Hidroterapia ¿qué se puede curar con agua?

La hidroterapia, una forma antigua de tratar algunos problemas de salud, es la aplicación de agua a diferentes temperaturas o diferentes estados físicos como vapor, líquido o hielo, con fines terapéuticos. Comprende la fisioterapia acuática, los baños de ducha, sauna o inmersión, las compresas y el hidromasaje. Conoce qué enfermedades se pueden aliviar con agua, según lo que ha comprobado la ciencia.

1. Osteoartritis

1. Osteoartritis

El ejercicio acuático, además de brindar bienestar, mejoró modestamente el dolor, la discapacidad y la calidad de vida en pacientes con artrosis de rodilla y cadera, cuando realizaron sesiones de 30 a 60 minutos, 2 a 3 veces por semana durante 12 semanas.

2. Artritis reumatoide (AR)

Se comprobó que hacer 30 minutos de ejercicios acuáticos 1 o 2 por veces por semana durante 4 a 6 semanas, mejora la percepción de la gravedad de la enfermedad, la sensibilidad en las articulaciones y la capacidad de movimiento en pacientes con artritis reumatoide.

3. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

3. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)

Recibir 45 minutos de entrenamiento físico en agua 3 veces por semana durante 12 semanas mejora la distancia de caminata sin sofocarse y el bienestar, en comparación con la falta de entrenamiento o el entrenamiento en tierra en pacientes con EPOC de moderada a grave.

4. Claudicación

La claudicación, un dolor causado por el flujo sanguíneo muy bajo, casi siempre durante el ejercicio, es una enfermedad que afecta los vasos sanguíneos de las piernas, pero también afecta los brazos. Se comprobó que sumergir los pies en agua enriquecida con dióxido de carbono durante 30 minutos, 5 veces por semana durante 4 semanas, aumenta la capacidad de caminar sin dolor, y mejora el flujo de sangre.

5. Diabetes

Sentarse en un jacuzzi con agua tibia durante 30 minutos 6 días a la semana durante 3 semanas, disminuye la glucemia en ayunas. Sin embargo, existen complicaciones asociadas con la diabetes tras el uso de tinas calientes, por lo que se debe prestar especial atención a la temperatura del agua.

6. Recuperación tras la actividad física

6. Recuperación tras la actividad física

La terapia de inmersión en agua fría puede mejorar la recuperación muscular y disminuir la fatiga en atletas que participan en deportes de equipo como baloncesto, rugby y fútbol. Pero también en forma de vapor ayuda el agua: pasar 30 minutos en un baño sauna inmediatamente después de hacer ejercicio hasta 13 veces durante 3 semanas, retrasa la el agotamiento en los deportistas.

7. Fibromialgia

Tomar un baño de hidromasaje 3 veces por semana durante aproximadamente 3 semanas reduce la intensidad máxima del dolor en pacientes con fibromialgia. Añadir aceite de valeriana a la bañera de hidromasaje parece mejorar el sueño y reduce el número de puntos sensibles al dolor.

8. Insuficiencia cardíaca

Si las personas con insuficiencia cardíaca se exponen durante 6 semanas a la hidroterapia intensiva, que incluye baños intermitentes de calor y frío en diferentes partes del cuerpo, mejorará su calidad de vida y disminuirán los síntomas de la enfermedad.

9. Picaduras de medusas

9. Picaduras de medusas

Sumergir la piel afectada por una picadura de medusa en agua caliente durante 10-20 minutos reduce el dolor en comparación con la aplicación de una bolsa de hielo.

10. Dolor en la espalda baja

10. Dolor en la espalda baja

Realizar ejercicios en agua 2 veces a la semana durante 6 semanas mejora el dolor y la capacidad funcional en personas con dolor en la parte inferior de la espalda. Sin embargo, no hay tanta diferencia en la mejora si se realizan ejercicios en tierra.

11. Insomnio

11. Insomnio

Tomar baños de agua tibia de 30 minutos durante la tarde aumenta la somnolencia a la hora de acostarse, el sueño de onda lenta y el sueño en etapa 4, en comparación con las personas que no tienen este ritual relajante.

12. Venas varicosas

Administrar tratamientos de hidroterapia con calor intermitente (38 ℃, 1-2 minutos) y agua fría (10-15, 10-20 segundos) durante un total de 12 minutos, 5 veces por semana durante 24 días, puede mejorar la sensación de incomodidad en comparación con las personas con várices que no utilizan esta terapia. Fuente de la información general: Natural Medicines.

El insomnio y la apnea obstructiva: dos trastornos significativos para la EPOC

Respirar adecuadamente despiertos o dormidos resulta un verdadero esfuerzo para los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

Los trastornos del sueño en estos casos no son considerados como un eje fundamental en el diagnóstico de EPOC, a pesar de  que están asociados a un alto riesgo de exacerbaciones y mortalidad.

En muchos casos son infra diagnosticados al no considerarse su impacto sobre el agravamiento o no del asma y la EPOC, no obstante, su abordaje oportuno podría ayudar a cambiar los números de mortalidad.

Problemas para respirar

Bajo condiciones normales la respiración de una persona sana mientras duerme funciona de la siguiente manera: la mecánica respiratoria se altera y la ventilación alveolar puede disminuir alrededor de un 20%.

Durante el sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR), la disminución de la ventilación minuto hace que disminuya la presión parcial de oxígeno en la sangre arterial (PaO2) y aumente la de dióxido de carbono (PaCO2).

Cuando se trata de pacientes con EPOC, los músculos accesorios de la respiración son menos eficientes durante el sueño, empeorando así la hipoventilación.

En el sueño de movimiento ocular rápido (MOR), la actividad del músculo esquelético, incluida la actividad de los músculos accesorios de la respiración, se vuelve atónica.

Con esta patología respiratoria toda la mecánica pulmonar se ve alterada dando paso a complicaciones como la hipoxia y la hipercapnia, que es el aumento anómalo del dióxido de carbono.

Un bajo porcentaje de pacientes con EPOC que no experimenta hipoxia diurna la sufre en las noches actuando de forma crónica. Ésta activa el sistema simpático que, por consiguiente, puede agravar el insomnio.

Terapias recomendadas

En estos casos la terapia de complementación de oxígeno ayuda a minimizar la probabilidad de desarrollar este trastorno del sueño.

Las personas que padecen de asma o EPOC ven agudizada su condición por los trastornos del sueño al tiempo que son más propensos a tener complicaciones.

La apnea del sueño por su parte tiende a empeorar los síntomas del asma durante el día y aumenta la necesidad de usar inhaladores. Respecto a quienes padecen EPOC, las pausas en la respiración y los bajos niveles de oxígeno causados por la apnea del sueño pueden agravar su EPOC, aumentar el riesgo de sobrevida.

El abordaje en estos pacientes debe ser en conjunto, ya que los estudios revelan mejoras en pacientes con EPOC cuyos problemas de sueño han sido tratados.

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