay mucho optimismo en que Castillo los pueda enfrentar”, añade.

Para la periodista Lissete Cipriano, Castillo deberá enfocarse primero en lo sanitario, educativo y económico.

“Va a ser un reto para él hacer alianzas, porque solo no puede trabajar o tener un consejo de ministro de ancha base que pueda sentarse a conversar con todos los frentes políticos para llevar adelante su gobierno”, dice Cipriano.

Ella agrega que el gobierno interino de Francisco Sagasti ha podido avanzar en la vacunación y esto ha ocasionado un buen programa de inoculación que deberá mantener. En lo educativo deberá enfrentar los problemas del retorno a las aulas y la alta deserción provocada por la pandemia. (I)

Fuente: El Universo

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